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Del poscapitalismo rumbo al ecomunitarismo

Do Rebelión, 5 de setembro 2026
Por José Alberto de la Fuente Arancibia 


El propósito de esta comunicación es invitar a una reflexión sobre el devenir político, social y cultural chileno, bajo el prisma del ecomunitarismo, con alcances a la situación de América Latina, a partir del 3 de enero de 2026 en Venezuela y del 11 de marzo del mismo año en Chile.

A escasos meses de la confirmación legal de la administración de Kast, ya no hay dudas de la restauración del fascismo en Chile; fascismo de apariencia elegante, cristiana y democrática, de cuello y corbata obispal, restaurador, anhelante de la dictadura y cipayo del imperialismo.

¿De esta experiencia del siglo XX y XXI, el pueblo chileno aprenderá algo para salir del círculo capitalista neoliberal anarco criminal? El presidente Kast es un peón del Escudo de las Américas, integrado entre otros por los Trump, los Peter Thiel (Palantir), los Netanyahu, los bolsonaros, los Milei y la IA, socios sostenedores de los Kast en Nuestramérica. Pareciera ser que, hasta el día de hoy, el pueblo chileno se manifiesta resignado a soportar al tecnofascista electorero durante cuatro años ¿Será posible aplicar el mecanismo de la revocatoria para cuestionar su política social y cultural? ¿pueblo impedido de ejercer su soberanía política? ¿a la sociedad chilena, el fatalismo político y social la tiene atrapada, sin visión de porvenir?

Esta comunicación se inicia con dos conceptos cuya mirada sobrepasa el enrejado de la sociedad del «premiar y castigar» descrita y caracterizada por Michael Foucault ¿El miedo y la ignorancia enajenante pueden más que la resistencia y lucha por la emancipación colectiva? El miedo a la libertad, pareciera ser más fuerte que el lastre de la comunicación asimétrica a través de las fake news propaladas por el influjo de la hipnocracia, inserta y condicionada a la dinámica de la tormenta mercantil. ¿El neoliberalismo chileno instaló el desprecio entre los ciudadanos?

¿Qué es el poscapitalismo?

Para adentrarse en este concepto, situándolo ligado a una antropología del «ser social» y su trayectoria espacio-temporal existencial, es necesario comprenderlo en el devenir histórico de la humanidad y en lo que ha sido el derrotero evolutivo y contradictorio del capitalismo en casi 300 años de vigencia, aproximadamente una Era.

Hay que preguntarse, en perspectiva ecomunitarista, como lo fundamenta el filósofo Sirio López, qué vendrá después del colapso o agotamiento en cuanto modelo o sistema económico, político, ideológico, cultural, educacional, religioso, científico, etc. A riesgo de no caer en una caricatura, el poscapitalismo debería ser la fase inicial para comenzar a construir un cambio civilizador en perspectiva de una humanidad y naturaleza reivindicada o redimida a través de la práctica ecomunitarista; un nuevo orden medioambiental, donde se haga posible la realización del individuo o ciudadano universal, cósmico y comunitario porque ha sido superada cualquier forma de opresión, de imperios, explotación, vasallaje, injusticias o restricciones a la libertad entre seres humanos, restituyendo la función integradora e inclusiva de las Comunidades (en sus diversos niveles), respetando la vida en todas sus manifestaciones y donde se revierta/detenga la actual devastación practicada contra la naturaleza humana y no humana (ecología).

Actualmente no se aplica el Derecho Internacional por apólogos de las ideologías dominantes. Lo más importante para la utopía ecomunitarista en el poscapitalismo, es aplicar las siguientes dimensiones que no se han respetado en milenios anteriores: una Economía frugal y sin patrones; una Ética, cuya gramática profunda permita discernir en consenso el «deber ser» (colectivo e individual); una Democracia de todos y todas (soberanía popular auténtica que incluya cabildos, asambleas, plebiscitos y revocatorias); una Comunicación o sistema de comunicación social, simétrico y sin monopolios periodísticos; una Educación, formal e informal, científica y humanista sin sesgos ideológicos; una erótica que enseñe y eduque para el amor; una Estética que favorezca el ejercicio y disfrute de todas las creaciones artísticas, su sentido, valores y promoción de la Paz; una Práctica Dialógica religiosa y no religiosa que facilite la conversación entre creyentes y no creyentes (ateísmo no militante): un cultivo de la Filosofía Intercultural que promueva el respeto de todas las identidades basadas en la experiencia vivida en la interculturalidad y una Inteligencia Artificial (IA) al alcance de toda la humanidad como patrimonio común y no en manos de oligarcas tecnológicos para su beneficio y manipulación (advertir las serias posibilidades de deshumanización). Estas dimensiones deberían aplicarse interconectadas, de manera coherente y simultáneas.

¿El socialismo es sinónimo deecomunitarismo?

