Pages

El capitalismo en crisis y su deshumanización materialmente existente

Do Rebelión, 6 de outubro 2026
Por Jorge Álvarez Méndez 



Fuentes: Rebelión [Imagen:
Elhombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci]

Ahora bien, se calcula que la mitad de los niños nacidos mueren antes de la juventud. Por lo cual será necesario que los trabajadores más pobres, unos con otros, piensen en ganar el sustento de cuatro niños para que vivan dos cuando menos hasta esa edad; por otra parte, el sustento de cuatro hijos se supone equivalente, por lo general, al de un hombre. (Adam Smith, La riqueza de las naciones)

La crisis del capitalismo se vertebra como posibilidad en la ruptura del ciclo dinero – mercancía – dinero en el plano más general y abstracto. Al aludir en plural las crisis, esto es necesario para identificar su detonación en un periodo histórico concreto al actuar las leyes de funcionamiento capitalista en un momento específico de la lucha de clases.

Se corre el riesgo de asirlas como episodios efímeros, duraderos o como una baja del ciclo en un flanco tambaleante del sistema (crack bursátil, precios del petróleo, burbuja tecnológica, burbuja inmobiliaria, cadenas logísticas…). Tal como si la historia del capitalismo se conformara de brotes resueltos uno a la vez sin continuidad histórica, sin concatenación. Por consiguiente, al ser “corregidos” y no ser causados por la misma lógica, se prohíja larga y eterna vida del capital. Tal como ahora se opera en diversos análisis con respecto a la inteligencia artificial. Estas concepciones bordan desde lo romántico hasta lo apocalíptico, desde la euforia hasta la depresión. Una impersonal matrix sale airosa y fortalecida hasta una nueva aventura. Al olvido el capital como relación social.

En el imperioso afán reformista de deshacerse del dogmatismo como presunto peso muerto del pensamiento crítico y del marxismo, importantes teorizaciones quedaron en el memorial de lo olvidado. Es el caso del valioso aporte de Henrik Grossmann, apartado en la segunda etapa de lo que fue ulteriormente la escuela de Frankfurt por evidentes desacuerdos de concepción[1].

Grossmann aplica con un rigor desusado el método desarrollado en la obra de Marx para caracterizar como una ley histórica la ley del derrumbe del modo de producción capitalista. En breve, apunta cómo el ritmo de acumulación capitalista engendra las bases de su hundimiento, por cierto, distante de un catastrofismo o colapsismo (Georgescu-Roegen y Latouche) al colocar en el centro la propia dinámica histórico-social del capital.

En breve, en la línea de Marx atribuye a la sobreacumulación un obstáculo fenomenal para ampliar la producción de plusvalía. Capital sobrante que nace de las mismas entrañas del funcionamiento capitalista; sobre todo si se prolonga de forma importante significa un exceso con relación al capital en funciones para valorizarse: por el contrario, se desvalorizaría abruptamente. En estas condiciones, la caída de la cuota de ganancia (plusvalía con relación al capital invertido) tiene implicaciones sociales profundas en la reproducción de la población trabajadora: “La insuficiente valorización provocada por la sobreacumulación indica que el capital crece más rápido que el plusvalor que puede extraerse de una cierta población; o sea que la base de la valorización, la población, resulta demasiado reducida para un capital tan inflado”[2].

Al ser no ser la fuerza trabajo un factor productivo más y sí en cambio creadora de riqueza y de plusvalía con su desplazamiento por nuevos métodos de producción se tiende a la aniquilación misma de la fuente de valor. Como sujeto vivo encadenado a la condición de vender su capacidad vital, se establece una desproporción estructural -ontológica en el marco de las relaciones capitalistas- cuando se aceleran las invenciones técnico-científicas para potenciar la explotación. Una proporción mayor se invierte en medios de producción (capital constante) con relación a la inversión hecha para adquirir fuerza de trabajo (capital variable): elevación de la composición orgánica del capital.

La ley de la tendencia decreciente de la cuota de ganancia enunciada científicamente por Marx adquiere un relieve central en la exposición de Grossmann para sostenerlo a contrapelo de posturas que relegan el aporte a un equívoco o una tendencia periférica.

Si bien es tendencial este mecanismo para incrementar la plusvalía relativa como mayor explotación en la duración dada de una jornada de trabajo con las políticas neoliberales, también se recrudecieron diversas prácticas para prolongar la jornada de trabajo más allá del límite legal (plusvalía absoluta). En Alemania, Reino Unido, Estados Unidos e India en el último quinquenio se registra un incremento de horas trabajadas al año.

