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Fe, política y desigualdad: una encrucijada latinoamericana

Do Rebelión, 3 de deszembro 2026
Por Sergio Ferrari 



[Foto: Nelson Villarreal activo defensor de derechos humanos en Uruguay y asesor de la Conferencia Pastoral de su país en temas de Memoria. Foto NV uso libre]

En el último año en varios países de América Latina asumieron gobiernos que, como los de Chile, Ecuador, Colombia y Perú, se alinean detrás del presidente norteamericano Donald Trump y multiplican discursos integristas cuando no mesiánicos. En ese contexto de un continente que gira hacia la derecha tienen particular importancia las elecciones presidenciales en Brasil, así como la próxima visita de noviembre del papa León XIV a Sudamérica. En esta particular coyuntura de una región mayoritariamente cristiana – profundamente debilitada y polarizada en lo económico-, adquiere una dimensión particular la pregunta sobre qué permanece todavía vigente de la Teología de la Liberación promotora del cambio social y nacida allí en la década de los 60.

Proyectos confrontados

«Si algo sigue siendo constante dentro del amplio mundo de la cristiandad latinoamericana es la existencia de dos sectores o proyectos», explica Nelson Villarreal Durán, filósofo, catedrático, especialista uruguayo en temas religiosos y asesor de la Conferencia Episcopal de su país en temas ligados a la memoria y a la búsqueda de desaparecidos durante la dictadura.

Lo que se denomina Teología de Liberación, explica Villarreal, “sigue presente en la dinámica de muchas comunidades, en sus prácticas cotidianas e incluso se consolidó y penetró en la estructura cultural católica y también evangélica como un método para partir de la realidad. Este aspecto metodológico es clave, porque la Teología de la Liberación con el método VER (la realidad, mediada por las ciencias sociales), JUZGAR (enfoque bíblico), ACTUAR (praxis transformadora), se distingue de otras concepciones teológicas abstractas, en particular defendidas en Europa”.

El papa Francisco dio legitimidad a algunos de los conceptos que eran sus pilares, y los incorporó en sus encíclicas y documentos. De igual forma, su sucesor León XIV, “marcado por su propia experiencia durante años en el trabajo pastoral en barrios y comunidades humildes de Perú los mantiene y defiende en tanto esencia de la práctica de una Iglesia centrada en los pobres”. Ambos “sostienen que el ser cristiano es estar con los pobres y excluidos, a favor del ambiente, defender la Tierra y oponerse a la guerra. Y esta concepción sigue teniendo una fuerza importante en la Iglesia latinoamericana”. En general, las Conferencias Episcopales del continente, con un buen número de obispos y cardenales designados por el papa Francisco, “defienden en parte esos lineamientos que, paradójicamente, hasta su elección, habían sido combatidos por el propio poder institucional del Vaticano”.

Por otra parte, el otro proyecto de Iglesia, “también sigue existiendo y es asumido por un sector del obispado y cuerpo sacerdotal, especialmente los curas más jóvenes. Prioriza los temas morales a los políticos, se nutre de todo lo que expresa la religiosidad popular para estar en consonancia con la base social y aboga por valores tradicionales, negando los valores que se generan en las nuevas realidades sociales y culturales. Representa una visión conservadora que coincide con la que propugnan los sectores más reaccionarios de las iglesias evangélicas. Si para aquellos, por ejemplo, la Virgen es la expresión de un tipo de familia, de igual forma, los tele-evangelistas reivindican desde su perspectiva la familia tradicional y la práctica espiritual despolitizada”.

Según Villarreal, esa iglesia tradicional se entrelaza con los nuevos gobiernos conservadores. Y completa: “si la Teología de la Liberación nutrió a comunidades eclesiales, movimientos sociales del campo y la ciudad, fuerzas y gobiernos progresistas en todo el continente, los sectores tradicionales y sus discursos fundamentalistas sustentan las propuestas de esta nueva derecha hoy en expansión”.

“La voz de los sin voz frente a las injusticias”

El rol principal de la Iglesia, “anclada en el Evangelio y en su rica tradición, es ser señal de contradicción ante cualquier poder político”, afirma en entrevista exclusiva el Cardenal brasilero Jaime Spengler quien preside en la actualidad tanto la Conferencia Episcopal de su país como el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM). “La Iglesia estuvo, está y estará lista para colaborar donde haya determinación política para cuidar de la vida y promoverla -sobre todo la de los más vulnerables-, en conformidad con los valores evangélicos”. En las últimas décadas, precisa el Cardenal Spengler, “ha sido frecuentemente la voz de los sin voz frente a regímenes de excepción y a injusticias promovidas por fuerzas oscuras en la sociedad”.

