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Berlín se tiñe de rojo

Alemania, elecciones estatales


Do Rebelión, 28 de setembro 2026
Por Vari@s autor@s: Viento sur



Elif Eralp es la gran ganadora de las elecciones al Parlamento regional de Berlín. Con un 25,7 % de los votos, la ventaja de Die Linke sobre la CDU, que obtiene un 18,8 %, es clara y mayor de lo previsto. En la velada electoral organizada en el Festsaal Kreuzberg [barrio multicultural de Berlín], las y los activistas se abrazaban, mientras resonaban en la sala gritos de “¡Elif! ¡Elif!”.

Solo diez minutos después de la primera estimación de los resultados, Elif Eralp subió al escenario y declaró: “A partir de hoy, vamos a cambiar juntos nuestro Berlín y convertirlo en un lugar mejor”. En la ciudad, “el amor y la justicia han triunfado sobre el odio”. La interrumpieron los gritos de “Alerta, Alerta, Antifascista” de sus seguidores y seguidoras. Porque aquí todos lo saben: el éxito de Die Linke también ha servido para frenar a la AfD (pese a sus resultados en SPD de Mecklemburgo-Pomerania Occidental ). “Esta señal llega a todo el mundo”, exclamó Elif Eralp.

En su discurso de 20 minutos, Elif Eralp dio las gracias a todas las personas que la han apoyado y han hecho posible este resultado: a su familia en Turquía, así como a todos los que la han respaldado con llamamientos al voto, tanto desde el mundo cultural como desde los sindicatos.

La estrategia Eralp contra Evers ha dado sus frutos

Erik Peter

La estrategia de Die Linke ha dado sus frutos en esta campaña electoral. Aunque la diputada Elif Eralp era una desconocida para la mayoría del electorado, su partido decidió hace un año nombrarla cabeza de lista y, desde entonces, se ha escenificado un duelo entre Eralp y la CDU, haciendo como si el SPD y los Verdes –que hasta entonces estaban a un nivel similar en las encuestas– no existieran.

El tema recurrente: Elif Eralp contra Stefan Evers –el candidato cabeza de lista de la CDU [de 2016 a 2023 fue secretario general de la CDU de Berlín y se caracterizaba por sus duras críticas a la izquierda]– acaparó los titulares de todos los medios: en los debates retransmitidos por varias cadenas de televisión privadas, en las portadas de los periódicos nacionales y también en un montón de vídeos virales en Internet. En el acto de clausura de la campaña electoral de Die Linke, el viernes 18 de septiembre frente al ayuntamiento rojo, Elif Eralp estaba rodeada de un número de periodistas sin precedentes para esta sección regional de Die Linke. Mientras que una posible victoria de la CDU solo prometía el statu quo, la perspectiva de una victoria de Die Linke hizo que la emoción se disparara. La cabeza de lista prometió: “Vamos a escribir una página de la historia que no se limitará solo a Alemania”.

Con este duelo en escena, Die Linke ha superado a los otros dos partidos del bloque de centroizquierda en las elecciones del domingo: ha dejado claramente atrás a los Verdes, que obtuvieron alrededor del 14,3 % de los votos, y ha superado con creces al SPD, que se ha quedado en el 12,1 %. Y, sin embargo, sin estos dos partidos como aliados, Elif Eralp no se convertirá en la próxima alcaldesa de Berlín.

El 25,7 % de los votos es un récord histórico para Die Linke en Berlín. En 2001, el PDS (Partido del Socialismo Democrático – Partei des Demokratischen Sozialismus)[1], liderado por Gregor Gysi[2], había conseguido un 22,6 % tras el escándalo bancario[3], lo que, sin embargo, solo le valió el tercer puesto.

Resultados en Berlín

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Los bastiones de Die Linke se reparten por toda la ciudad

El primer puesto en la capital marca un punto de inflexión y tiene un gran significado simbólico, sobre todo como respuesta al auge de la AfD. Además, Die Linke gana por primera vez unas elecciones regionales gracias, entre otras cosas, a los distritos del oeste de Berlín. Sus bastiones están repartidos por toda la ciudad.

