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Crónica de un viaje a Vaca Muerta y a la realidad del Sur

Do Rebelión, 22 de outubro 2026
Por Martin Zelaia García: 15-15-15 


[Imagen: Maia Koenig]

(Una visión personal del conflicto ambiental y social en Vaca Muerta, Argentina, vista por un habitante del Norte global a través de un viaje organizado por el Observatorio de Multinacionales en América Latina del Estado Español y el Observatorio Petrolero Sur de Argentina.)

Vaca Muerta es el gran yacimiento de hidrocarburos de Argentina. El Gobierno argentino lo vende como el segundo mayor yacimiento de gas natural no convencional del mundo, y el cuarto de petroleo. Se descubrió a comienzos del siglo XX y en la década de 1920 se inició la explotación de petroleo convencional. Pero en la actualidad apenas se extrae ya nada con métodos convencionales, y todos los nuevos pozos que se abren son a través de la técnica de la fracturación hidráulica (fracking).

El fracking llegó a Vaca Muerta en la década de 2010 de la mano de la petrolera YPF. El impulso para desarrollar este yacimiento provino de la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner, en un Gobierno de corte progresista. Sin embargo, todos los Gobiernos posteriores, de diferentes partidos y orientaciones, han seguido apoyando la explotación del yacimiento, y apoyándose en él para su propio beneficio, incluido el actual Gobierno de Milei. Los movimientos sociales llaman a esto el consenso del fracking y eldoradismo por la idea que se intenta vender de que todo lo que rodea a Vaca Muerta supondría un futuro promisorio. Así lo indican en el excelente informe Atlas Ambiental de Vaca Muerta: Cartografías de lo oculto realizado por OPSur.

El poder real en las provincias argentinas sobre las que se asienta Vaca Muerta (Neuquén, Mendoza, Río Negro y La Pampa) es la empresa Yacimientos Petrolíferos Fiscales, S. A. (YPF). Esto es claro y patente en la ciudad de Neuquén, capital de la provincia del mismo nombre, donde los anuncios en su aeropuerto son exclusivamente de esta empresa, y también predominan en las calles de la ciudad. Se trata del poder fáctico regional, y sobre todo neuquino.

Sin embargo, no se trata de la única empresa que opera en el yacimiento. según el Gobierno de Argentina, en Vaca Muerta operan 31 empresas que lo explotan directamente, y otras muchas que las apoyan en los diferentes sectores.

De este modo, los graves impactos ambientales y sociales serían responsabilidad de estas empresas, y por ende del Gobierno regional y estatal que las amparan. En la actualidad el desarrollo del yacimiento se encuentra en efervescencia, con un gran despliegue de medios sobre el terreno: camiones y transportes de todo tipo, infraestructuras móviles de perforación o entubado, sistemas de conducción de agua provisionales y plantas para la gestión de la arena, ambos recursos necesarios para la fractura hidráulica; plantas de procesamiento de los hidrocarburos, plantas de procesamiento de los residuos hidrocarburíferos y vertederos donde finalmente estos son depositados…

Toda esta intensa actividad se realiza con escasos controles ambientales. De este modo la extracción de hidrocarburos en Vaca Muerta genera importantes impactos ambientales y sociales. Por citar solo algunos:


– Contaminación de suelos y aire por la acumulación de los residuos que se producen al extraer el hidrocarburo. En ocasiones los terrenos donde se acumulan estos residuos sobre el suelo se encuentran en las proximidades de barriadas pobres (sucede en la propia ciudad de Neuquén, como pudimos comprobar) y sus habitantes sufren problemas de salud por el aire contaminado con compuestos orgánicos volátiles.

– Contaminación del aire por las actividades de las plantas de procesamiento de los hidrocarburos extraídos, plantas que los depuran para su posterior venta. Este tipo de empresas disponen de antorchas en las que se queman los líquidos y gases no utilizables, en muchas ocasiones el propio metano que forma el gas natural, o benceno y tolueno, entre otros. También se ubican en muchas ocasiones cercanas a núcleos de población que, como pudimos ver, no disponen ni siquiera de los servicios básicos de la propia energía que se produce a escasos metros.

– Contaminación de suelos y aguas por la propia extracción del hidrocarburo. La extracción se produce por fractura hidráulica utilizando una gran cantidad de agua, que arrastra contaminantes (restos de hidrocarburos, sustancias radiactivas, metales pesados….) y los acumula en los suelos, aguas superficiales y subterráneas. Hay que tener en cuenta que esta actividad se desarrolla en una zona agrícola de gran importancia.

– Terremotos inducidos por la inyección de agua y arena a altas presiones para producir el fracking en todo el área del yacimiento.

– Y a ello se ha de añadir los impactos que genera la extracción minera de arena silícea, que el fracking necesita en grandes cantidades. Esta actividad se desarrolla, en general, lejos de la zona de Vaca Muerta, pero los impactos ambientales se deben asignar a ella, y se reparten por todo el país.

