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El secretario de Estado, Marco Rubio y otros altos funcionarios estadunidenses, instaron a representantes de unos 60 gobiernos a tomar acciones de seguridad pública contra lo que bautizaron como “terrorismo político de extrema izquierda extrema”. El gobierno de México fue invitado pero un vocero del Departamento de Estado informó a La Jornada que no participó.
“Por demasiado tiempo nuestra doctrina contra-terrorista ha tenido un punto ciego… la violencia extremista procedente de la izquierda política”, declaró Rubio en un discurso de bienvenida a los gobiernos invitados entre los cuales se encontraban representantes oficiales o de organizaciones de extrema derecha, de Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay del hemisferio americano, junto con varios gobiernos europeos y asiáticos. México, Brasil y Colombia fueron los ausentes notables.
El nivel de los enviados por cada país varía. En el caso de España, acudieron dos consejeros de la Embajada de Washington: uno de la sección Política y otro, de Interior.
Rubio lamentó que “incluso hoy en día, la mera idea de que el terrorismo de extrema izquierda pueda constituir una amenaza grave se trata como un delirio de la derecha o, peor aún, como una peligrosa conspiración fascista”, y que así se aborda en la prensa, el mundo académico y otras esferas.
Rubio insistió en que el terrorismo de extrema izquierda ha sido “la forma dominante de la violencia política” durante gran parte de la era moderna. “Todos y cada uno de nuestros amigos aquí presentes, procedentes de las naciones del Hemisferio Occidental, recuerdan… recuerdan las décadas de secuestros, atentados con bombas, asesinatos y ejecuciones, el terror violento de los tupamaros, de los montoneros, de las FARC y del ELN. Recuerdan la barbarie inhumana de Sendero Luminoso en Perú… Recuerdan las decenas de miles de guerrilleros marxistas entrenados para matar en los campos terroristas de Castro”. También hizo referencia a las Brigadas Rojas en Italia, el Grupo Baader-Meinhof en Alemania y el 17N de Grecia, entre otros ejemplos.
“Se trata de un mal distintivo y único. Siempre ha estado impulsado por un odio por encima de todo lo demás, un odio hacia la propia civilización… Esto es lo que es la izquierda radical. Puede adoptar diversos lemas e ideologías según el lugar y la época. Pueden autodenominarse anticapitalistas, antiimperialistas, comunistas, anarquistas o marxistas. Pero su carácter fundamental es siempre el mismo. Siempre es el mismo”. Acuso que tras un discurso de igualdad y liberación, sólo hay un resentimiento y su objetivo “es destruir lo que es bello y lo que es justo en nombre de personas que solo están llenas de fealdad y no tienen nada más que ofrecer al mundo”.El secretario de Estado ofreció a los asistentes ejemplos de la violencia de la “extrema izquierda” en los setenta y afirmó que “entre 1970 y 1980, un 93 por ciento de los atentados terroristas en occidente provinieron de la izquierda extremista”, aunque no dio una fuente para estos datos.
Por cierto, un informe oficial del Departamento de Justicia de Estados Unidos concluyó que “desde 1990, los extremistas derechistas han cometido muchos más homicidios ideológicamente motivados que la extrema izquierda o extremistas radicales islamistas. Ese informe fue retirado del sitio de Internet del Departamento de Justicia en septiembre del año pasado.
El miércoles, el diputado demócrata de mayor rango en el Comité de Asuntos Exteriores, envió una carta firmada por 10 otros diputados federales a Rubio para expresar su preocupación de lo que perciben como un intento para politizar los esfuerzos contra-terroristas de Estados Unidos. “El enfoque reportado del Departamento sobre el extremismo de izquierda a expensas de otros tipos de extremismo violento es preocupante”, escribieron, agregando que “la ausencia de datos básicos o pruebas dentro de esa estrategia para justificar” las prioridades en torno a ese tema “es profundamente preocupante”.
Stephen Miller, subjefe de gabinete de la Casa Blanca, habló ante la reunión ministerial después de Rubio y dejó claro que mientras esta reunión incluyó a otros países, su gobierno está buscando apoyo internacional para perseguir a disidentes de izquierda dentro de Estados Unidos. “Por primera vez en la historia estadunidense, todas nuestras agencias de seguridad pública y de inteligencia trabajan juntos para irrumpir, identificar, retirar fondos… arrestar y fiscalizar a estos terroristas políticos que están operando en nuestro país. Es my importante entender que el terrorismo de izquierda busca como su objetivo final el derrocamiento de nuestro sistema y forma de gobierno”, declaró Miller ante los participantes.
Miller identificó en particular a grupos que, según él, se identifican como “antifa”. Como La Jornada ha reportado, en septiembre del año pasado, la Casa Blanca emitió una orden ejecutiva identificando a grupos disidentes o activistas de izquierda como parte de “antifa”, organización que fue designada oficialmente como “una organización terrorista doméstica”. El problema es que no existe tal entidad, aunque hay redes informales no centralizadas de agrupaciones que se auto identifican como “antifascistas” o “antifa”
El subjefe del gabinete e influyente asesor del presidente, y arquitecto de las políticas antimigrantes de este gobierno, acusó en particular a “organizaciones de izquierda” de organizar ataques contra agentes de la agencia de control migratorio conocida como ICE, acusando que esos oficiales han sido sujeto de un incremento de más de 8000 por ciento de ataques violentos en su contra. Afirmó que no son incidentes aislados sino parte de “una insurrección repetida, sistémica, organizada y financiada y una resistencia armada contra el gobierno federal”. Miller alertó que la izquierda es “un cáncer letal a la civilización” y que el riesgo mayor es que “nuestras instituciones” son demasiado débiles y “cobardes para poder defenderse contra la amenaza mortal”.