Si se trata de conceptualizar el catolicismo latinoamericano, el prelado brasilero menciona la larga tradición y la religiosidad popular. Reconoce el surgimiento de diversas denominaciones cristianas y no cristianas que han comenzado a desafiar a la Iglesia y sus opciones pastorales. Pero también subraya con optimismo el “regreso de fieles a la comunidad católica, destacándose el impresionante número de adultos que buscan los sacramentos de la iniciación cristiana” aunque no subestima la preocupación por el crecimiento del número de jóvenes que se declaran «sin religión».

En recientes declaraciones a ADN/CELAM, el Cardenal Spengler llamó a un ejercicio profundo de discernimiento y participación activa de los cristianos (contra toda forma de abstención) en las próximas votaciones de Brasil. Citó como referencia para poder optar en las urnas, el capítulo 10 del Evangelio de Juan: «He venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia. Lo que nos lleva a posicionarnos y expresarnos en este momento de la historia es la preocupación por la vida y la vida digna de nuestro pueblo” (https://adn.celam.org/fr/blog/page-d-accueil-50/cardinal-jaime-spengler-proposes-three-keys-for-christian-discernment-in-the-elections-in-brazil-9938).

En una entrevista publicada a mediados de septiembre en el periódico religioso italiano Avvenire el Cardenal brasilero se pronunció a favor de un “diálogo entre el Norte y el Sur globales [como] una respuesta a la injusticia. Y a Trump”. Expresó su preocupación “por las acciones del presidente de Estados Unidos en Sudamérica” y llamó a “unir las mejores energías de ambos hemisferios para redimir la vida de todos, no solo de unos pocos” (https://www.avvenire.it/chiesa/il-cardinale-spengler-il-dialogo-fra-il-nord-e-il-sud-del-mondo-risposta-alle-ingiustizie-e-a-trump_112970).

Viaje y test

A este continente polarizado y en ebullición, llegará el 6 de noviembre el papa León XIV, comenzando su gira en Uruguay y continuándola en Argentina y Perú. Según el Cardenal Spengler este viaje reafirma “la urgencia de anunciar y testimoniar el Evangelio a todos, manteniendo viva la opción preferencial por los pobres, la defensa de la justicia, la promoción de la ética, del bien común y el cuidado de la Casa Común”.

Para Washington Uranga, periodista especializado en temas religiosos del cotidiano argentino Página 12 y responsable del medio independiente 4 Palabras, la visita del sumo pontífice al continente tendrá una particular trascendencia no solo para la Iglesia Católica, sino también para el conjunto de la sociedad latinoamericana. Su estadía en Argentina, por ejemplo, “promete convertirse en un choque de dos modelos, entre la doctrina social de la Iglesia y el dogma del ajuste libertario, que puede derivar en una intensa disputa simbólica que ya inquieta al gobierno de Javier Milei”.

Uranga afirma que, en la actual coyuntura, la Conferencia Episcopal argentina es muy crítica hacia al gobierno y constituye, en la práctica, “la principal oposición”. Y recuerda que en un reciente documento que publicaron los obispos a inicios de septiembre al concluir la Semana Social insistieron en que la persona humana nunca debe ser la variable del ajuste económico estructural. En ese documento reafirmaron su compromiso con la justicia social, ratifican la decisión de caminar junto al pueblo “escuchando el clamor de la tierra y de los pobres”, y subrayan que la paz es fruto de la justicia y se cimenta en la verdad histórica. León XIV se reconoce como heredero de Francisco y en ese sentido, “este viaje al continente será una verdadera prueba de fuego para medirlo en los hechos” concluye Uranga.

Conceptos con los que coincide también Italo Cherubini, teólogo italiano-suizo que formó parte del Grupo de Trabajo que redactó la nueva Constitución vaticana.

Considera que el viaje de León XIV tendrá un particular componente simbólico para la iglesia y para el poder, “en particular lo que suceda en Argentina y más aún en Perú, donde el actual papa ejerció toda su vida pastoral, hasta que Francisco lo convocó a integrarse en su equipo en el Vaticano”.

Los sectores más conservadores tratarán de buscar en este viaje signos que los refuercen. “Sin embargo, estoy convencido que no hay posibilidad de grandes sorpresas. El compromiso central de la iglesia con los pobres fue incorporado por el papa Francisco al propio magisterio y a la Constitución de la Iglesia”, insiste Cherubini. Quien concluye que “León XIV, aunque diferente a Francisco en algunas cuestiones formales, viene ratificando las renovadas premisas esenciales doctrinarias. La Teología de la Liberación que nació en América Latina ya hace parte de la misma doctrina de la Iglesia”, concluye.

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