En sentido estricto, el ecomunitarismo presenta perspectivas diferentes con el socialismo decimonónico y con los partidos tradicionales de izquierda, mayor distancia ocurre con la socialdemocracia generalizada en Occidente bajo la denominación actual de «progresismo» o políticas populistas anticapitalistas.

El desarrollo tecnológico de un período acotado de la eficiente industria capitalista clásica y la producción planificada soviética, no le dieron importancia ni previeron los efectos letales del extractivismo, de la acumulación y del «crecimiento sostenido e incesante» a través del intercambio mercantil y del capital transnacional. Ambos, se dedicaron a competir entre ellos, generando poder militar en un corto período de bienestar social para un reducido número de naciones, condicionado por disputas comerciales y de poder entre ellas.

El resultado en la actual coyuntura es la creciente destrucción ecológica del planeta y la profusión de las ideologías negacionistas, incluso en el ámbito religioso. La URSS se desplomó en sus descuidos democráticos y errores de planificación, y los EEUU han presentado un desarrollo muy desigual, privilegiando la ciencia espacial y descuidando el uso limpio de la tierra para la agricultura. A partir de la experiencia histórica asentada en la revolución industrial, el ecomunitarismo plantea un giro copernicano en relación al obsoleto concepto de socialismo real, proselitista, reivindicacionista y asistencialista, experimentado durante el siglo XX hasta lo que va del XXI.

Para la filosofía ecomunitarista, los ensayos de socialismo que hemos conocido, solo algunos de sus aspectos podrían servir de puente (pero insuficientes) para enrumbar hacia el poscapitalismo ecomunitarista, especialmente a nivel operativo, organizacional y roles de los partidos políticos en general. Se trata de mirar el futuro de la humanidad desde fuera del mandala o círculo cerrado de lo preestablecido. Ya vimos cómo se desvaneció la URSS, cómo a Fukuyama le fracasó rotundamente su tesis del fin de la historia y del último hombre y algunas socialdemocracias han derivado en derechas fascistas y en fachadas de socialismos reales inconducentes.

El socialismo ecomunitarista, concebido como un puente para avanzar por los caminos del poscapitalismo, privilegia la solidaridad, la democracia directa «del gobierno del pueblo, con el pueblo y para el pueblo», el cooperativismo, la autonomía soberana de las comunidades, reguladas por la Ética de la liberación exenta de prejuicios y mitos, formulada como desarrollo superior de conciencia comunitaria, cuya aplicación deberá favorecer la integración en la diversidad, el bien común y los Derechos Humanos en estructuras que prescindan de los partidos políticos dominantes habidos en la «democracia representativa», en adelante ejercida por la democracia ecomunitaria. Hay muchas referencias descriptivas sobre este tema, intentado responder hacia dónde va el mundo hoy. Problemas acuciantes como la amenaza de un holocausto planetario, el desmoronamiento del unilateralismo y el orden internacional, incluida la crisis de EEUU. Nunca antes en la historia, las grandes potencias capitalistas habían actuado con tanta agresividad y desembozo, en particular organismos supranacionales como la CIA, quien justifica su hegemonía apoyada en el más poderoso ejército habido en el mundo, declarando exterminar a la cultura persa, borrar del mapa a Cuba, perseguir a emigrantes, secuestrar presidentes, apropiarse del petróleo venezolano y la minería del mundo; anexar territorios, despojar a América Latina de sus yacimientos, apoyar el sionismo israelita, etc., todo justificado por la doctrina Monroe-Donroe y respaldado del Escudo de las Américas; algo no muy diferente a lo que hace Rusia y China dentro de sus intereses por quedar bien situados en el reordenamiento multipolar.

Resulta trágico e irónico pensar en alternativas que no sabemos cómo van a incidir en las eventuales ruinas de un planeta vapuleado por la depredación capitalista. Pero sí sabemos que las utopías nos ayudan a caminar hacia alguna parte; soñar hace bien, no perder la esperanza es mejor. Abrumados por el tiempo que nos toca vivir, no podemos olvidar, entre otros, a Tomás Moro, a Erasmo de Roterdam, José Martí, Mariátegui, Che Guevara, etc., y de recuperar las Comunidades, ejerciendo en plenitud la soberanía a nivel local, nacional, continental y planetario. Promover la justicia, la equidad, la inclusión, los Derechos Humanos, el desarrollo social, la cultura, las artes, etc., no es una utopía; por el contrario, es una conducta intrínsecamente ligada a cualquier consciencia de carácter ético que propicia el bien común.