El área donde principalmente se están desarrollando estos pozos de fracking son áreas de gran tradición agrícola, de forma que agricultura y extracción compiten por el agua. Se trata de pozos poco longevos, tienen una vida útil de entre 3 y 6 años, por lo que continuamente se están abriendo nuevos. Por este motivo, no se establecen infraestructuras permanentes, las tuberías para conducir agua hasta los pozos son tubos flexibles de materiales plásticos tirados de cualquier manera sobre el terreno.

Dada la gran necesidad de agua, los pozos se intentan perforar en las cercanías de las fuentes de agua, sobre todo ríos y pantanos. Y son, por lo tanto, las zonas agrícolas las más afectadas por estos pozos. De este modo, las frutas que han dado fama a Neuquen y Río Negro desde principios del siglo XX están ahora en peligro por la contaminación que les llega desde sus vecinos pozos de fracking.

En la actualidad se calcula que habrá unos 4.000 pozos de petróleo y gas en toda Vaca Muerta, la mayoría situados, como decimos, en zonas agrícolas o en las inmediaciones de los pantanos que guardan el agua potable que abastece al Área Metropolitana de Neuquén, donde viven unas 500.000 personas (pantanos Mari Menuco). Se puede apreciar su disposición espacial a través de la plataforma geográfica online realizada por la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Comahue, donde los investigadores tratan de monitorizar y reflejar sus impactos ambientales.

Pero, como decimos, el yacimiento se encuentra en un desarrollo acelerado. Los organismos sociales que están monitorizando los impactos que se producen sobre el terreno, como el OPSur, indican que la tendencia es hacia un aumento exponencial en pocos años de la cantidad de pozos abiertos, hasta llegar a los 10.000 o más. Este hecho se puede comprobar sobre el terreno, no hay más que ver la intensa movilización de recursos que se puede apreciar en todas las carreteras y rutas de la zona, formando largos convoyes de camiones y autobuses.

Ante esta realidad, la sociedad civil afectada se está movilizando y formando grupos sociales de información y oposición. Pero su actividad choca con el ya citado consenso hidrocarburífero reinante en la clase política.

De este modo, la gran mayoría de la población, incluyendo también a muchos movimientos sociales, abogan por un control de la actividad extractiva, más que por su prohibición. La queja principal en el país, que se puede extender a todos los aspectos extractivos y no solo a Vaca Muerta, es que la riqueza natural la explotan y se la llevan fuera multinacionales extranjeras, que no dejan impuestos en el país. Y abogan por la nacionalización completa de las empresas que realizan estas actividades, y en especial la de YPF. Abogan por que sigan extrayendo petróleo y gas natural, pero que los impuestos y beneficios de esa actividad financien la transición energética a las energías renovables. “El petróleo es necesario, y lo seguirá siendo por un tiempo, para conseguir la transición” afirman.

Todo ello a pesar de que también entienden la realidad de la dificultad de realizar una transición a las renovables industriales tal y como se ha diseñado. Porque son conscientes de que la transición verde aumenta el propio extractivismo que sufren, no solo de hidrocarburos, también el de cobre, litio y otros metales necesarios para las renovables. Y comprenden que Argentina va a seguir siendo expoliada para conseguirlos, y para que esa transición verde se pueda dar, sobre todo y con mayor velocidad, en el Norte Global.

A ello se ha de unir también la actual situación socioeconómica del país, donde la pobreza de la población aumenta a pasos agigantados, obligando a la búsqueda de varios empleos, muchos de ellos informales, para sobrevivir. Una situación donde mentar el decrecimiento es tabú: “tres cuartas partes de la población de Argentina vive ahora ya mismo en decrecimiento” es la respuesta que recibimos.

Ante esta realidad se hace difícil, por lo tanto, transmitir la necesidad de cambios profundos hacia un sistema socioeconómico capaz de perpetuarse sobre nuestro finito planeta. Algo que debería ser una verdadera transformación sistémica frente a la mera transición energética a las renovables que nos venden. Pero que cuesta, y mucho, transmitir en cualquier sitio.

Otros artículos surgidos del mismo viaje:

– «Lurra jokoan, estraktibismoaren bihotzean«, por Urko Apaolaza Avila, periodista de Argia.

– «Vaca Muerta, viaje al corazón del fracking«, por Ibai Azparren, periodista de Gara.

– «Estraktibismoa Argentinan«, colección de artículos realizados por Iñaut Matauko Rada, periodista de Berria.

– «La peruanización argentina avanza a trompicones«, por Gonzalo Fernández Ortiz de Zárate y Gorka Martija Rodrigo, miembros de OMAL.

– «¿Qué vemos más allá de nuestros ojos?: Una aproximación a Vaca Muerta desde el territorio, el extractivismo y las formas en que aprendemos a mirar«, por Fiorella Ricagno, licenciada en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM, Argentina).

Martin Zelaia García. Ingeniero agrícola y aprendiz de agricultor. Activista en proyectos de defensa del territorio contra el capitalismo y por el software libre. Cofundador de la fundación Sustrai Erakuntza.

Fuente: https://www.15-15-15.org/webzine/2026/10/19/cronica-de-un-viaje-a-vaca-muerta-y-a-la-realidad-del-sur/

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