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La manifestación de apoyo a los estudiantes que convocó a más de 100.000 personas en París este martes acabó con duros enfrentamientos con la Policía a la altura de la Plaza de la Nación. Los incidentes violentos en otras ciudades como Estrasburgo, Lyon o Rennes provocaron la intervención a última hora del día del presidente Emmanuel Macron, que convocó urgentemente a los ministros para evaluar la crítica situación.
La marcha en París, que arrancó a los dos de la tarde de la emblemática Plaza de la República bajo la consigna «La represión no parará nuestra revuelta», discurrió durante más de dos horas sin apenas incidentes. En el tramo final, un grupo de 300 «individuos hostiles» -según la Policía- empezó a destruir el mobiliario urbano y a lanzar piedras contra las fuerzas antidisturbios que blindaron desde horas antes la plaza en previsión de disturbios.

La Policía intentó dispersar a la multitud con gases lacrimógenos, con escenas como las que llevan ocurriendo a diario desde que empezaron las protestas estudiantiles que se han cobrado más de 500 heridos y 6.000 detenidos. Los voluntarios de seguridad de la Confederación General de Trabajadores (CGT), que convocaba la marcha, intentaron mediar con las fuerzas de seguridad para evitar males mayores, mientras miles de manifestantes se dispersaron por las plazas y parques cercanos para poder culminar pacíficamente la protesta.
Unos 450.000 manifestantes participaron en las marchas celebradas en todo el país, según los organizadores. El Sindicato de Estudiantes de Liceos pidió intensificar al mismo tiempo durante la jornada los bloqueos que se produjeron en 1.800 centros escolares. «¡Casead a los violadores, no a los estudiantes!», fue otra de las consignas más visibles durante el día, escritas por los estudiantes en cientos de trozos de cartón, ante la vigilancia permanente de la Policía antidisturbios en varios puntos del recorrido.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos emitió un comunicado durante las protestas alertando del «recurso desproporcionado a la fuerza» de la Policía e instando a las instituciones políticas a entablar un diálogo con los estudiantes.
«Es algo increíble esto que está pasando, el más poderoso movimiento juvenil de los últimos 50 años», proclamó por su parte el líder de La Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, en el arranque de la manifestación. «Que nadie os diga que estáis equivocados porque tenéis razón».
Arline Fourier y su madre, Edith, acudieron juntas a la manifestación desde las puertas del cercano instituto Victor Hugo. «En vez de encerrar en casa a mi hija como recomienda el Gobierno, he decidido salir a la calle a apoyar sus reivindicaciones y a protegerla de la Policía», advirtió Edith, con un cartel colgado al cuello donde podía leerse «Padres Presentes».

«Nuestros padres están con nosotros en esta lucha contra el deterioro de la educación pública y también los profesores», declaraba a su lado Arline. «Al fin y al cabo, lo único que hemos hecho ha sido recoger la antorcha«.
En la marcha, identificados con carteles donde se leía «Profs» (Profesores), hubo también decenas de docentes como François Girard, acudió a la marcha de París en solidaridad con los alumnos del Liceo Condorcet. «Los chavales tienen razón en la mayoría de sus demandas. Desviamos millones para la fabricación de armamentos mientras les negamos el futuro y permitimos que las escuelas estén en estado ruinoso. El genio de los estudiantes ha salido de la botella y el Gobierno no va a tener más remedio que escucharles«.
A la misma hora de la marcha compareció en la Asamblea Nacional el primer ministro Sébastien Lecornu, quien se negó a aceptar el término «violencia policial» y recalcó que 715 agentes habían sufrido heridas de diversa consideración frente a 215 estudiantes durante las protestas.
«La trivialización de la violencia es inaceptable», declaró Lecornu. «Quemar un instituto no va a servir para mejorar el estado de los edificios, y linchar a profesores tampoco va a servir para cubrir las vacantes». El primer ministro anunció de paso la suspensión de las clases en los institutos durante esta semana, en espera de un acercamiento de posturas entre el Ministerio de Educación y los sindicatos.
Francia registra 500 estudiantes heridos en protestas contra recortes del Gobierno
La Inspección General de la Policía Nacional mantiene abiertas al menos diez investigaciones para evaluar el proceder de los agentes antidisturbios.