Preliminares sobre las ideas ecomunitaristas

1. Gestación

La filosofía ecomunitarista se origina en el proceso de reflexión filosófica de Sirio López Velasco sobre la necesidad de construir un orden comunitario-ambiental poscapitalista, que garantice la permanencia y regeneración de la vida en el Planeta, otorgando a cada ser humano la posibilidad de desarrollarse plenamente como individuo comunitario, universal y cósmico. No es una ideología restringida a un programa político partidario que intente entrar en controversias de poder a la usanza capitalista o de sociedades dinerarias mediadas o reducidas a vínculos ajenos a la naturaleza humana y a la defensa del medio ambiente. Su principio rector es restituir y consolidar el funcionamiento y formación de comunidades para el Buen Vivir, basado en dimensiones específicas como se verá en párrafos más adelante. Filosofía en permanente creación de acuerdo a los diferentes estadios de transformación en busca de la equidad, inclusión y convivencia social en el respeto a las diferencias. Filosofía gestada en sintonía con intelectuales y trabajadores latinoamericanos del sur.

2. ¿Qué es el ecomunitarismo?

Es un orden comunitario-ambiental poscapitalista, inicialmente concebido como utopía plenamente realizable (porque se trata de un nuevo destino evolutivo de la humanidad), a condición de alcanzar el nivel de desarrollo de un proceso social universal, que simultáneamente permita situar a la humanidad en un estadio superior de conciencia ética, política y crítica, valorando la estrategia de ser guía de acción transformadora cotidiana y habitual, de todos y todas, además de custodiar la vida y el destino del mundo, y de ese modo evitar sentirnos perdidos y sin rumbo, girando en el círculo mercantil («más de lo mismo») de las contradicciones del capitalismo, imaginando nuevos vínculos para emprender la marcha hacia otro mundo posible. Esta reorientación busca rescatar las ciencias, el humanismo, el pensamiento de los pueblos en sus culturas, valorando lo popular y el auténtico sentido de bien común en la cautela de su diversidad intercultural.

3. En qué se basa el ecomunitarismo (3 normas éticas)

El ecomunitarismo se basa en la aplicación de tres normas éticas fundamentales que nos exigen, respectivamente. 1) luchar para realizar la libertad individual de decisión. 2) realizar esa libertad en búsqueda de consensos con los y las demás. 3) preservar-regenerar la salud de la naturaleza humana y no humana, lo cual significa saber que somos hijos de la Madre Tierra (la Pachamama. Ñuke Mapu e Itrofill mogen donde está presente toda la vida) a quien debemos en cada acción y omisión, amar y respetar. La naturaleza es la maestra del universo; no nos pertenece, nosotros los humanos y animales somos quienes pertenecemos a ella. Esta ética liberadora opera con el aporte de una gramática profunda que implica recuperar aspectos del lenguaje, de la lógica y de las funciones comunicativas en las experiencias verbalizadoras y cotidianas de nosotros los humanos.

4. ¿Cuál es el principio que guía al ecomunitarismo? (interculturalidad)

El ecomunitarismo se guía por el principio que reza: «De cada uno y una según sus capacidades y a cada uno y una según sus necesidades, respetando los equilibrios ecológicos y la interculturalidad» (integración de la diversidad en contribución cultural. Respeto en las diferencias y complementaciones de la naturaleza humana y no humana). Todo ser vivo posee un sello según su experiencia de pertenencia laboral, sea en su identidad personal, individual, social, cultural (lingüística), regional, nacional, valórica, religiosa, profesional o de oficios, etc.

La interculturalidad nos demuestra que la vida no puede desarticularse del ámbito histórico-social, del trabajo y de la interpelación de los demás, de la aspiración a una comunidad ideal de comunicación y su contexto. Estamos situados en tiempos de patologías sociales desconcertantes provocadas por endogamias y anomias que sustituyen la solidaridad por la competencia, la cooperación por el individualismo, el consenso por el empate (como falso acuerdo y diálogo constructivo) y la reciedumbre valórica por las drogas. Esto va en contra de la educación y de la sociedad integral; un ejemplo es la «ecoansiedad» o temor por sufrir el desprecio existencial, ambiental, político, económico, social o de vacío de identidad cultural.

5. Dimensiones interconectadas del paradigma ecomunitarista

Aplicando las tres normas éticas fundamentales y el citado principio sobre capacidades y necesidades, el ecomunitarismo se compone, entre otras, de las siguientes dimensiones simultáneas e indisolublemente ligadas en la sociedad humana y al entorno. Estas dimensiones van en dirección de la opción del Buen Vivir y las prácticas democráticas en el seno de las comunidades.

a) Una economía ecológica y sin patrones, de base familiar, comunitaria y cooperativa, en la que las grandes empresas estratégicas son controladas por su trabajadoras y trabajadoras, por la ciudadanía en general, cuidando la naturaleza humana y no humana (ecología). Esta antropología económica plantea la frugalidad, en un proceso productivo que evita la acumulación y el desperdicio.