Hace apenas dos años, el partido estaba por los suelos, debilitado por la polémica en torno a Sahra Wagenknecht [que rompió con Die Linke en octubre de 2023 y luego formó el BSW], y en Berlín incluso se acercaba al umbral del 5 %. Pero desde entonces, la tendencia es al alza, sobre todo gracias a un nuevo impulso tras las elecciones federales de febrero de 2025. Diez mil personas se han afiliado al partido en Berlín. Ningún otro partido tiene tanta presencia en la capital, ya sea en asambleas de inquilinos, en campañas de puerta a puerta, en recogidas de basura o en las redes sociales. El partido ha llamado a un cuarto de millón de puertas, según anunció el líder del partido en Berlín, Maximilian Schirmer, al cierre de la campaña electoral: “Ningún partido lo había conseguido nunca en unas elecciones regionales”.

Pero eso no basta para explicar por qué Die Linke ha podido repetir, e incluso consolidar, su éxito de las elecciones federales, en las que ya iba en cabeza en la ciudad [Die Linke obtuvo un 19,9 %, el SPD un 15,1 %, los Verdes un 16,6 %, la CDU un 18,3 %, la AfD un 15,2 % y las listas de partido]. La propia candidata desempeñó un papel fundamental: supo diferenciarse de sus rivales, aunque solo fuera porque no es un hombre llamado Stefan o Steffen. Elif Eralp ni siquiera tuvo que hacer hincapié en su trayectoria como inmigrante, pero en una ciudad donde el 42 % de la población es de origen inmigrante, y mucha de esa gente, como ella, son de origen turco, eso es una ventaja. “No está escrito que alguno de nosotros lo consiga”, ese fue uno de sus mensajes. Y tras las elecciones en Sajonia-Anhalt, Elif Eralp se presentó con seguridad como “la respuesta a la AfD”.

Al mismo tiempo, Elif Eralp no solo no cometió ningún error durante la campaña electoral, sino que ganó en seguridad. Sus discursos ya no parecían recitados de memoria; daba la auténtica impresión de conocer los grandes problemas de las y los berlineses por experiencia propia, por ejemplo, al explicar que ella misma, como madre, había tenido que buscar vivienda [la crisis de la vivienda es una de las principales preocupaciones sociales en Berlín]. Como candidata cercana a la gente, que aboga por una política inclusiva, se ha ido acercando cada vez más a la comparación que se suele hacer con el alcalde neoyorquino Zohran Mamdani, aunque no ha despertado un verdadero entusiasmo en la ciudad.

La única nota discordante de estas últimas semanas ha sido la falta de voluntad por parte de una parte de su partido para no llevar demasiado lejos la solidaridad con Palestina hasta el punto de que se convirtiera en antisemitismo, sobre todo después de que un rapero alabara los méritos de la Intifada en un mitin electoral de Die Linke en Neukölln[4]. La propia Elif Eralp, comprometida desde hace mucho tiempo con la lucha contra el racismo, supo sin duda defender de forma creíble su oposición tanto al antisemitismo como al racismo, pero ningún otro tema la ha llevado a pronunciarse con tanta frecuencia.

Ella misma se benefició del apoyo de un llamamiento al voto lanzado por supervivientes y familiares de víctimas de atentados de extrema derecha. No fue un llamamiento a favor de Die Linke, sino a favor de Elif Eralp. El grado en que las facciones rebeldes del partido han perjudicado, no obstante, a la campaña quizá solo se revele durante las próximas negociaciones exploratorias o de coalición.

Pero Die Linke ha sumado puntos no solo gracias a su candidata, sino también por el fondo de sus propuestas, al poner el acento en los alquileres, la recogida de basura, la limpieza urbana, la gestión de residuos y el transporte público. La cadena dorada que llevaba la candidata, en la que se leía el lema “límitar los alquileres”, era más que un simple gag: expresaba que el partido había logrado posicionarse como la opción más creíble para los inquilinos víctimas de abusos en la ciudad. Los controles de los alquileres abusivos y de los gastos de calefacción han supuesto una ayuda concreta para decenas de miles de personas, al igual que las concentraciones organizadas en los grandes barrios contra grupos inmobiliarios poco escrupulosos o indiferentes. A esto se suma toda una serie de medidas en materia de política de alquiler que están guardadas en los cajones, así como la promesa de impulsar por fin la socialización de los grandes grupos inmobiliarios.