Las jornadas de reclamo han derivado en bloqueos de planteles, incendios, daños materiales y enfrentamientos con los cuerpos de seguridad. Foto: EFE.
Un total de 500estudiantes han resultado lesionados durante las intensas jornadas de protesta que sacuden a Francia, impulsadas por jóvenes de secundaria que exigen frenar el deterioro del sistema educativo y los recortes presupuestarios del Gobierno de Emmanuel Macron.
El caso de mayor gravedad reportado hasta la fecha ocurrió el lunes 5 de octubre en la localidad de Lens, en la región de Pas-de-Calais, donde un adolescente de 15 años sufrió la amputación de una mano debido a la detonación de una granada policial. El suceso tuvo lugar cerca de las 11:00 hora local durante una concentración a las afueras del instituto profesional Auguste Béhal. El menor fue trasladado rápidamente a un centro de salud en Lille, donde se confirmó que su vida se encuentra fuera de peligro.
El fiscal de Béthune calificó el hecho de «muy grave» y explicó que, durante la mañana del lunes, de 200 a 250 estudiantes se concentraron frente al instituto y lanzaron objetos contra la policía, entre ellos piedras, fuegos artificiales y morteros.
La Inspección General de la Policía Nacional mantiene abiertas al menos diez investigaciones para evaluar el proceder de los agentes antidisturbios, ya que testigos presenciales aseguraron que el uso de la fuerza respondió en ocasiones al lanzamiento de morteros caseros, una versión que combina con los intentos gubernamentales por criminalizar las protestas.
Por su parte, el Ejecutivo francés argumenta, mintiendo, como siempre, que la inmensa mayoría de las lesiones en el bando estudiantil se originaron por accidentes o agresiones de individuos externos. E
Las protestas, originadas a mediados de septiembre en la región parisina y expandidas por todo el territorio nacional, mantienen a más de 400 liceos con bloqueos parciales o totales y coinciden además con el descontento laboral de los trabajadores del sector público. Las movilizaciones tienen entre sus demandas la incorporación de más profesores sustitutos, el perfeccionamiento de las condiciones de enseñanza y la mejora de las instalaciones escolares.

No obstante, las jornadas de reclamo han derivado en bloqueos de planteles, incendios, daños materiales y enfrentamientos con los cuerpos de seguridad. De acuerdo con el balance oficial de las autoridades, desde el comienzo de las manifestaciones se registran 24 centros educativos incendiados o con afectaciones, además de 78 trabajadores del sector educativo lesionados.

Las tensiones en las calles también han dejado también un saldo de 715 policías y gendarmes heridos, así como más de 6.000 arrestos desde finales de septiembre. De acuerdo con el balance judicial, más de 5.000 manifestantes continúan bajo custodia policial, siendo el 87 por ciento de ellos menores de edad, mientras que catorce jóvenes ya se encuentran en prisión preventiva con cargos en su contra.
Diversas organizaciones de derechos humanos y agrupaciones sindicales han acusado a las autoridades de aplicar una violencia desproporcionada para silenciar los reclamos del estudiantado. En respuesta, el ministro del Interior, Laurent Núñez, negó haber emitido órdenes de represión y aseguró que el objetivo primordial de las fuerzas de seguridad es proteger a la comunidad educativa y garantizar la integridad de quienes deseen manifestarse de forma pacífica en las próximas convocatorias nacionales.

En el plano político y sindical, el candidato presidencial de La France Insoumise (LFI), Jean-Luc Mélenchon, difundió previamente la convocatoria de la Confederación General del Trabajo (CGT) para consolidar una alianza entre estudiantes y trabajadores de cara a la jornada de protesta de este martes 6 de octubre.
La central sindical puso sus sedes a disposición de las organizaciones juveniles, exigió al Ejecutivo el cese de las acciones de fuerza y demandó una reestructuración integral del gasto destinado al sector educativo. Al respecto, Mélenchon enfatizó: «El Gobierno debe dejar de jugar a la violencia y a la podredumbre. ¡Y revisen completamente su copia de ‘educación’ en el presupuesto!».

Para el dirigente de LFI, la movilización estudiantil de este martes constituye un «punto de partida» que dará inicio a un ciclo sostenido de manifestaciones en todo el país. Frente a la falta de respuestas concretas por parte del Ministerio de Educación ante las exigencias, Mélenchon hizo un llamado a la articulación colectiva para respaldar las acciones del movimiento estudiantil.
Imputado un agente de policía por violencia al disparar su lanzagranadas contra un joven
En este contexto, el agente de policía que disparó el lanzagranadas que hirió gravemente en el rostro a Eden, de 14 años, la semana pasada en Saint-Ouen-l’Aumône (Val-d’Oise), ha sido imputado por violencia, según el fiscal de Pontoise.
El agente, imputado por “violencia ejercida por una persona depositaria de la autoridad pública con resultado de mutilación o invalidez permanente”, ha quedado bajo control judicial y tiene prohibido ejercer sus funciones hasta nueva orden, precisó la fiscalía.

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