b) Una política de todos y todas, basada preferencialmente en los ejercicios de la democracia directa a través cabildos, plebiscitos, referémdums y cualquier otra modalidad que salvaguarde la presencia de las comunidades y la voluntad de las voces individuales en escucha colectiva. Política como base de la integración. La democracia representativa, mediadora-transmisora de las opciones colectivas, debe ceder sistemáticamente ante las trabas o dificultades que genera la ausencia de voluntad de consenso según las normas de la ética ecomunitarista. El mecanismo electoral para reemplazar la demagogia y el personalismo de aquellos(as) que han sido elegidos(as) y luego se olvidan del mandato de los electores, es la revocatoria, toda vez que los dirigentes elegidos no cumplan con el mandato para resolver las demandas de la comunidad. Concebida de esta manera, esta democracia directa debe reintegrar a su discurso las ciencias humanas, las exactas y las artes, recogiendo las enseñanzas de la tradición y la voz de los niños y jóvenes antes que sean ciudadanos electores. Emulando la concepción de Lincoln, la democracia directa que es pueblo ejerciendo su soberanía, se puede definir como el gobierno de la comunidad, por la comunidad y para la comunidad (en los distintos niveles estructurales). El liderazgo se ejerce de acuerdo a la fórmula de «mandar obedeciendo», lo cual exige escuchar con disciplina democrática. Favorecer redes sociales analíticas y críticas como organizaciones ciudadanas para abordar los temas medioambientales y demás iniciativas vinculadas a las dimensiones ecomunitaristas.

c) Una educación ambiental ecomunitarista, socialmente generalizada, tanto en el ámbito de la educación formal e informal (siempre aplicando, en correspondencia, las tres normas de la ética ecomunitarista). Un referente público y probado es la educación problematizadora de Paulo Freire y la descolonización epistémica, distorsionada por usos y aplicaciones ajenas a la ciencia. Esta educación pretende proteger la naturaleza, los valores del humanismo y promover la erótica libertaria. Amor, salud y familia son inseparables del cuerpo individual y de la orgánica social. Promueve la educación plurilingüe; combate el machismo, la homofobia y cualquier discriminación sexual.

d) Una comunicación horizontal y simétrica, que ponga en manos de las comunidades todos los medios de comunicación, incluyendo a los que actualmente son privados o estatales. En el universo actual predomina la desinformación y la manipulación de los fragmentos informativos, especialmente en el ámbito político a través de bulos, imágenes, vídeos DeepSeek, Fakenews y plataformas poco confiables como Tik-Tok y X, etc. La imagen y los emojis sustituyen las palabras, entorpeciendo el ejercicio de pensar y producir relatos.

e) Una estética de la liberación que a todos y todas incentive a practicar artes, juegos, humor y nos sensibilice para disfrutar de ellas y de la vida a través de sus géneros, sensibilidades e innovación permanente de sus lenguajes. Literatura para entretener, arte para imaginar, juego para desarrollar habilidades en equipo y ejercicio del pensar vinculado a la historia y a la condición existencial de la humanidad.

f) Una ética de la liberación basada en las tres normas de la gramática profunda de cuasi razonamientos causales que operan más allá de meras convenciones morales ¿Qué debo/debemos hacer? La primera norma se refiere a la libertad de decisión que es individual y apela a la consciencia. La segunda norma se refiere al consenso que es social y apela al compromiso con la comunidad. Y la tercera norma, de la ecología, que es inherente a la naturaleza y apela al cuidado del cuerpo de los seres vivos, de la tierra y del cosmos. Si la Inteligencia Artificial (IA) que en propiedad debería llamarse «Procesamiento avanzado de información», no cuida la dignidad de todo lo viviente, se convertirá en paradigma tecnocrático, negativo, atentatorio e inútil.

g) Un ateísmo no militante que, al mismo tiempo, restituya el encuentro de creyentes y no creyentes, se abra a las conversaciones para superar la incomunicación actual y caminen juntos, en las diferencias del creer y del pensar, hacia el poscapitalismo; y especialmente dialogue sobre la alienación religiosa, empeñándose en aunar voluntades para mejorar las condiciones de integración comunitaria. Un ejemplo de este encuentro de diálogo y debate, sería practicar la lectura y discusión sobre la encíclica del papa León XIV Magnificat humanitas (mayo de 2026) y las investigaciones difundidas por el CELAM.

Signos críticos de la situación chilena

Pareciera ser, que después de la Guerra Fría y de abandonar la sujeción a la geopolítica de la unipolaridad vinculada al Consenso de Washington (fundamentalismo del mercado), la verdad en el entorno socialdemócrata ha dejado de existir, condicionada por la hegemonía del capital transnacional, los mitos de justificación y el posthumanismo, quienes ven incompatibles las democracias nacionales con el crecimiento económico global. Con la justificación de combatir al narcotráfico, imponer aranceles, raptar a dignatarios, la agudización de los bloqueos y la asunción de Kast en Chile por la vía electoral, el tecnofascismo latinoamericano, apoyado en El Escudo de las Américas, reactualiza un nuevo hito de dominación hacia el «patio trasero» de Estados Unidos.