La aplicación del referéndum de 2021 [sobre la expropiación de las empresas inmobiliarias de Berlín que posean más de 3000 viviendas, con su compra por parte del gobierno regional obtuvo el 60 % de los votos], que fue todo un éxito, debería suponer el principal obstáculo en las negociaciones para formar una coalición de izquierdas. El cabeza de lista del SPD, Steffen Krach, rechazó este proyecto desde el principio. Pero los berlineses y berlinesas no han premiado esta postura del SPD.

Cinco lecciones a extraer de las elecciones

Kersten Augustin y Anna Lehmann

1. La solución para hacer frente a la AfD: unidad y poder adquisitivo

A primera vista, Elif Eralp y Manuela Schwesig [candidata del SPD de Mecklemburgo-Pomerania Occidental] son muy diferentes: una es una socialdemócrata de centro, firme defensora de bajar el precio del combustible; la otra, una socialista, firme defensora de la expropiación [del sector inmobiliario de los grandes propietarios]; una es de la provincia, la otra de una gran ciudad. Una perdió las elecciones por muy poco [ver el gráfico], la otra las ganó.

Sin embargo, si se mira de más cerca, tienen mucho en común. Demuestran cómo es posible ganar frente a la AfD. Aunque el SPD de Manuela Schwesig haya quedado finalmente por detrás de la AfD, su remontada ha sido impresionante y puede seguir gobernando. Ha conseguido casi tres veces más puntos porcentuales que su partido federal en las encuestas.

Die Linke en Berlín y el SPD en Mecklemburgo-Pomerania Occidental se han centrado en la cuestión del poder adquisitivo y han evitado que el delicado tema de la inmigración dominara las campañas electorales.

Manuela Schwesig siempre ha rechazado los planes de recorte de las pensiones [propuestos por el Gobierno federal]. Como ministra-presidenta de la coalición “roja-roja” [SPD-Die Linke], encarna a un SPD preocupado por las familias y la cohesión social. Elif Eralp y Die Linke de Berlín han puesto la cuestión de los alquileres altos en el centro de su campaña. El tema principal de las elecciones en Berlín fue una cuestión social. Y cuando se trata de cuestiones sociales, la AfD no tiene mucho que ofrecer.

Estos dos resultados electorales lo demuestran: hay alternativas a la AfD. Los partidos que apuestan por la solidaridad y el poder adquisitivo pueden derrotar a la extrema derecha. Dos mujeres contra la alternatica parda: ¿no es eso un buen augurio?

Resultados en Mecklemburgo-Pomerania Occidental


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2. “Recuperar nuestro país”: eso también es posible con la izquierda

La AfD transmite el siguiente mensaje a sus votantes: todo es posible, y para ello, todo depende de tu voto. En Berlín, Die Linke ha conseguido hacer suyo ese mensaje desde la izquierda. Según los datos sobre la transferencia de votos, ha sido elegida por más antiguos abstencionistas que cualquier otro partido.

Para lograrlo, Die Linke se ha atrevido a mostrar mucha emoción. “Luchamos por el gran amor”, se oye decir en un anuncio electoral del partido que se emite en Berlín. La emoción también puede ser positiva, sin apostar por la división ni soñar con una revolución de extrema derecha.

Die Linke ha mostrado lo que defiende, y no solo lo que combate. Se le ha reprochado que su proyecto de expropiar a los grandes grupos inmobiliarios sea demasiado radical y poco realista. Eso no ha desanimado a sus votantes, sino que, al contrario, los ha motivado a reaccionar con actitud desafiante: “¡Ya veremos!”.

3. Los demócratas se lo toman como algo personal

Los buenos resultados electorales del SPD en Schwerin [capital de Mecklemburgo-Pomerania] y de Die Linke en Berlín solo han sido posibles porque Manuela Schwesig y Elif Eralp han sabido convencer con su personalidad. Manuela Schwesig, que lleva nueve años en el cargo, ha llevado a cabo una campaña electoral totalmente a medida y ha recorrido las 36 circunscripciones electorales haciéndose portavoz de las personas desfavorecidas. Cualquiera que quisiera hablar con ella ha tenido de sobra la oportunidad de hacerlo.

