Por Juan Pablo S. Tapiro. Resumen Latinoamericano, 14 de Julio de 2026.
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Beto Coral se hizo conocido porque es un activista/influenciador/youtuber radicado en los EEUU desde 2015, con una solicitud de asilo. Ha sido un opositor al uribismo y es parte del movimiento progresista de Colombia, inclusive fue candidato a la curul internacional en el Congreso de la República en las elecciones de este año.
La detención ilegal e ilegítima de Beto Coral (sin ningún cargo criminal), es una amenaza, con el respaldo de la mayor potencia imperialista y genocida, para quienes seremos oposición al ilegitimo gobierno que iniciará el 07 de agosto de 2026 en Colombia; que evidentemente ya presenta una campaña de cacería, tanto de grandes dirigentes como el actual presidente Gustavo Petro Urrego, como de gente de base del conjunto del movimiento social y popular, especialmente en los territorios en que se ha defendido la paz con justicia social.
Por eso es clave recuperar y movilizar la memoria de las luchas por los derechos humanos, particularmente por la libertad de las personas que son prisioneras políticas, y de las mejores condiciones de vida en las cárceles, así como de la soberanía para los procesos judiciales.
Son décadas de acumulados de diversas organizaciones en este sentido, y que a su vez también han sido perseguidas y estigmatizadas, por lo que será necesario blindarlas con todo el apoyo posible, tanto en Colombia como internacionalmente en Nuestra América indo-afro-ladina y el mundo.
Es urgente activarnos en una campaña por la libertad de Beto Coral, que esta semana cumplirá un mes como primer preso político del próximo mal gobierno uribista. Pero también es necesaria una campaña humanitaria por la libertad (por medio de indulto) y el retorno a Colombia de Simón Trinidad (Ricardo Palmera), exguerrillero de las FARC-EP, quien fue capturado en territorio ecuatoriano y extraditado en 2004 en el primer gobierno uribista, y que se mantiene ilegítimamente preso en EEUU (y que está próximo a cumplir 76 años de vida).
Esos dos casos tienen en común la injerencia explícita de los EEUU, sin embargo, históricamente de diversas formas, la guerra contrainsurgente es orientada y financiada por los organismos de “seguridad” de ese país, por lo que su influencia velada está en el conjunto de prácticas de persecución, estigmatización, criminalización y judicialización de movimientos sociales y organizaciones populares, de dirigentes políticos y sociales, de intelectuales, artistas, entre otros.
Por eso debemos prepararnos para lo que viene, para resistir y enfrentar a ese mal gobierno que pretenderá imponer nuevamente una agenda neoliberal con una intensificación de la estrategia contrainsurgente (con el uso de vías legales e ilegales). Hambre y muerte es lo que ofrecerá. Así, como seguramente ante la legítima protesta social, habrá nuevamente una brutal represión y habrá muchos falsos positivos judiciales, lo que ya se advierte con la retomada del proyecto de construcción de megacárceles y su privatización.
No ha cesado la horrible noche, pero vendrá un nuevo amanecer. Colombia no es la misma de inicios del siglo XXI, el futuro está en abierto y el presente es de lucha!
Fuente: Rebelión

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