La tecnología financiera pone la mercancía militar por encima de los valores y las ideas. Gobiernan quienes tienen la información, las armas y el manejo de la economía clandestina del narcotráfico bancario y del crimen organizado El quehacer político mediatizado por representantes conservadores es cada vez más autocrático. Durante su primera administración, Trump utilizó 86.473 bulos, lo cual para algunos casi no tiene importancia porque fue elegido por un electorado ignorante y manipulado por las fakes news y la fragmentación discursiva que eleva la estupidez del candidato a la calidad de infalible. Se abandona la atención por la crisis medioambiental. Europa comienza a destinar 800 millones de euros en armamentos y Estados Unidos más de 100.000 millones a pesar de su altísima deuda externa y crisis socio-productiva interna; en el ínterin, se mantienen las amenazas de invasión y se prolongan las guerras Israel-Irán y Ucrania-Rusia, etc.

Observado este contexto desde la óptica ecomunitarista, cabe preguntarse sobre el devenir de Chile en su condición de país dependiente. Analizado el fenómeno desde la Historia Social, podemos afirmar que la rebelión de octubre de 2019 no resolvió el conflicto de coyuntura, se mantiene solapado, candente, vacilante y con serias posibilidades de repetirse. En Chile, se hace cada vez más evidente la expoliación popular o despojo ciudadano de manera tan brutal como lo fue durante la dictadura de Pinochet en 17 años. Acierta el historiador Gabriel Salazar al constatar que se intenta reducir al ciudadano a un voto o a un número sin influencia específica. Esta realidad se debe mirar desde «abajo y desde dentro hacia arriba». La dignidad del pueblo es la persona soberana para la democracia de todos y todas en comunidad. La burguesía nunca ha permitido que la soberanía se concrete a cabalidad en las demandas y necesidades populares específicas. En medio del concepto de soberanía hay que preguntarse por qué Kast obtuvo un 58,17% de los votos, declarando su simpatía por la dictadura y su adhesión activa al Escudo de las Américas, su identificación con Trump y con Milei y la ultra derecha religiosa chilena. El ecomunitarismo, a través de su ética de la liberación, desde sus principios y dimensiones, obliga a reflexionar en el «Nosotros ciudadano y ciudadanas», sobre por qué ocurren estos extraños sucesos y que rol han ocupado en los hechos posdictatoriales. Demuestra Salazar que los chilenos llevan 200 años eligiendo de todo, pero sin mandato, solo dándose la posibilidad de elegir entre programas, promesas e ideologías partidarias que no se cumplen. Esto sucede porque no funciona el cabildo ni la Comunidad como Asamblea (constituyente) basada en el ejercicio y participación democrática desde abajo y desde dentro. Después de 200 años no existe una constitución política eficiente ni democrática, con mandato soberano basado en la dignidad del pueblo elector.

En la socialdemocracia chilena, la mediación de los representantes no ha cumplido con sus promesas. En contadas ocasiones, el pueblo a través de la izquierda, ha conseguido reivindicaciones que se revierten al ritmo de los cambios periódicos del binominalismo (oposición v/s oficialismo que confunde el empate con el consenso), alternancia gatopardista donde cada vez se hace más difusa la diferencia entre las demandas populares y la acumulación de los restauradores del orden ultra conservador. El ejemplo más patético es cómo el gobierno ultraderechista de Kast, cipayo del imperio, borra las políticas sociales más exigidas y exigentes, hasta quitar el alimento a los niños en las escuelas, deja cautivos los fondos de pensiones para la tercera edad, reduce la formación humanista, restringe la formación en estudios avanzados y la investigación científica, reduce la atención en salud popular y rebaja los impuestos al 1% de los más ricos, eximiéndolos de pagar contribuciones por tres décadas. Se han vivido dos fracasos constitucionales para eliminar la constitución impuesta por la dictadura. Los políticos se niegan a gestionar una nueva Asamblea Constituyente. La rebelión social o «estallido», fue un intento desesperado por recuperar la dignidad, intento que fue, una vez más, cooptado por la derecha ante el eterno cubileteo de la socialdemocracia y de quienes simpatizan con la pseudoizquierda ¿Supo el pueblo chileno de qué dignidad se trataba? ¿faltó dirección política? ¿fue suficiente decir «Chile despertó o vocear El Pueblo unido jamás será vencido»? Sin duda que faltó visión ciudadana desde la base comunitaria para tomar decisiones oportunas y relevar los liderazgos. Durante la rebelión, todos los partidos políticos tradicionales enmudecieron o se dedicaron a contemplar que en la cúspide flameaba la bandera mapuche, luego la chilena y más abajo la del club deportivo Colo-Colo. Durante la refriega no hubo signos de políticas alternativas. Pocos se preguntaron hacia dónde iba el país después de conmemorar los 50 años de la masacre militar y los 17 años de dictadura; lo mismo ocurre en las celebraciones del 1 de mayo y en el día del sindicalismo. En estas circunstancias, es muy oportuno recurrir a la Ética de Liberación ecomunitarista y preguntarse qué se debe hacer en adelante. Es probable que el gobierno de Kast quede ubicado en la historia de la medianía inferior restauradora del

