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Aspectos importantes para el estudio de las lenguas indígenas ecuatorianas


Do Rebelión, 17 de junho 2026
Por Ileana Almei


Aunque el territorio del Ecuador no es extenso, presenta gran interés para la lingüística, puesto que el estudio de las lenguas indígenas que se encuentran en su pequeño territorio exhibe todo un conjunto de problemas lingüísticos.
La realidad lingüística del Ecuador, como por otra parte, la de los otros países de América Latina y de Norte América, es compleja y hasta la actualidad muchas de las interrogantes que se plantean aun no han sido resueltas.

A pesar de que está muy extendida la opinión sobre la llegada de las personas a América desde el Asia, no está aún clara la relación de las lenguas indígenas con las lenguas de otros continentes. Uno de los intentos más serios que se han realizado para demostrar la relación de las lenguas americanas con las del continente asiático, son sin duda los estudios realizados por el afamado lingüista francés George Dumezil, quien postuló una importante hipótesis de trabajo que no ha sido descartada totalmente. El, luego de largas investigaciones, y amparándose en leyes lingüísticas generales que rigen los cambios fonéticos, encontró una gran similitud entre los nombres de los cinco primeros números del quechua y los de la lengua turca. Su hipótesis ha sido retomada por el también reconocido lingüista, Bernard Portier, quien sostiene son tan evidentes las analogías entre el turco y el quechua, que si bien, no es posible demostrar el parentesco genético entre las dos lenguas, al menos se debería pensar en lenguas en contacto por un período muy largo.

Por otro lado, son todavía totalmente insuficientes los intentos y los resultados científicos para postular una unidad histórica de todas las lenguas de América. Hasta el día del hoy, no se ha elaborado una estricta clasificación lingüística, ya que los lingüistas fundan sus investigaciones en un deficiente conocimiento del propio material lingüístico.

Algunas coincidencias en el área de la fonología, morfología, sintaxis y del léxico, como es bien conocido, todavía no es una clara demostración de parentesco. Por su estructura, algunas lenguas por lo visto, no se prestan a clasificaciones tradicionales, aunque ya se han establecido algunas familias lingüísticas, pero como consecuencia de la dinámica situación de las lenguas, el cuadro lingüístico permanece poco claro.

Entre otros países de América del Sur, Ecuador ocupa el cuarto lugar por la cantidad de población indígena después de Bolivia, Perú y Brasil. (Hay que señalar, que el número de hablantes en lenguas indígenas en el territorio ecuatoriano no ha sido precisado, los censos de población no toman en cuenta la variante de la lengua. Los cálculos fluctúan entre ochocientos mil habitantes y dos millones).

La división territorial en Estados no coincide con la división étnica, y por esto, representantes del mismo pueblo, y en correspondencia y la lengua, los podemos encontrar en Ecuador y Perú, en Ecuador y Colombia, en Bolivia y Brasil, etc. Sin embargo, la división territorial oficial tiene influencia en la consiguiente diferenciación de los pueblos y lenguas, así por ejemplo las hablas de la lengua quechua de Ecuador, Perú y Bolivia pueden presentarse en relación una con otra como dialectos (quechua en Perú, quichua en Ecuador. Hemos optado por la forma tradicional de escritura “quichua” y no “kichwa” que se está normalizando en Ecuador, para unificar la escritura de diferentes textos que pertenecen a muchos autores y a diferentes épocas.)

Entre las lenguas indígenas del actual Ecuador, en primer lugar, destacamos la quichua que ocupa un territorio extenso en el país. Su área fundamental son las zonas montañosas, aunque también está difundida en el área oriental del país. El quichua ecuatoriano tiene diferencias en el habla, sobre todo fonéticas, pero no llegan a ser diferencias dialectales profundas y no impiden la comprensión mutua.

El material del quichua ecuatoriano ofrece muchos datos importantes para la historia de la lengua. Estos datos, por ejemplo, aclararían cuales son las hablas más antiguas y cuales las más actuales.

