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Los sindicatos alemanes vuelven a apostar por la confrontación

Do Rebelión, 15 de outubro 2026
Por Thomas Schnee: Viento sur


Ya se sabía que el otoño social alemán iba a estar caldeado, sobre todo en el sector del automóvil. Pero nadie se imaginaba que iba a estar tan al rojo vivo. “Parece que los jefes ya no quieren asumir su colaboración con los sindicatos. Se suceden los anuncios y las denuncias unilaterales de acuerdos por parte de las direcciones de las empresas. Hay un cuestionamiento cada vez mayor de la cogestión en el mundo laboral por parte de la patronal y la derecha”, cuenta Nicole Mayer-Ahuja, que imparte clases de sociología del trabajo en la Universidad de Gotinga.

En Volkswagen, la noticia cayó la semana pasada. El miércoles 30 de septiembre, los representantes del personal y del sindicato IG Metall acudieron a una “reunión de evaluación”. El orden del día inicial se centraba en el estado de avance de los dos últimos programas de austeridad, que prevén la supresión de al menos 100 000 puestos de trabajo, miles de millones de euros en recortes, pero también el cierre de varias fábricas, hasta cuatro. Lo que les sirvieron fue un discurso que sonó como una bofetada.

Arne Meiswinkel, director de Recursos Humanos de Volkswagen, puso en duda las inversiones prometidas en nuevos modelos. Pidió más recortes y anunció la rescisión unilateral de diez de los trece convenios colectivos que regulan el trabajo de los 130 000 empleados y empleadas de la marca. Lo que el directivo califica como “la apertura de un espacio de negociación” debería llevar a una bajada de los sueldos, una ampliación de la jornada laboral y una reducción de las vacaciones, entre otras cosas.

“Es una puñalada por la espalda a la plantilla y, una vez más, un intento descarado de rascarle el bolsillo a los trabajadores. No lo vamos a aceptar”, ha reaccionado Thorsten Gröger, presidente de la sección regional de Baja Sajonia del sindicato IG Metall. La presidenta del comité de empresa de Volkswagen, Daniela Cavallo, espera, por supuesto, una “fuerte confrontación a finales de año”.

En Mercedes se está viviendo una situación parecida. A principios deseptiembre, la marca de la estrella anunció a los representantes del personal que quería pasar de 35 a 40 horas semanales sin compensación salarial. Si quitamos las primas, eso supone una reducción del 20 % en los sueldos. El grupo cree que no podrá mantener su producción en Alemania si no bajan los costes salariales. Su punto de referencia es su fábrica húngara de Kecskemét, cuyos costes de producción serían un 70 % inferiores a los de Alemania.

Una agenda patronal reaccionaria

Legalmente, una petición así debería haberse incluido en el orden del día de las grandes negociaciones salariales de otoño, que empiezan el 7 de octubre. Pero también en este caso se ha roto el diálogo social: “Las direcciones se comunican a través de la prensa y ya no a través de los comités de empresa”, señala Nicole Mayer-Ahuja.

Las empresas y la Federación Alemana del Automóvil (VDA) presentan su estrategia como una cuestión de supervivencia. Según la Oficina Federal de Estadística, la industria del automóvil empleaba a 834 000 trabajadores y trabajadoras en 2019, frente a los 691 000 previstos para finales de 2025. Según un estudio reciente de la consultora Roland Berger para la revista Manager Magazin, el sector debería perder, como mínimo, otros 200 000 puestos de trabajo de aquí a cinco años.

“Las reestructuraciones en curso aún no son el final de la historia”, explica Felix Mogge, coautor del estudio, que analiza en detalle el caso de Volkswagen. Antes de la pandemia de la covid-19, la empresa era capaz de producir 15 millones de coches al año, con un récord de ventas de 11 millones de vehículos en 2019. Hoy en día, el objetivo anual de la dirección es de solo 8 millones de unidades, en un contexto de aumento de los precios de la energía y los materiales, y de menor valor añadido de los vehículos eléctricos.

El estudio también menciona la tasa media de utilización de las fábricas alemanas: alrededor del 60 % en 2025, muy por debajo del umbral de rentabilidad, estimado en un 75 %.

La Federación Alemana de Empresarios ha lanzado un ataque frontal contra los comités de empresa.

“IG Metall ha basado durante mucho tiempo su estrategia en la esperanza de volver a una negociación clásica dentro de los marcos normativos existentes. Todo ello partiendo de la idea de que la cogestión y las negociaciones permiten obtener mejores resultados que el conflicto y la confrontación”, analiza Nicole Mayer-Ahuja. Pero el modelo de colaboración social alemán funciona cada vez menos, y se multiplican los casos de empresas como Tesla o SAP, que luchan abiertamente contra la presencia sindical o la elección de un comité de empresa.

Precisamente, a principios de septiembre, la Federación Alemana de Empresarios (BDA) lanzó un ataque frontal contra los comités de empresa. En un documento reciente de la organización, se les presenta como demasiado burocráticos, lentos y perjudiciales para la innovación. “Alemania debe ganar en rapidez y eficacia, y reducir su burocracia”, asegura Rainer Dulger, presidente de la BDA. Así, la organización propone recortar las competencias de los representantes de los trabajadores.