En los últimos 30 años, para mayor precisión de las experiencias ya descritas, el neoliberalismo y la radicalización tecnofascista de la derecha, ha mantenido casi incólume los resortes de su hegemonía en economía y finanzas; en política, predomina la socialdemocracia de apariencia progresista, conservando inamovibles los enclaves jurídicos de la dictadura; en educación, restringiendo las humanidades y los presupuestos para las campañas medioambientales; en medios de comunicación, a nivel nacional, el control asimétrico es casi absoluto; las reducidas tiradas e importaciones de libros se han convertido en artículos suntuarios, las fachadas de las ciudades son cada vez más antiestéticas; los espectáculos artísticos, incluida la música masiva, giran en torno a la elite que puede pagar altos costos de ingreso. El mayor déficit de la sociedad chilena es la falta de reflexión y de ejercicio de conciencia ética. La corrupción campea en todas las clases y jerarquías sociales; el individualismo endogámico alimentado por las redes virtuales, no genera circuitos de conversación colectiva presencial para incorporar nuevos horizontes intelectuales y de apreciación de la realidad. Los más vapuleados son los jóvenes escolares, la masa laboral, universitarios en riesgo de naufragar con la manipulación de la inteligencia artificial y ciudadanos de tercera edad.

En Chile, en la última década, han fracasado definitivamente los intentos socialdemócratas y populistas para restituir la democracia representativa, devolver su credibilidad y eficacia. La mentira y la corrupción, la metamorfosis entre izquierdas, centros y derechas acríticas, han instalado el desprecio en los términos de François Dubet, síntoma sociológico esgrimido por las derechas tecnofacistas, «valiéndose de él para dividir el espacio popular, confrontar internamente a personas y generar discusiones hostiles». Se instala el desprecio recíproco y se introduce una suerte de amabilidad cínica e hipócrita que distorsiona la capacidad de percepción crítica en todas las capas del espectro social. La democracia se reemplaza por la hipnocracia que opera sobre la conciencia, posibilitando que la realidad ingrese al entendimiento por sugestión. El capitalismo digital (chatgpt) que le otorga un triunfo tan abrumador a Kast, provocó un aturdimiento obediente, hipnótico y miedoso debido a las injusticias materiales, a las distorsiones ideológicas, a la vergüenza e indignación por ser discriminados. No olvidemos que los algoritmos (tal como los usa la moda IA) no solo son herramientas de cálculo, sino tecnología hipnótica de masas. La plasmación de este fenómeno sociológico, deviene en endofobia, teoría historiográfica que explica el auge y decadencia de una civilización. La endofobia es la displicencia cultural sistemática por la tradición histórica y especialmente por las ideas de quienes nos precedieron. Combinada por una indulgencia moral asimétrica hacia lo ajeno, parte del rechazo y la ignorancia por carecer de estudios sobre las vivencias del pasado. La «generación pingüina» (escolar y universitaria) de Gabriel Boric y Camila Vallejo en Chile, estuvo dividida entre quienes captaron algunas categorías científicas para situarse en la complejidad de las contradicciones históricas, y una mayoría que asume tareas políticas con falsos criterios refundacionales negadores de toda experiencia anterior, claro desprecio por la sabiduría y los sacrificios de sus abuelos. Confundieron la memoria con una nostalgia paternalista y se convirtieron en «revisionistas» de las biografías de los intelectuales y luchadores populares. Muestra clara de la pérdida de heteronomía, condición de voluntad generacional que se rige por imperativos que están antes y después de su coyuntura. La descalificación a destajo, iconoclasta, no se detuvo a pensar en lo avanzado ni en los desvelos políticos. Quisieron dirigir al país, dejar atrás la dictadura, pero no indagaron lo suficiente en el sentido del legado de la vía chilena al socialismo y de la necesidad de integración latinoamericana.

Chile actualmente tiene 19.945.850 habitantes. El ingreso per cápita declarado es de U$ 22.240 dólares (worldometer), cifra oficial y variable que no corresponde en términos reales a la mayoría de la población que no alcanza a ganar más de $ 650.000 pesos mensuales, es decir, U$ 8.533 dólares anuales. Los parlamentarios ganan la escandalosa suma de $ 288.000.000 millones de pesos al año, es decir U$ 315.098 anuales (incluida dieta mensual, gastos de operación y demás regalías de apoyo a su gestión). Ganan más que el presidente de la república y son ellos quienes fijan su salario en calidad de clase política privilegiada. En 1991, el rechazo y desprecio a los políticos era de 56%. En 2018 subió al 96%. Los parlamentarios son los peor evaluados por la ciudadanía.