Die Linke se atrevió, con Elif Eralp, a apostar por una sola persona, al igual que Zohran Mamdani en Nueva York: una candidata de origen inmigrante para una ciudad posmigratoria. La campaña en las redes sociales se centró en su trayectoria, y el nombre de Eralp también ocupaba un lugar destacado en los carteles tradicionales. Antes, ese culto a la personalidad estaba mal visto en los partidos de izquierda. Hoy en día, sabemos que el socialismo y la fama no son incompatibles.

La credibilidad personal de Elif Eralp también explica por qué Die Linke ha obtenido tan buenos resultados a pesar de las denuncias de expresiones antisemitas en un sector de la izquierda. Eralp resultaba creíble; como candidata, logró eclipsar las debilidades de su partido.

La importancia de contar con figuras creíbles se hace evidente, por el contrario, en los resultados de la CDU y el SPD. La CDU cambió a su candidato a toda prisa poco antes de las elecciones, mientras que el SPD presentó a un candidato reimportado de Baja Sajonia.

Solo la extrema derecha parece no necesitar figuras convincentes: esta vez, la AfD ganó unas elecciones regionales sin una figura emblemática. Esto hace que el resultado en el noreste sea especialmente preocupante.

4. Los problemas de la CDU van más allá de Friedrich Merz

El canciller es más impopular que cualquier otro antes que él. No solo no ayudó nada durante la campaña electoral, sino que incluso perjudicó ; su aparición con un bocadillo de pescado fue bastante vergonzosa.

Pero Merz es ahora un pararrayos muy bienvenido para la CDU. Así, las secciones regionales del partido pueden ocultar el hecho de que ellas mismas tienen un problema. En Mecklemburgo-Pomerania Occidental, ahora mismo no se necesita a la CDU –y en Berlín tampoco, por cierto–.

En este gran estado federado [una población de 1,6 millones, pero una gran superficie: el sexto de los 16 estados federados por su tamaño], el partido llevó a cabo una campaña electoral que dejó una sensación de desconcierto. Se ensañó con la coalición roja-roja sin aportar ni una sola idea sobre qué iba a hacer mejor. ¿Ayuda económica para el carné de conducir y una prima de vivienda para las familias? ¡Seamos serios!

En Berlín, la Unión al menos resumió su vacío programático con un toque de autocrítica: “Habrá que volver a votar a la CDU”, se podía leer en sus carteles. Pero quien se presenta como el mal menor no puede ganar unas elecciones. No basta con caricaturizar a Die Linke tachándola de extremista, sin tener tú mismo una respuesta a la pregunta de cómo se puede seguir pagando una vivienda en Berlín.

Tras el fin de la era Merkel, la CDU dio rienda suelta a su faceta neoliberal y hostil a la inmigración al nombrar a Friedrich Merz presidente y candidato a la cancillería. Ahora es el momento de volver a la tradición socioliberal, porque la «CDU en estado puro tiene, sencillamente, un sabor demasiado amargo como para garantizar buenos resultados electorales.

Es una pena que precisamente el canciller federal no lo haya entendido, como quedó claro en su intervención la noche de las elecciones. Merz quiere seguir con los recortes sociales y parece creer de verdad que basta con aumentar la dosis para que el remedio surta efecto.

En realidad, la CDU está demostrando en otros estados federados que una cierta apertura le sienta bien. En Renania del Norte-Westfalia, por ejemplo, un partidario de la línea dura en materia de orden público ocupa el cargo de ministro del Interior, mientras que el antiguo presidente de larga trayectoria del ala sindical, la CDA (Christlich-Demokratische Arbeitnehmerschaft Deutschlands), ¡es ministro de Asuntos Sociales y Trabajo! Dentro de seis meses habrá elecciones en Renania del Norte-Westfalia; Hendrik Wüst, que lidera una coalición verdi.negra, tiene buenas posibilidades de ser reelegido. Es posible otra CDU.
5. La coalición rojo-rojo-verde no puede sino meterse en problemas por sí misma. En estos dos estados federados, ahora se presenta la oportunidad para gobiernos de centroizquierda. En Schwerin, Manuela Schwesig no puede seguir gobernando con una orientación de izquierda muy moderada. Sin embargo, se podría plantear una alianza tripartita con los Verdes.

