Por Christian Nader, Resumen Latinoamericano, 11 de junio de 2026
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El mundial de fútbol que iba a realizarse en Alemania en 1942 por fin se llevará a cabo 84 años después en EEUU, imperio decadente que ha hostigado, amenazado y segregado a aficionados, jugadores y árbitros (especialmente a aquellos de contextos islámicos y latinoamericanos), lo cual resulta ruin incluso para los estándares de aquella inmundicia gangsteril llamada FIFA. Mientras el pederasta washingtoniano bombardea objetivos civiles en Irán, la selección persa ha tenido que refugiarse en suelo tijuanense; no duden que mientras Irán juegue su primer partido (en suelo angelino – mexicano ocupado por EEUU desde 1848) los terroristas yankees atacarán a su país, justo como ocurre en este mismo instante.
En 2022, tras ocho años de agresiones ucranianas vs población rusoparlante, llegó la respuesta moscovita. La FIFA no tardó en suspender a la federación rusa de cualquier competición, sin embargo, aún no aplica la misma medida con EEUU, que tan solo en el primer semestre de este año bombardeó Venezuela (secuestrando a su presidente), Irán (asesinando a miles de civiles, incluyendo una escuela primaria con más de 180 niñas y niños masacrados + un magnicidio), además de matar en alta mar a civiles trinitarios, colombianos y venezolanos. Por cierto, Colombia y Brasil (junto con México, otro anfitrión), países que participarán en el certamen, han sido amenazados con intervenciones militares por el imperio. Cabe señalar que el apoyo angloterrorista a la abominación genocida judeosionista israelí que continúa la limpieza étnica de Palestina y Líbano también ha «pasado desapercibida» por el Cartel de Zúrich (FIFA) que no ha suspendido a la federación israelí de cualquier competición, pese a que el sicariato mataniños ha asesinado a seleccionados palestinos gazatíes (parte del cuarto de millón de víctimas), bombardeando estadios y mutilando a niños y niñas amantes del deporte en cuestión.
No hay muchas sorpresas si consideramos que la FIFA ha sido regida por delincuentes como Blatter o secuaces de dictadores como Havelange, sin embargo cada cuatrienio mantenían las apariencias publicitando dicho evento como una «fiesta para todos», pese a que ningún miembro de la clase trabajadora, el grueso de la afición de dicho pasatiempo, podría asistir a tal evento a precios estratosféricos. Mundiales en estadios construidos con esclavos (2022), otros con juntas militares fascistas que torturaban a pocos metros del campo de juego (78) y aquellos que provocaron procesos de gentrificación, despojo y represión (70 y 86). La principal preocupación de los aficionados desideologizados y alienados como de la «prensa especializada» es que EEUU no es un país con «tradición futbolera». Claro, no lo es, en ese tugurio dominan los bastardos del cricket y el rugby (el béisbol y el «futbol» con cascos), esos son los pasatiempos preponderantes, junto con los genocidios, las injerencias, y golpes de estado. La gran fiesta del capitalismo / imperialismo está a punto de iniciar
En 2022, tras ocho años de agresiones ucranianas vs población rusoparlante, llegó la respuesta moscovita. La FIFA no tardó en suspender a la federación rusa de cualquier competición, sin embargo, aún no aplica la misma medida con EEUU, que tan solo en el primer semestre de este año bombardeó Venezuela (secuestrando a su presidente), Irán (asesinando a miles de civiles, incluyendo una escuela primaria con más de 180 niñas y niños masacrados + un magnicidio), además de matar en alta mar a civiles trinitarios, colombianos y venezolanos. Por cierto, Colombia y Brasil (junto con México, otro anfitrión), países que participarán en el certamen, han sido amenazados con intervenciones militares por el imperio. Cabe señalar que el apoyo angloterrorista a la abominación genocida judeosionista israelí que continúa la limpieza étnica de Palestina y Líbano también ha «pasado desapercibida» por el Cartel de Zúrich (FIFA) que no ha suspendido a la federación israelí de cualquier competición, pese a que el sicariato mataniños ha asesinado a seleccionados palestinos gazatíes (parte del cuarto de millón de víctimas), bombardeando estadios y mutilando a niños y niñas amantes del deporte en cuestión.
No hay muchas sorpresas si consideramos que la FIFA ha sido regida por delincuentes como Blatter o secuaces de dictadores como Havelange, sin embargo cada cuatrienio mantenían las apariencias publicitando dicho evento como una «fiesta para todos», pese a que ningún miembro de la clase trabajadora, el grueso de la afición de dicho pasatiempo, podría asistir a tal evento a precios estratosféricos. Mundiales en estadios construidos con esclavos (2022), otros con juntas militares fascistas que torturaban a pocos metros del campo de juego (78) y aquellos que provocaron procesos de gentrificación, despojo y represión (70 y 86). La principal preocupación de los aficionados desideologizados y alienados como de la «prensa especializada» es que EEUU no es un país con «tradición futbolera». Claro, no lo es, en ese tugurio dominan los bastardos del cricket y el rugby (el béisbol y el «futbol» con cascos), esos son los pasatiempos preponderantes, junto con los genocidios, las injerencias, y golpes de estado. La gran fiesta del capitalismo / imperialismo está a punto de iniciar

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