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Una socialdemócrata y una izquierdista lideran la batalla frente a la ultraderecha en las elecciones de Alemania de este domingo

Do Rebelión, 19 de setembro 2026
Por Gemma Casadevall : Diario de Ibiza 



[Foto: La líder socialdemócrata de Mecklemburgo-Antepomerania, Manuela Schwesig, y la candidata de La Izquierda en Berlín, Elif Eralp. / TOBIAS SCHWARZ / AFP / RALF HIRSCHBERGER / AFP]

Los comicios en el ‘land’ del este de Mecklemburgo-Antepomerania y en Berlín pueden determinar el futuro de Merz como canciller

Quince días después del seísmo provocado por el 44% alcanzado por la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) en el land de Sajonia-Anhalt, la expectación en ese país recae este domingo en otros dos comicios regionales: en Mecklemburgo-Antepomerania, en el este, y en la ciudad-estado de Berlín. En uno y otro lideran los sondeos dos mujeres, Manuela Schwesig, socialdemócrata y primera ministra de dicho land del este, y Elif Eralp, la candidata de La Izquierda en la capital alemana.

Schwesig parecía condenada al segundo puesto tras la AfD. En la recta final ha logrado una notable remontada en los sondeos, avalada por su experiencia y su peso dentro del Partido Socialdemócrata (SPD). «No es lo mismo que la fuerza más votada sea el SPD o la AfD», explicó Schwesig, en un encuentro con medios extranjeros, consciente de que el voto útil la favorece. «Yo soy la respuesta a Sajonia-Anhalt«, afirmó en un encuentro similar Eralp. La candidata izquierdista es un rostro fresco, poco conocido hasta hace unos meses, que aglutina el voto joven de una capital determinada a enviar su propio mensaje frente a la ultraderecha.

A la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Friedrich Merz le corresponde un papel complejo. En Mecklemburgo-Antepomerania, el land donde tuvo su distrito electoral Angela Merkel, se pronostica a la CDU su peor resultado de la historia en unas regionales, con un 7%. En Berlín, la CDU está dos puntos por debajo de La Izquierda, el partido al que Merz descalifica como «extremista de izquierdas» y antisemita. Un ascenso de Eralp a la alcaldía sería una bofetada para la CDU, aunque la auténtica amenaza para el futuro de Merz como canciller sería que su partido quedase relegado a extraparlamentario en un land, como puede ocurrir si no alcanza el 5% en Mecklemburgo-Antepomerania.

Schwesig, la baza socialdemócrata

Ambas líderes representan líneas y trayectorias distintas. Pero comparten el propósito de lograr en las urnas el mandato para frenar el ímpetu de la ultraderecha. Schwesig, de 52 años, dirige desde 2017 el Gobierno de Mecklemburgo-Antepomerania, el land a orillas del Báltico que perteneció a la Alemania comunista. Tiene apenas 1,7 millones de habitantes, una población descendente desde la reunificación nacional. Su paisaje, salpicado de hermosos lagos, es exponente de una «Alemania vaciada» y dominada por el voto ultra, con excepción de su capital, Schwerin, el puerto de Rostock o los puntos más turísticos de su litoral.

Gobierna en coalición con La Izquierda y precisará de Los Verdes para seguir en el poder. El último sondeo sitúa a SPD en el 37%, un punto por encima de lo que se pronostica para la AfD. Se atribuye su remontada al voto útil. A Schwesig se le otorga ya en Alemania un papel como probable relevo al frente de la socialdemocracia a escala nacional. Sus dos copresidentes, Lars Klingbeil y Bärbel Bas, ministros de Finanzas y de Asuntos Sociales, respectivamente, están debilitados por la impopularidad del Gobierno de Merz al que pertenecen.

La carrera de Schwesig tiene un par de lamparones, por su papel en una fundación creada para impulsar la construcción del Nord Stream, el gasoducto germano-ruso que quedó inutilizado por sabotajes coordinados unos meses después del inicio de la invasión de Ucrania. Le persigue la sospecha de afinidades con Moscú, por su defensa de los suministros de gas ruso que debían fluir hacia Europa a través de su land. Tiene a su favor el aura de mujer valiente, que en 2019 dejó temporalmente el puesto por un cáncer de mama, para regresar a continuación con fuerza.

La batalla de La Izquierda en Berlín

La campaña berlinesa ha estado volcada en la principal preocupación de sus ciudadanos, que es el acceso a la vivienda. Berlín es una capital atípica y durante décadas pareció inmune a la especulación. De esta situación ha pasado a ser ciudad muy tensionada. Un 85% de sus ciudadanos vive en pisos de alquiler y sus precios se han duplicado en 10 años. Berlín está ahora entre las ciudades con los alquileres más caros del país, pese a que el poder adquisitivo de su población está muy por debajo de las asimismo encarecidas Múnich o Hamburgo.

Eralp, de 45 años, hija de refugiados políticos turcos y nacida en Múnich, ha centrado su campaña en la lucha por el acceso a la vivienda y la búsqueda de soluciones que respeten dos referéndums en torno a ese problema. El de 2004, por el que los berlineses dijeron no a convertir en edificables las 335 hectáreas del antiguo aeropuerto de Tempelhof, actualmente un pulmón verde entre los densamente poblados barrios de Kreuzberg y Neukölln. La otra consulta, en 2021, dio el sí a la expropiación de grandes inmobiliarias con más de 3.000 viviendas. La CDU identifica esa defensa de las expropiaciones como comunismo. Otro gran tema electoral, es la lucha contra la basura en una ciudad donde, además de la precariedad, crece el incivismo y la desidia de los servicios de limpieza municipales.

Ambas cuestiones han quedado opacados en el debate político por la estigmatización del conservadurismo contra La Izquierda, al que se etiqueta de postcomunista o, más recientemente, de antisemita. La reciente participación de Eralp en un acto donde un rapero llamó a matar a soldados israelíes ha desencadenado ríos de titulares contra la candidata de La Izquierda. Que se distanciara del rapero no la libera de la acusación de «tolerar» el odio hacia los judíos.

La CDU entró en la recta final de la campaña empatado con La Izquierda, con una intención de voto del 20%. Les seguía la AfD con un 18%. El ultimísimo sondeo coloca a Eralp con uno o dos puntos de ventaja frente al partido del canciller. Sobre la CDU pesa la ausencia del alcalde, el conservador Kai Wegner, durante el apagón que el pasado enero dejó a oscuras y durante días a 100.000 berlineses. Wegner renunció a presentarse a la reelección tras revelarse que parte de esa ausencia se debió a que estaba jugando a tenis. En su lugar ha asumido la lucha por la alcaldía Stefen Evers, responsable de Finanzas y poco conocido entre el electorado.

Fuente: https://www.diariodeibiza.es/internacional/2026/09/18/socialdemocrata-izquierdista-lideran-batalla-democracia-frente-ultraderecha-elecciones-mecklemburgo-antepomerania-berlin-134428421.html

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