En Berlín, la coalición roja-roja-verde [Die Linke, SPD, Grüne] cuenta sí con una clara mayoría, pero las negociaciones pueden ser complicadas: ni siquiera un poco de expropiación, eso simplemente no se hace. El SPD berlinés tendría que poner en práctica lo que el partido quiere prohibir a nivel federal y lo que su líder descartó durante la campaña electoral. Y también dentro de Die Linke, ante las arcas vacías, alguna gente prefiere mantenerse en la pureza de la oposición antes que ensuciarse las manos con compromisos.

Si la coalición roja-roja-verde acabara fracasando, no solo sería fatal para la mayoría de izquierdas berlinesa, que tendría que seguir conviviendo con un alcalde de la CDU, sino que también supondría una señal trágica de cara a las próximas elecciones al Bundestag: la falta de una alternativa democrática complica la lucha contra la AfD.

Notas

[1] El PDS, fundado en 1990, surgió del SED de Alemania Oriental, fundado en 1946. En diciembre de 1989 se creó una estructura SED-PDS y, en febrero de 1990, el PDS se consolidó como partido, liberado del SED, pero presente principalmente en el este de Alemania. En junio-julio de 2005, en el contexto de las elecciones federales, se formó una alianza entre la WASG (Alternativa Electoral Trabajo y Justicia) –una organización que agrupa a opositores a la línea de Schröder en el SPD y a sindicalistas– y el PDS. Esta coalición se llama Linkspartei, que acabó dando lugar, en junio de 2017, al nacimiento de Die Linke, que agrupa al PDS –1990– y al Linkspartei-PDS –2005– (Redacción Al’Encontre).

[2] Gregor Gysi (nacido en 1948), miembro del SED desde 1967, se dio a conocer en la escena política durante la crisis abierta del régimen de la RDA en noviembre de 1989. Fue uno de los impulsores de la transformación del SED en el PDS. De 1990 a 2002, fue diputado en el Bundestag. Durante un breve periodo, fue ministro de Economía y teniente de alcalde de Berlín. Tras retirarse de sus cargos –se vio, al igual que otros diputados, bajo presión mediática por el uso privado de bonos deviaje de Lufthansa–, volvió a la escena política en las elecciones de 2005 y pasó a presidir el grupo parlamentario de Die Linke, primero junto a Oskar Lafontaine y luego en solitario (Redacción Al’Encontre).

[3] En junio de 2001 se produjo la quiebra del Bank Gesellschaft Berlin, que anunció un agujero de más de 2000 millones de euros. La ciudad-estado de Berlín poseía el 56,6 % de este banco. Esta crisis estuvo provocada por el colapso del mercado inmobiliario en Berlín y por una gestión todo menos transparente por parte de sus directivos, procedentes de la CDU. Este escándalo acabó dando lugar a nuevas elecciones (Redacción Al’Encontre).

[4] El sábado 29 de agosto, el rapero Dahabflex, durante el mitin electoral de Die Linke en Neukölln, un barrio multicultural de Berlín, lanzó las consignas: “Yallah, yallah, Intifada, Cisjordania, Palestina, Gaza” y “Muerte a las Fuerzas de Defensa de Israel”. Esto provocó fuertes críticas por parte de la CDU, el SPD y los Verdes, que acusaron a Die Linke de tener tendencias antisemitas, una acusación que se utiliza con facilidad en Alemania. En este contexto, Die Linke tiene que lidiar con una doble presión. Por un lado, mantener los lazos con formaciones como el SPD y los Verdes para formar una coalición de gobierno; por otro, su presencia y los vínculos que ha tejido con los movimientos sociales, entre los que destaca la solidaridad con Palestina, junto al tema de la vivienda y la expropiación de los especuladores. Elif Eralp, en cuanto a las consignas lanzadas por este rapero, se ha distanciado de ellas, pero ha destacado cómo se está utilizando la acusación de antisemitismo contra Die Linke. Ha reiterado en varias ocasiones su oposición al racismo y al antisemitismo (Redacción Al’Encontre).

Texto original: Al’Encontre

Traducción: viento sur

Fuente: https://vientosur.info/berlin-se-tine-de-rojo/

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