Sin connotaciones distópicas, mucho menos subconsumistas ni armonicistas Grossmann conferirá el carácter de ley del derrumbe del sistema capitalista al accionar de estas tendencias sostenidas por Marx en su estudio sobre el modo de producción capitalista. El incremento de un ejército industrial de reserva es así inherente a tal estructura de funcionamiento: el desplazamiento del trabajo vivo por el trabajo muerto se acelera en tiempos de cada revolución industrial, generando una masa humana prescindible a los fines de la acumulación de los capitalistas.

Bajo estas tendencias se acentúa el desplazamiento del trabajo vivo y el acrecentamiento de la superpoblación relativa a las posibilidades de valorización del capital en un rejuego de atracción-repulsión de población obrera a su compás:

“Por tanto, al producir la acumulación del capital, la población obrera produce también, en proporciones cada vez mayores, los medios para su propio exceso relativo. Es ésta una ley de población peculiar del régimen de producción capitalista, pues en realidad todo régimen histórico concreto de producción tiene sus leyes de población propias, leyes que rigen de un modo históricamente concreto. Leyes abstractas de población sólo existen para los animales y las plantas, mientras el hombre no interviene históricamente es estos reinos” [3].

En la industria tecnológica global se contabilizan más de 450.000 despidos desde 2020, y prácticamente una cuarta parte se dio entre 2023 y 2025, a lo que deben agregarse 90.000 despidos en los primeros meses de 2026 de acuerdo con el mismo reporte[4].

Como explicaba Marx, las leyes de la población lejos de ser naturales o inherentes a la especie biológica humana, se determinan por las propias leyes de la acumulación. A un capitalismo en crisis le ha correspondido una caída en la tasa de fecundidad en líneas generales, con especificidades para cada sociedad y sin ser un mero acto reflejo de la dinámica de sobreacumulación. Se engloba además en un contexto de acrecentada explotación cuya acción se desborda a otras dimensiones generadas por la creciente mercantilización y capitalización de órdenes de la reproducción social como el acceso a vivienda, educación y salud, subsumidos a la lógica del capital ficticio.

En el Fondo Monetario Internacional se prescriben escenarios de prescindibilidad de seres humanos en su el diagnóstico sobre caída en la fecundidad y por tanto de valores de uso para cubrir necesidades sociales de las amplias masas de población:

“Por otra parte, si el número de niños y la población en general se reducen, disminuirá también la necesidad de gastar en vivienda y cuidado de los niños, lo que liberará recursos para otros fines, como la investigación y el desarrollo y la adopción de tecnologías avanzadas. La caída de las tasas de fecundidad puede estimular el crecimiento económico propiciando un aumento de la participación en la fuerza laboral, un mayor ahorro y más acumulación de capital físico y humano”[5].

Esa pulsión por aumentar la acumulación aparece trazada en el aceleracionismo de los oligarcas e ideólogos anarcocapitalistas, como desglosa profusamente Carlos Fernández Liria al desagarrar la irracionalidad de la postura “transhumanista”[6]. Ese más allá del ser humano supone materialmente una reorganización del capitalismo al grado de asumirlo más que como un sistema económico como un acelerador entrópico. Sobre las cenizas de los derechos del trabajo en el marco del Estado moderno representativo (burgués) erige esta Ilustración oscura el gran capital al frente de los monopolios tecnológicos e informáticos. Es el cerebro virtual tras los ataques militares contra la Humanidad de Palestina, Irán, Ucrania y Venezuela.

El politólogo británico Paul Cammack coloca este comportamiento demográfico en un marco estructural de sociedad posreproductiva, acotando causalidades al funcionamiento del capital es su fase actual. Distingue cómo al redoblarse la flexibilización neoliberal se genera una precarización como una anormalidad ya normalizada, que abarca a categorías laborales como los profesionales en los países capitalistas dominantes.

“Esto crea una forma específica de ‘precariedad’ que es resultado del capitalismo en su forma más desarrollada: un estado de incertidumbre o inseguridad permanente con respecto al empleo, los ingresos y los niveles de vida, ya que los procesos de producción construidos sobre tecnología y logística avanzadas se fragmentan y se descomponen al nivel de tareas discretas en la división avanzada del trabajo prefigurada por la ‘ley general de la producción social’ de Marx y la figura del trabajador versátil, móvil y flexible”[7].

