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Aquella niebla, este silencio

El pasado esclavista que elegimos ocultar


Do Rebelión, 24 de agosto 2026
Por Judith Prat: El Salto



[Foto: Palacio de Sobrellano, del primer marqués de Comillas, que amasó una enorme fortuna en Cuba mediante negocios vinculados al tráfico de personas esclavizadas (Judith Prat)]

Abordar el pasado esclavista europeo sigue siendo una asignatura pendiente a pesar de que el desarrollo socioeconómico e industrial de Europa, especialmente entre los siglos XVIII y XIX, estuvo profundamente ligado a la esclavización de millones de personas africanas. La trata transatlántica y el comercio triangular esclavista fueron piezas decisivas en el desarrollo de Europa, de sus mercados y, por lo tanto, de la génesis de nuestras sociedades actuales y del capitalismo contemporáneo.

Sin embargo, esta violencia apenas dejó rastro en los relatos oficiales. Fue relegada a los márgenes de la historia, suavizada en los discursos públicos y hurtada a la memoria común. En España, ese silencio ha sido especialmente profundo, pese a que el país participó de forma directa en la trata y la prolongó durante décadas después de su prohibición internacional.


Casa Pedroso. Propiedad de una familia de nobles originarios de Logroño dedicada a la esclavitud. Este dibujo fue realizado por una de los esclavos de la casa. Cuba. Judith Prat

Entre los siglos XV y XIX entre 12 y 15 millones de personas fueron arrancadas de África y obligadas a cruzar el Atlántico para ser esclavizadas. Cerca de dos millones y medio fueron llevadas a territorios bajo dominio español. La esclavitud no fue un accidente ni una práctica aislada, sino una gran maquinaria económica en la que participaron monarquías, bancos, aseguradoras, astilleros, comerciantes y hacendados. La Corona española también se benefició mediante el Asiento de Negros, un sistema de concesiones que permitía subcontratar el tráfico de personas esclavizadas.

Cuando ese monopolio terminó en 1789, el negocio no desapareció: cambió de escala. La liberalización de la trata favoreció la participación de comerciantes españoles y coincidió con el auge de las plantaciones coloniales. Desde entonces, el centro del beneficio no estuvo solo en comprar y vender personas, sino en explotar masivamente su trabajo en plantaciones de azúcar, café, tabaco y otros productos coloniales.

Pedro Blanco encarna la figura del traficante atlántico dedicado a la captura, concentración y transporte de personas esclavizadas desde Gallinas, en la costa de Sierra Leona, cuando la trata ya había sido prohibida. Antonio López y López, primer marqués de Comillas y grande de España, representa la transformación de los beneficios del esclavismo colonial en Cuba en poder empresarial, financiero e institucional dentro de la España contemporánea. Ambos, entre otros muchos, muestran las formas de participación española en este negocio criminal.

Durante la primera mitad del siglo XIX, el tráfico hacia Cuba se disparó: llegaron a la isla entre 800.000 y 900.000 africanos esclavizados, la mayoría cuando la trata ya estaba formalmente prohibida. Cuba se convirtió entonces en una potencia mundial del azúcar. Sus ingenios, sostenidos por el trabajo forzado, hicieron de la colonia uno de los territorios más ricos del Imperio español. La Revolución de Saint-Domingue, iniciada en 1791 y culminada con la independencia de Haití, había provocado el desplome de la producción azucarera francesa y facilitó que Cuba ocupara ese lugar en el mercado internacional.


Mujer descendiente de los Krumen, comunidad de pescadores que colaboró con las compañías traficantes españolas transportando personas esclavizadas desde la playa hasta los barcos. Sierra Leona. Judith Prat

El azúcar cubano endulzó las mesas europeas mientras miles de personas eran sometidas a jornadas extenuantes, castigos físicos y una violencia cotidiana organizada para producir más y con mayor beneficio. Lo que para unos significó progreso, comodidad y consumo, para otros supuso desposesión, tortura, deshumanización y muerte.