El desempleo alcanza el 10,5%. El Estado compra el barril de petróleo, en medio de la guerra, a un precio de U$ 93,95 dólares y vende al consumidor chileno a un promedio de $ 1.478 pesos el litro de gasolina, petróleo o parafina (U$ 1,61 promedio x litro). No se aplica la ley de compensación. Hay 15 partidos políticos funcionando, 1 en formación y 3 en trámite, todos operan autorizados por ley dentro del molde liberal socialdemócrata. Durante el primer trimestre de 2026, Chile registra una deuda externa de casi U$ 290 mil millones de dólares. La inflación alcanzó en 2022 al 14,1% y bajó hacia 2025, a 4%. La Constitución impuesta por la dictadura rige desde 1980, con muchos parches y enmiendas. En ninguna de sus «reformas» no se explicitó un concepto de subsidariedad beneficioso para los más necesitados y el resguardo de las riquezas territoriales. En esta Constitución, el ejercicio de la soberanía no reside en el pueblo, sino en la Nación. El Estado costea el funcionamiento de los partidos; por cada voto obtenido, la ciudadanía debe pagar $ 1.500 pesos de acuerdo al padrón de adherentes inscritos. A todo bien o producto transable se aplica el 19% de IVA (impuesto al valor agregado).

Las cifras anteriores, incompletas pero elocuentes, dibujan el panorama del Chile neoliberal posdictatorial. El advenimiento a la democracia, desde 1990 en adelante, no reemplazó el inequitativo corazón tributario de la dictadura. 97 familias empresarias poseen el 70% de la riqueza, las cuales representan el 1% más rico, equivalente al 50% del PIB. El gran capital no tiene patria; la mitad de lo que se produce Chile al año está en paraísos fiscales. Durante 2025, los empresarios obtuvieron ganancias por más de U$ 23.000 millones de dólares. No obstante, Kast, al cumplir los dos primeros meses de su gobierno, declara que Chile está quebrado para justificar la expulsión de extranjeros indocumentados y su «gobierno de emergencia». A los pocos días, se retracta y lo mismo hace con el incumplimiento de su plan de emergencia (que no tenía) para combatir el crimen organizado; ante la protesta decide revalidar el proyecto de Boric y declara que lo suyo había sido solo una metáfora de campaña. En la actualidad, 3,5 millones de chilenos, el 17%, está en situación de pobreza. Acto seguido, Kast envía una megarreforma que rebaja casi todos los avances sociales como la conquista de las 40 horas semanales (aumentadas a 52) y los impuestos a los empresarios más ricos del 27 al 23%, rebaja garantizada por 30 años (basado en el decreto 600 de la dictadura, justificado por la teoría del «chorreo, la cual restablece el supuesto de que si los ricos ganan harto, más les tocará a los pobres». En los últimos 10 años el costo de la vida ha subido en un 40%. En salud, se han recortado U$ 17.000 millones de dólares para 2 millones de pobres en espera de horas médicas en las puertas de los consultorios.

En Chile, dentro del milagro neoliberal, el tema de la desigualdad en salud es endémico y grotesco. Es inaceptable que un país rico tenga tantos pobres. Si lo consideran algo natural, entonces ya no es problema. Se olvidan de que la economía no es una disciplina neutra porque está cruzada por relaciones de poder. El 96% de los Fondos de Pensiones, capital financiero formado por el ahorro para la vejez con el esfuerzo de cada afiliado, lo administran los comisionados privados y no el Estado, siendo que el dueño soberano es la suma de cuotas que deposita mensualmente cada trabajador. Hoy, más que nunca, se necesita fortalecer el movimiento popular, los sindicatos y los municipios en clave ecomunitarista ¿Quién crece cuando Chile crece dentro de la economía financiera neoliberal? He aquí un ejemplo: la familia Lucsik Fontbona en 1996, tenía un patrimonio según lo declarado de U$ 22.000 millones de dólares. Actualmente tiene U$ 52.500 millones de dólares. Dentro del neoliberalismo, los gobiernos no han conseguido estrategias de desarrollo para la equidad y la inclusión.

El ecomunitarismo se proyecta a través de un enfoque filosófico, histórico, cultural y político humanista que está en la realidad, sin dejar de atender los signos de los tiempos en una coyuntura de cambio civilizador. En el espacio internacional, el enfoque teórico ecomunitarista, se proyecta en la resistencia de la actual doctrina Monroe (1823)-Donroe (2025), declaración política unilateral o estrategia de poder de los Estados Unidos para poner a su servicio las riquezas de América Latina y del mundo. Las consignas «América para los americanos», «América primero» son semánticamente tramposas. Cuando Estados Unidos se convierte en potencia, la advertencia se transforma en herramienta de control y colonialismo. En Chile, el estadista Diego Portales, un año antes, en marzo de 1822, advierte a su amigo José M. Cea, en su carta titulada Cuidado con salir de la dominación para caer en otra, de las intenciones expansionistas del país del Norte, justificando evitar riesgos para su seguridad interior y la separación geopolítica del mundo.