Entre las medidas propuestas se incluyen la reducción de los plazos de negociación, la disminución del tamaño y del presupuesto de estos órganos, así como la limitación de su derecho a opinar sobre un sinfín de temas, como las cuestiones medioambientales, la inteligencia artificial, la salud laboral o la organización de la jornada laboral. La guinda del pastel para los empresarios: la BDA quiere que los empresarios puedan tomar medidas unilaterales provisionales en caso de emergencia.

El peligro de un sindicalismo de extrema derecha

Estas posturas ultraliberales y reaccionarias tienen eco en los círculos conservadores, pero también, y sobre todo, dentro de la AfD. Es cierto que el partido de extrema derecha no pierde ocasión de proclamarse partido de los trabajadores desde que las encuestas postelectorales señalaron que una parte nada desdeñable del mundo obrero vota por él. Sin embargo, su Programa para Alemania no menciona ni una sola vez las palabras sindicato ni codirección.

El diputado federal Hans-Jürgen Goßner, experto de la AfD en la materia, cree que los sindicatos alemanes son demasiado poderosos, demasiado políticos y demasiado de izquierdas. Está a favor de una acción sindical moderada, dentro de la empresa y en defensa de los trabajadores y trabajadoras alemanes.

El auge de la AfD en el mundo laboral aún es difícil de definir. Pero los grandes sindicatos ya están en alerta.

En las últimas elecciones nacionales de delegados y delegadas del personal, celebradas en marzo, las listas de los sindicatos libres, pero también el Zentrum, una asociación cercana a la AfD, solo se llevaron una parte minúscula de los escaños, frente al IG Metall, que se hizo con el 85 % de los escaños. No obstante, el Zentrum, una organización creada en 2009 por Oliver Hilburger, un operario mecánico de Mercedes y antiguo guitarrista del grupo de rock de extrema derecha Noie Werte, está presente en unas diez fábricas de automóviles de Mercedes, BMW, Porsche o incluso Volkswagen.

Fiel a las posturas de la AfD, el Zentrum aboga por abandonar la movilidad eléctrica y volver a las energías fósiles rusas baratas para salvar el sector automovilístico alemán: “El dominio de los sindicatos del DGB (la principal confederación sindical de Alemania), que lleva décadas, no ha traído más participación, sino que ha provocado, en muchos sitios, estancamiento, ajustes y recortes de empleo”, se puede leer también en un artículo publicado en la web de la asociación.

Por falta de afiliados, el Zentrum no tiene la condición de sindicato y no está autorizado a negociar convenios colectivos. Pero el miedo a un cambio de tendencia es grande entre los sindicatos establecidos. En una carta interna citada por el blog Business Insider, los delegados y delegadas del personal de Mercedes, cerca de Stuttgart, piden más combatividad y menos concesiones a la dirección del sindicato.

Para la socióloga Nicole Mayer-Ahuja, la situación y la estrategia de la AfD en el mundo laboral aún no están claras: “En una empresa del sector del automóvil, donde, además, muchos trabajadores de origen inmigrante son compañeros de trabajo, las líneas de conflicto entre los trabajadores y la dirección están claras. Sin embargo, la AfD suele estar del lado de los jefes y aboga por pequeños sindicatos corporativistas a nivel de empresa. Por eso, lógicamente, la gente vota más por el IG Metall, que además tiene más poder de negociación”.

Sin embargo, matiza, esas mismas personas, cuando salen de la fábrica, son perfectamente capaces de votar a la AfD y de apoyar el concepto de remigración de las y los s extranjeros: “Por eso es fundamental que los sindicatos se muestren combativos y defiendan claramente a sus afiliados en las próximas negociaciones, para que la marea no se incline a favor de un sindicalismo de extrema derecha”.

En el norte de Alemania, el distrito costero de IG Metall ha elaborado un auténtico documento de lucha para interpelar a los sectores más tímidos del sindicato. “Queremos una reorientación a nivel nacional de nuestros esfuerzos y recursos para aumentar nuestra fuerza de confrontación frente a la patronal y al riesgo de la extrema derecha”, explica el portavoz del distrito, Dominick Lauck. “Para ello, queremos que nuestra presencia supere el 50 % (de los trabajadores y trabajadoras) en el mayor número posible de empresas”.

Su circunscripción sindical abarca el estado federado de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, donde la AfD acaba de conseguir el 38 % de los votos. Más al sur, en el estado de Sajonia, en la fábrica de Volkswagen de Zwickau (que, a pesar de sus líneas de producción ultramodernas, figura en la lista de fábricas en situación de incertidumbre), los riesgos de un cambio de rumbo no son menores. En caso de cierre, las alternativas que se barajan para esta planta, que da trabajo a ocho mil personas y es el motor de la región, son un gran centro de reciclaje o su adquisición por parte de un fabricante chino.

Thomas Schnee es corresponsal en Berlín que cubre cuestiones políticas, sociales y económicas con especial atención a los negocios y mercado laboral en Alemania.

Texto original: https://www.mediapart.fr/journal/international/061026/les-syndicats-allemands-redecouvrent-la-confrontation

Traducción: viento sur.

Fuente: https://vientosur.info/los-sindicatos-alemanes-vuelven-a-apostar-por-la-confrontacion/

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