Algunos autores como González Suárez, Santa Cruz y otros más contemporáneos como Alfredo Torero, consideran que el quichua era hablado en Ecuador antes de la llegada de los inka, otros, opinan que la lengua quichua se comenzó a hablar solamente a partir de la llegada de los cuzqueños. En referencia a las hablas de la zona oriental, se piensa que pertenecen al quichua introducido por los misioneros.

Está muy difundida la opinión de que los indígenas americanos no conocieron la escritura. En realidad, algunas formas de escritura fueron conocidas. Podemos citar como ejemplos, el sistema de las figuras geométricas de los tukapu inka (tejidos de las vestimentas de los nobles) que representaban ideas sobre lo sagrado del universo. En este caso, la figura del cuadrado, a la manera de los antiguos ideogramas chinos, sirve de marco para las figuras y las líneas simbólicas.

Otra forma de escritura como estructura sígnica son los quipus (cordeles que tienen nudos, colores y una posición determinada dentro de un esquema espacial). Los agrupamientos de nudos responden a diversos códigos: números, color, ordenamiento de los cordeles, longitud de las cuerdas. En los quipus se utiliza un sistema de posición de base 10 y también el concepto de “cero”. Usualmente se utilizaron los quipus para representar cantidades numéricas, sin embargo, está comprobado su uso para transmitir otra clase de información.

Por otra parte, en el territorio de Bolivia y del Perú han sido encontrados ciertos textos escritos con una escritura jeroglífica y aunque esta no es antigua, podría suponerse que puede remitir a épocas muy anteriores.

Profundos cambios étnicos desde tiempos lejanos se han sucedido en el seno de la población indígena ecuatoriana. Ya el quechua, como lengua de comercio, según Alfredo Torero, se hablaba en el territorio ecuatoriano aún antes de la presencia inka. El dialecto hablado en el litoral ecuatoriano procedió, según el autor, del quechua hablado en la región de Chincha, en el litoral central de Perú. (A manera de prueba podemos citar lo siguiente: los términos wanka willka, que componen el nombre de la antigua tribu costeña, son quechuas y posiblemente hacen referencia a los “árboles del mundo” o “postes totémicos”, ejes del universo, descubiertos en la zona del Guayas. Según el diccionario de Glauco Torres Fernandez de Córdova, wanka significa “cosa alargada” y willka, “objeto sagrado”. De esta manera, wanka willka denotaría con exactitud, en lengua quechua el árbol del mundo de los pobladores de la costa ecuatoriana.).

Pero hay además otro dato importante. Según Felipe Guamán Poma de Ayala, los españoles “llevaron hurtado a un yndio Guanca Bilca, que luego se llamó Felinillo, y trageron por su lengua a la conquista deste rreyno.

Garcilaso de la Vega Inca, por su parte, es muy claro cuando dice que a los españoles en los sucesos de Kaxa Marka sirvió como “faraute” o intérprete Felinillo: indio natural de la isla Puná y que había aprendido el quechua de Tumbes, no en el Cusco, y que Atahuallpa habló en esta ocasión el lenguaje de Chinchay Suyo, el cual entendía mejor el fafaute por ser más común en aquellas provincias que no el del Cusco.

De estos datos se deduce que desde hace tiempo se empleaba el dialecto quechua del Chinchay, considerado por Alfredo Torero junto con otros dialectos de la zona, los más cércanos a lo que podría ser la “protoquechua”, difundido por el litoral norteño hasta lo que hoy es Ecuador. También es admisible creer que en interés del comercio las incursiones de los chincha se efectuaron también por el interior serrano, sin embargo, la quechuización de las etnias serranas necesita de estudios especiales. Es interesante el hecho de que algunas comunidades quichuaguarden rasgos de la lengua y la cultura más arcaicos que otras.

Últimamente se ha divulgado una información en extremo interesante: una de las ciudades más antiguas de la América precolombina sería Caral construida en el valle del río Supe a 200 kilómetros al norte de Lima en el tercer milenio antes de Cristo. Algunos antropologos y lingüistas empiezan a pensar en Caral como el foco del protoquechua. Tal propuesta aunque no deja de ser interesante, requiere de largas y profundas investigaciones.