El 1 y 2 de septiembre de 2026, el tecnofascismo busca transformar América Latina gestionando la conspiración denominada Vientos de cambio, organizada por Peter Thiel, Milei, Kast , Alex Karp y otros en la Casa Rosada del gobierno argentino. Piensan difundir la doctrina tecnoimperial basada en el anarcocapitalismo, con el auspicio de Silicon Valley, financista electoral de Trump. En medio de este escenario, el congreso argentino rechazó la venta de tierras a extranjeros y aprobó la Ley de Fuego que protege los territorios quemados cercanos a los humedales. De Chile están invitados el presidente Kast, Axel Kayser, Bethina Horst, Víctor Avilés, Cristián Larroulet y Nicolás Ibáñez. Los observadores se preguntan qué tragicomedia está representando Chile en el escenario regional ¿Es Kast el líder de la antipolítica tecnofascista? El día de su primera cuenta pública en el Congreso Nacional (1/6/26), al término de la ceremonia, se escuchó a viva voz el grito «¡mentiroso!», liturgia política sobre el vacío de ideas y la simulación de cuidar la democracia. Hasta ahora es un gobierno errático, falto de empatía y sin proyectos de prueba. Por imprecisión en reiteradas noticias sobre el funcionamiento del Estado, la Contraloría General establece denuncia (5 de agosto) contra el presidente por magnificar el número de delitos por robos con violencia en cadena nacional. Falta grave a la probidad pública.

Conclusiones

1. Chile y América Latina están en un momento crucial de su historia.

2. El ecomunitarismo restituye la capacidad de acción y de análisis político, económico, multicultural, educacional, comunicacional, religioso, ético, estético, etc., situando los problemas y grandes desafíos fuera de la esfera tradicional establecida, bajo el signo del conservadurismo liberal y en la actualidad del tecnofascismo financiero, el cual ya no puede eludir la opacidad del unipolarismo y la crisis que se anhela resolver, cruzando el puente del socialismo basado en la emergencia de las Comunidades.

3. El comienzo es recuperar la soberanía popular y continuar por la justicia alimentaria, el desarrollo cultural, el derecho internacional, la recuperación y protección de la salud humana y no humana. El multilateralismo, si no se aleja de las prácticas imperialistas, será una alternativa de escasa proyección y duración, produciendo tanto o más daño que la situación actual.

4. El ecomunitarismo ayudará a Chile a superar su crisis sistémica. Las protestas populares, organizadas a través de la teoría y las prácticas de participación en la base ciudadana-popular, para que no se «desvanezcan en el aire», deben retomar el nuevo camino del pensar y de la ética liberadora. Chile tiene una enorme cantidad de conflictos no resueltos desde 1830.

5. Las fechas más estremecedoras de esos conflictos, han sido: 1824, se aborta el intento de Ramón Freire para aprobar, en un plebiscito y Asamblea Constituyente, la primera y única Constitución presentada de manera soberana; este intento es negado por un grupo de conspiradores colonialistas e impuesta la Constitución de 1833. La segunda fecha es 1876, antesala de la guerra civil con Balmaceda y suicidio del presidente (además, en 1883, el ejército asume la pacificación de la Araucanía; se menosprecia el tratado de Tapihue de 1825. Se consolida la sumisión y colonización territorial de mapuches y pehuenches. Reducción y asimilación cultural entre Bío-Bío y Toltén). La tercera fecha es entre 1924 a 1938, Constitución impuesta de 1925; en 1931, intento de república socialista que dura solo 100 días liderada por Marmaduque Grove. En 1938, ocurre la matanza del Seguro Obrero. La cuarta fecha es entre 1973 y 2019: golpe de Estado (Nixon y Kissinger) contra la vía chilena al socialismo, dictadura de Pinochet, crímenes, desapariciones y deportaciones masivas. En 1980, se impone la Constitución fascista por 17 años. Monopolio político, nominalista y neoliberal. En 2019, rebelión llamada «estallido social» por la dignidad, con miles de heridos, presos, ciegos, incendios y el miedo al artificial al enemigo interno, poderoso y alienígena según el presidente supermillonario de la época, Sebastián Piñera.

6. Nada se resuelve; todo pareciera seguir profundizando la restauración de un pasado a base de mitos de justificación y represión ¿Los progresistas contemplativos del modelo imperante no se han dado cuenta de esta evidencia? No olvidar que la cultura y la madurez en consciencia crítica es el avance de un pueblo en la conquista de su sentido.

7. El ecomunitarismo no olvida que la cosmovisión indígena es el bien común de la humanidad. En sus cromosomas se cobija la revelación de otro mundo posible, lo sagrado y lo profano, la contingencia y la trascendencia, el planeta tierra y el cosmos.

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José Alberto de la Fuente Arancibia. Universidad de Santiago (USACH), Chile. josepepe.delafuente@gmail.com


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