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Edmund Phelps: libre mercado y expectativas de inflación

Do Rebelión, 2 de junho 2026
Por  Roberts, sinpermiso, 27/05/2026



El economista estadounidense Edmund Phelps ha muerto recientemente a la edad de 92 años. Phelps fue un economista convencional clásico de libre mercado lde la escuela monetarista y ganador del Premio Nobel de Ciencias Económicas de 2006 (el premio Riksbank en realidad).

Phelps investigó y enseñó en la Universidad de Yale hasta 1966. Luego se trasladó a la Universidad de Pensilvania, donde escribió los artículos que lo hicieron famoso. Fue director fundador del Centro sobre el Capitalismo y la Sociedad de la Universidad de Columbia, desde 2001 hasta su cierre en 2024. En 2013, publicó el libro, Mass Flourishing, una declaración de su creencia de que los "valores modernos" - un deseo compartido de crear, explorar y enfrentar desafíos - son las fuentes del dinamismo económico, pero se estaban perdiendo porque los innovadores "libres mercados competitivos" estaban siendo suprimidos por el "corporativismo" y la sofocante mano del estado.

En la década de 1960, junto con el archimonetarista Milton Friedman, Phelps se opuso firmemente a la opinión keynesiana de que los bancos centrales y el gobierno deberían tratar de gestionar el empleo y la inflación. Afirmó que este enfoque solo podría terminar en un aumento de la inflación. Phelps argumentó que los bancos centrales pueden controlar la inflación a largo plazo, pero al mismo tiempo tienen poco control sobre el crecimiento medio de la producción a largo plazo. Cuando los dos objetivos se vuelven incompatibles como ocurrió en la estanflación de la década de 1970, Phelps insistió en que la mejor política para las autoridades monetarias era reducir las "expectativas de inflación", incluso si eso significara aumentar las tasas de interés a expensas, al menos temporalmente, del empleo. La estanflación de la década de 1970 y principios de la de 1980 en las principales economías desacreditó la macrogestión keynesiana y pareció reivindicar a Phelps. Phelps se convirtió en uno de los principales teóricos del período neoliberal posterior, apoyando los presupuestos gubernamentales "equilibrados", la privatización y la baja inflación.

Phelps argumentó que las economías capitalistas no pueden reducir la tasa de desempleo aceptando una alta inflación, algo que los economistas habían asumido, hasta entonces, que era el caso, basándose en la curva de Phillips. Era así porque si el gasto público aumenta, todos los "agentes económicos" (es decir, hogares y empresas) "esperan" una inflación más alta, y exigen salarios más altos (los trabajadores) y precios más altos (los directivos). Las expectativas inflacionarias cortarían de raíz cualquier tipo de crecimiento económico esperado y la caída asociada del desempleo.

Phelps tenía razón en que la gestión macro keynesiana que tenía como objetivo ofrecer pleno empleo sin inflación era imposible, pero no por la razón que defendió, que era demasiado gasto gubernamental. Yo y otros hemos demostrado que el fracaso de las políticas keynesianas se debió principalmente a la caída de la rentabilidad del capital en la década de 1970. Al principio, los bancos centrales redujeron la tasa de interés con la esperanza de que esto impulsara la economía. Esa política fue revertida a principios de la década de 1980 por el presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Volcker. Pero lo que realmente rompió la inflación de la década de 1970 fue la gran crisis de 1980-82, que diezmo la industria estadounidense y disparó el desempleo bruscamente.

En los últimos años, la teoría de las expectativas de Phelps ha sido adoptada cada vez más por los bancos centrales y los economistas convencionales, ya que las teorías monetaristas y keynesianas de la inflación no han sido capaces de explicar ni la Gran Recesión de 2008-9 ni la crisis de la pandemia de 2020. Durante el aumento de la inflación post-pandémico en 2022, los asesores económicos de la Casa Blanca de Biden lo explicaron así: "A largo plazo, un determinante clave de las presiones duraderas sobre los precios son las expectativas de inflación".

Pero la teoría de Phelps no explica por qué la inflación comienza en primer lugar. La teoría elimina cualquier análisis objetivo de la formación de precios. Una vez que la inflación aumenta por otras razones objetivas (en el caso de 2022, claramente debido a la escasez de suministros mundial), las expectativas pueden entrar en juego. Pero toda la evidencia empírica muestra que solo si la inflación ha sido alta durante meses, los "agentes económicos" tienen esto en cuenta en sus perspectivas de futuro.En este sentido, las expectativas son en gran medida adaptativas, es decir, miran hacia atrás en lugar de solo hacia el futuro. No impulsan la inflación, sino que la siguen.