Se produce un desfase entre los años de la infancia dependiente de los padres sin posibilidades materiales para sostenerlos: ahí radica de acuerdo con Cammack la baja tasa de natalidad en esos países. En sus estudios de caso liga el contexto precarizado como en España al aludir una infertilidad estructural: “baja fertilidad por razones sociales, políticas y económicas (en lugar de biológicas)” (p. 10). Cuestiona el talante del feminismo institucional por bregar en pro de realizaciones individuales más que por soluciones públicas y colectivas. Opciones fuera de lugar para mujeres asalariadas africanas, latinoamericanas y asiáticas, lo mismo que para aquellas oprimidas en los países imperialistas.

De una tasa global de fecundidad equivalente a 4.9 hijos en 1950, se tiene ahora un 2.2 hijos. Para la agencia Moody’s, con dificultades, la solución va de la mano de “una productividad creciente para sostener el crecimiento económico”[8]: aceleracionismo + disminución de nacimientos = aumento de la cuota de plusvalía. La misma fórmula, pero con un ensombrecido panorama en la llamada tasa de reemplazo, insuficiente a nivel mundial cuando se trata de sostener el ritmo productivo del capital.

Esto es, la reproducción humana evidentemente se desarrolla en torno a las leyes de reproducción del capital bajo matices y mediaciones propias dadas por la lucha de clases. Ni conspiraciones de la élite global para liquidar al género humano, ni de una fatalidad histórica irreversible son el trasfondo de esta marcha. La fase imperialista ha recrudecido en el avivamiento del fascismo el combate del gran capital monopólico contra la propia Humanidad en un amplio sentido al arrebatar múltiples conquistas desde el neoliberalismo. Un escollo le resulta el propio humanismo surgido de las revoluciones burguesas para avanzar en su vocación guerrerista, expoliadora y violenta. Las trizas a que ha reducido el ficcional Estado de derecho en los países y en el orden internacional van entronizando el siempre subyacente Estado de excepción.

En ello palpita el susto del liberalismo cómplice en la abrogación de la democracia formal, pues al orden de dominación burguesa el derecho al voto universal le fue arrancado por las luchas del movimiento obrero. Ahora deja de resultarle funcional el rejuego democrático, incluso reducido a la mínima expresión de la competencia electoral, el pluralismo partidista y las libertades individuales formales.

Cada lucha dada a cualquier escala se ha tornado defensiva ante la renovada maquinaria de guerra por el capital imperialista y sus huestes fascistas (sin camisas pardas). Como señaló en múltiples ocasiones el Comandante Fidel Castro: “En la disyuntiva a que ha sido arrastrada por el sistema, no hay otra alternativa para la humanidad: o la actual situación mundial cambia, o la especie corre el riesgo real de extinción”.

Notas:

[1] Diferencias fundamentales con Max Horkheimer bajo cuya dirección el Instituto de Investigación Social formuló el giro hacia la teoría crítica.

[2] Grossmann, Henryk. La ley de la acumulación y del derrumbe del sistema capitalista. S. XXI, México, 1979; p. 85.

[3] Marx, Carlos. El capital. Crítica de la economía política I. Fondo de Cultura Económica; México, pp. 534-535.

[4] El Informador Mx, Inteligencia artificial acelera recortes laborales: más de 107 mil empleos afectados en un año. En: https://www.informador.mx/economia/inteligencia-artificial-acelera-recortes-laborales-mas-de-107-mil-empleos-afectados-en-un-ano-20260531-0107.html

[5] Bloom, David E.; Kuhn, Michael y Prettner, Klaus (FMI) El debate sobre la caída de la fecundidad. https://www.imf.org/es/publications/fandd/issues/2025/06/the-debate-over-falling-fertility-david-bloom

[6] Fernández Liria, Carlos. La ilustración oscura. Ed. Arpa; Barcelona, 2026.

[7] Paul Cammack (2026) La economía política de la sociedad posreproductiva; New Political Economy, 31:2, 267-282, DOI:10.1080/13563467.2025.2555352.

[8] Álvarez, Juan Pablo (Bloomberg Línea); Advertencia de Moody’s sobre la caída en la fecundidad: ¿cómo impacta en la economía?; Sep 2026. En: https://www.bloomberglinea.com/mercados/advertencia-de-moodys-sobre-la-caida-en-la-fecundidad-como-impacta-en-la-economia/

Nenhum comentário:

Postar um comentário