Pero la historia de la esclavitud no es solo la historia de la explotación; también es una historia de resistencia y liberación. El cimarronaje y la creación de palenques fueron formas esenciales de lucha: las personas esclavizadas escaparon, se rebelaron y construyeron comunidades libres. En este proceso las mujeres cimarronas tuvieron un papel decisivo. Lideraron revueltas, sostuvieron comunidades insurgentes y no solo se enfrentaron al sistema esclavista sino que desafiaron el lugar subordinado que la sociedad colonial reservaba a la mujer. La música y la espiritualidad también fueron espacios decisivos de memoria, supervivencia e insurgencia.

A partir de la década de 1830 y, especialmente, desde mediados del siglo XIX, traficantes, hacendados y comerciantes que habían amasado grandes fortunas, poder político y posición social, a través de la trata, el comercio colonial y el trabajo esclavizado comenzaron a regresar a España convertidos en indianos y prohombres. Tras la pérdida de las últimas colonias de ultramar, el proceso de repatriación de capitales procedentes de la economía esclavista y colonial se aceleró. Ese dinero contribuyó a impulsar bancos, industrias, infraestructuras, obras benéficas, fundaciones, patrimonio artístico y desarrollo urbano en nuestro país.

Castillo de Cape Coast. La costa de Ghana está salpicada de castillos donde se confinaba a personas esclavizadas procedentes de toda África. El de Cape Coast, construido por los británicos para el comercio de seres humanos es uno de los más grandes. Ghana. Judith Prat

Sin embargo, el origen de una parte de esa riqueza fue cuidadosamente ocultado. La figura del indiano sigue siendo celebrada como símbolo de aventura, prosperidad y éxito, mientras apenas se recuerda que parte de ese esplendor se levantó sobre vidas esclavizadas. En marzo de 2026, la Asamblea General de la ONU reconoció la trata de africanos esclavizados y la esclavitud racializada de personas africanas como el crimen de lesa humanidad más grave de la historia.

Ese silencio no es inocente: es una forma de continuidad. Ocultar la esclavitud, minimizarla o convertirla en una nota al pie impide reconocer hasta qué punto marcó la economía, la cultura y la historia española y en qué medida lo sigue haciendo. Mirar de frente esta historia no significa abrir una herida nueva, sino dejar de encubrir una herida antigua que sigue abierta. Nombrarla no basta: urge reconocer, reparar y devolver a las víctimas su lugar en la memoria.

Quizá entonces seamos capaces de mirar de frente al racismo estructural que nos atraviesa y ponerle fin.


Ceremonia de iniciación Abakuá. Frente a la prohibición de sus creencias y expresiones culturales, las personas esclavizadas crearon espacios de resistencia para preservar sus raíces y luchar por su libertad. Judith Prat


Tumba de un descendiente de esclavistas en York Island. Sierra Leona. Judith Prat


Fuerte Ussher en Accra. Construido por los holandeses en 1649 para el comercio a lo largo de su historia albergó personas esclavizadas y funcionó como cárcel hasta finales del siglo XX. Ghana. Judith Prat


Cama de Carlota, mujer esclavizada en el antiguo Ingenio Álava, propiedad del traficante, esclavista y político Julián Zulueta y Amondo. Cuba. Judith Prat

Hombre vestido de época en la Feria de los Indianos de Begur. Numerosas localidades españolas celebran Fiestas de Indianos en las que la población se viste de época para homenajear a quienes emigraron pobres a América y regresaron enriquecidos, silenciando el origen esclavista de algunas de aquellas fortunas. Judith Prat


Detalles arquitectónicos del modernismo catalán en el Palacio de Sobrellano, propiedad del marqués de Comillas y en cuyo diseño colaboró Antoni Gaudí. Judith Prat


Ejemplar de palmera indiana, una especie exótica que coronaba los jardines de las casonas y palacios indianos.Judith Prat


Fuerte Kongenstein, en Ada Foah. Utilizado como almacén de personas esclavizadas, este fuerte formaba parte de una red colonial de comercio humano. En esta localidad existió también uno de los grandes mercados de esclavos de la región. Judith Prat


Aquella niebla este silencio enfoques 83 – 5. Judith Prat

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/esclavitud/niebla-silencio

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