Al analizar la teoría de la inflación de Phelps, el economista Jeremy Rudd señala que: "en el mejor de los casos, solo hay evidencia circunstancial de una relación causal en la que las expectativas determinan las propiedades a largo plazo de la inflación; podría reflejar igualmente bien una situación en la que los entrevistados en estas encuestas hacen pronósticos de inflación razonablemente plausibles en respuesta a los cambios observados en la inflación real". Concluye: "Una revisión de la literatura teórica y empírica relevante sugiere que esta creencia se basa en fundamentos extremadamente inestables, y se puede defender que adherirse a ella acríticamente podría conducir fácilmente a graves errores de política".

Phelps continuó argumentando que la inflación fue causada por el gasto excesivo del gobierno y las "expectativas" de aumento de la inflación. Pero el colapso financiero mundial de 2007-8 y la subsiguente Gran Recesión de 2008-9 cuestionaron esa teoría. La inflación en la "economía real" se mantuvo baja a principios de la década de 2000 y los déficits presupuestarios del gobierno fueron pequeños, pero aún así hubo la mayor crisis desde la década de 1930. Como admitió Phelps: "Los economistas no fueron capaces de ver los peligros inherentes. La mayoría de mis colegas simplemente no eran capaces de creer que el mercado pudiera fallar. Después de todo, habían pasado los últimos treinta o cuarenta años predicando que cualquier precio que establezca el mercado debe ser correcto". Sin embargo, esa crítica se aplica al propio Phelps.

Phelps se mantuvo firme contra aquellos que deseaban revivir las políticas keynesianas a raíz de la gran crisis. La teoría monetarista había fracasado, porque no eran los precios en las tiendas los que se habían salido de control, sino los precios de los activos financieros, que finalmente colapsaron y desencadenaron la crisis. Pero no volvamos a Keynes, dijo Phelps. "Los pensamientos de algunos se han vuelto hacia Keynes. Sus ideas sobre la incertidumbre y la especulación fueron profundas. Sin embargo, su teoría del empleo era problemática y las soluciones políticas "keynesianas" son cuestionables en el mejor de los casos... Al final de su vida, Keynes escribió sobre "cosas modernistas, que estaban equivocadas y se volvieron amargas y tontas". Le dijo a su amigo Friedrich Hayek que tenía la intención de reexaminar su teoría en su próximo libro. Hubiera evolucionado. La admiración que todos tenemos por las fabulosas contribuciones de Keynes no debería impedir que avancemos".

Sin embargo, la crisis financiera mundial provocó un cambio en el pensamiento de Phelps. Después de 2009, como muchos otros economistas convencionales pillados durmiendo la siesta, reconoció que "algunas partes del mercado no están suficientemente reguladas". Los gobiernos tendrían que supervisar los préstamos bancarios para asegurarse de que se utilizan para inversiones productivas en lugar de especular en activos financieros y propiedades. Me temo que las esperanzas de Phelps de lograr eso se han visto muy afectadas desde 2009 con la continua especulación impulsada por el crédito en el mercado de valores, las crisis bancarias y el aumento de las criptomonedas.

En todo momento, Phelps continuó abogando por el capitalismo de libre mercado con fervor: "la política debe tener como objetivo construir un sector empresarial de alto dinamismo y amplia inclusión. La tarea de la investigación es identificar las instituciones que son caminos hacia el dinamismo y las instituciones que son obstáculos". Para Phelps, el socialismo era una amenaza para el dinamismo empresarial, igual que el corporativismo, "un sistema en el que las empresas establecidas y los intereses especiales arraigados se confabulan con los gobiernos para sofocar la innovación audaz e incierta en favor de la estabilidad y el proteccionismo".

Phelps continuó abogando por la "desregulación" de los mercados laborales, es decir, poner fin a cualquier derecho laboral del trabajo para que los empleados no tengan nada que decir. Como dijo: "Cuanto menos frecuentemente los empleados tengan que buscar nuevos puestos en los que ejercer todo su potencial, más disminuye la fuerza innovadora de las empresas. Modelos como la co-gestión que se practica en Alemania pueden ser particularmente dañinos. Por ejemplo, si se consulta la decisión de trasladar una planta de una ciudad a otra a los empleados, siempre votarán no, incluso si es lo mejor a largo plazo para la empresa y la sociedad".

En sus últimos años, Phelps criticó severamente las políticas económicas de Trump por tratar de controlar la economía y decirle a las empresas qué hacer. Es "como una política económica en una época de fascismo". Pidió libre comercio internacional, medidas fiscales prudentes y mantener la independencia de la Reserva Federal frente a la interferencia gubernamental, un verdadero neoliberal de libre mercado hasta el final de sus días.


Michael Roberts
habitual colaborador de Sin Permiso, es un economista marxista británico que ha trabajado 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession.Fuente:
https://thenextrecession.wordpress.com/2026/05/25/edmund-phelps-free-markets-and-inflation-expectations/
Temática:
Capitalismo contemporáneo
Neoliberalismo
Teoría económicaTraducción:G. Buster


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