No fue hasta que el secretario del Tesoro Scott Bessent subió al podio que al público se le fue recordó que el pueblo estadunidense tiene derechos constitucionales. “Debemos respetar los derechos constitucionales, la libertad de expresión, de asociaciones y de asamblea de todo estadunidense. Por lo tanto, es importante enfatizar que el Tesoro actuará con base a la conducta ilegal sospechada de estas organizaciones de terror, no por sus creencias o ideología”.
Pero fue un punto secundario en un evento convocado para marcar un giro de un enfoque sobre “terrorismo islámico” pos 11-s a un enfoque sobre lo que se declaró como una amenaza mayor: la izquierda dentro y fuera de Estados Unidos. Anunció que bajo el gobierno de Donald Trump, por primera vez, “Estados Unidos está construyendo la infraestructura, los socios y la estrategia para derrotar el azote del terror de extrema izquierda”.
Una de las medidas anunciadas al concluir el evento fue una nueva restricción de visas para aquellos extranjeros calificados como “terroristas de extrema izquierda y [de] otros grupos alineados”.
MILLONES DE DÓLARES PARA LOS SEGUIDORES DEL DISCURSO DE TRUMP
La cumbre llega días después de que el Departamento de Estado ofreciera subvenciones de hasta tres millones de dólares (2,6 millones de euros) a grupos europeos que comulguen con los ideales trumpistas del movimiento MAGA (Make America Great Again) y que combatan la “censura” de sus Gobiernos y trabajen por desarrollar “vínculos civilizatorios” entre Estados Unidos y Europa.
Esas subvenciones, de entre uno y tres millones, están pensadas para grupos de la sociedad civil y ONG europeas, así como instituciones educativas y entidades con ánimo de lucro, que busquen “abordar desafíos relacionados con la soberanía nacional, la migración, la censura y el uso del sistema judicial con fines políticos (lawfare)». La convocatoria para pedirlas se abrió el lunes.Marco Rubio, este jueves, en el Departamento de Estado.Jonathan Ernst (REUTERS)
Arquitectos contra el terrorismo
Al encuentro de este jueves asistieron también el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el subjefe de gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller, que habló después de Rubio para repetir sus argumentos y para decir que, si los militantes de extrema “nunca tienen buena pinta”, es porque su orientación política les “ha dejado cicatrices en el cuerpo y ”su aspecto exterior se convierte en una manifestación de su odio interior».
Miller es uno de los arquitectos, junto a Sebastián Gorka, el zar de Trump contra el terrorismo, de la presión que Estados Unidos está ejerciendo sobre América Latina para poner al servicio de los intereses de Washington a la región. Esa doctrina Monroe 2.0 pasa por ejercer influencia en elecciones de diversos países y campañas conjuntas de persecución del narco, cuando no intervenciones militares como la que acabó con la captura de Nicolás Maduro en Caracas el pasado 3 de enero para ser juzgado en Nueva York. Bessent, que se presentó como víctima de un intento de atentado extremista, prometió, por su parte, que pondrá toda la maquinaria del Tesoro para presionar a los países para que ayuden a Estados Unidos en esta cruzada.
Ante la pregunta de por qué Estados Unidos lanza una iniciativa específica contra los “grupos de extrema izquierda” y obvia a los actores que operan desde parecidos márgenes en la derecha, el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Piggott, defendió esta semana que aquellos son más “sofisticados”, y que sus amenazas han sido tradicionalmente menos atendidas.
En septiembre pasado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que ha convertido el fantasma del comunismo en su principal argumento de campaña a las puertas de las elecciones de noviembre, anunció la designación como grupo terrorista de Antifa, una constelación de organizaciones con tenues vínculos entre sí. Lo hizo una semana después del asesinato del líder juvenil MAGA y aliado de Trump, Charlie Kirk, por el que el republicano culpó a la “izquierda radical”. No hay pruebas de que el presunto asesino, un joven llamado Tyler Robinson, que ahora mismo está siendo juzgado en Utah, tuviera contacto con ninguna célula de extrema izquierda.
En noviembre, En noviembre, Washington designó a cuatro grupos europeos —Antifa Ost, la Federación Anarquista Informal/Frente Revolucionario Internacional, Justicia Proletaria Armada y Autodefensa de Clase Revolucionaria— como organizaciones terroristas extranjeras.—Antifa Ost, la Federación Anarquista Informal/Frente Revolucionario Internacional, Justicia Proletaria Armada y Autodefensa de Clase Revolucionaria— como organizaciones terroristas extranjeras. Se ofrecen recompensas de hasta 10 millones de dólares a quien pueda aportar información sobre sus estrategias de financiación.
La publicación de la Estrategia de Contraterrorismo de Estados Unidos ya había desviado este mes de mayo el foco del terrorismo islamista como la principal fuente de preocupación para un país que se encamina a la celebración del 25° aniversario del 11-S, para priorizar el combate contra el narco y poner en el punto de mira (y equiparar con el yihadismo y las mafias de la droga) al supuesto enemigo en casa: esos “grupos políticos seculares violentos cuya ideología es antiamericana, radicalmente pro-transgénero y anarquista”.
En los últimos años, Estados Unidos ha registrado, según un estudio del Centro de Estudios Estratégicos e Institucionales (CSIS), un aumento en el número de ataques terroristas de izquierda, aunque esa violencia “sigue siendo muy inferior a los niveles históricos de [la] perpetrada por atacantes de derecha y yihadistas”. En 2025, dice también el citado análisis, el terrorismo de extrema izquierda “superó por primera vez en más de 30 años al de la extrema derecha violenta”.

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