Aparte de estas probabilidades, lo que si es un hecho es que el quechua como lengua del poder inka fue impuesta, como otras instituciones, a los indígenas del territorio que hoy constituye el Ecuador. En el transcurso de este proceso desaparecieron un número considerable de lenguas y pueblos. Testimonios de ellos son algunos textos religiosos escritos en esas lenguas, y los topónimos y los onomásticos que han quedado. Unos y otros aún no han sido estudiados sistemáticamente.

Con la invasión española la situación lingüística en el territorio del actual Ecuador una vez más cambió fuertemente: el proceso de asimilación al castellano, desde entonces, continua imparable. Este proceso afecta sobre todo al quichua, lengua en contacto diario y frecuente con el castellano. Las lenguas de la Amazonia, son afectadas por la situación de aislamiento; esto hace que el número de hablantes disminuya rápidamente.

A más del quichua en el cuadro de lenguas del actual Ecuador se distinguen las siguientes: shuar, waorani, zápara, kofán, tsachi, tsachila, siona, sekoya, awa, epera. No se descarta que entre ellas puedan existir relaciones dialectales. Se sabe que las lenguas tsachi y tsachila se separaron hace unos trescientos años atrás.

Por los datos históricos se sabe que el quichua fue la primera lengua local con la que los españoles se encontraron a su arribo al territorio del actual Ecuador en 1526. Ya los primeros misioneros, que llegaron a la zona norte del Tawantin Suyo, comenzaron a elaborar diccionarios y gramáticas en esta lengua. En lo que se refiere a las otras lenguas indígenas, la información que se tiene es muy escasa, de lo que se deduce que el conocimiento que se tenía sobre ellas distaba mucho de ser claro.

El conde Viñaza Muñoz y Manzano en su Bibliografía española de lenguas indígenas de América, publicada en Madrid en 1881, reunió una lista de los principales trabajos sobre las lenguas indígenas durante un período de casi tres siglos. El número de trabajos dedicados al quichua es muy grande y sigue creciendo constantemente un considerable grupo de lingüistas continúan interesándose de manera especial en el quichua.

Como bien se sabe el objetivo de los misioneros era la comunicación con los indígenas para la propaganda religiosa y por esto el interés por las lenguas se limitaba a una comprensión limitada. Sus trabajos tienen carácter práctico, y no científico. Cualquier dificultad que estas podían presentar era desechada, más aún cuando los hechos lingüísticos resultaban extraños a la lengua española. Por cuanto el material sobre el quichua es abundante, es fácil percibir las tergiversaciones que fueron introducidas en su descripción. Es muy probable, que las alteraciones también debieron darse en la descripción de las otras lenguas. Los misioneros españoles s esforzaron en representar la lengua de la manera más simple a nivel fonético, al mismo tiempo trataron de construir la gramática quechua según el tipo de la escuela gramática española, realizada a su vez , según el modelo del latín.

A pesar de que los misioneros españoles en la descripción lingüística deformaron la lengua, de todas maneras con sus trabajos establecieron una norma y asumieron y sometieron la descripción a un sistema aunque inadecuado a la propia lengua.

Como ejemplo de lo dicho pueden servir los siguientes hechos: en el quechua general hay los siguientes fonemas consonánticos: /k/, / kh/, / k’/ de los cuales /k/ es oclusivo, centro palatal, explosivo, sordo. /Kh/ aspirado, y / k’/ globalizado; de la misma manera /q /, /qh/, /q’/ , de los cuales /q/ es oclusivo, palatal posterior, explosivo, sonoro; /qh/ aspirado y /q’/ glotalizado. Mientras que los investigadores españoles dieron una única trascripción de los fonemas: ya sea /k/, o /q/, es decir representaron los sonidos con los grafemas españoles o confundieron los dos fonemas

En el campo de la gramática se esmeraron en construir una descripción en términos y volumen de la escuela española, y artificiosamente la equipararon con las categorías del latín. Así por ejemplo, a pesar de que evidentemente no coinciden ni el número ni la función de los casos gramaticales latinos y quechuas, en las gramáticas de los misioneros hay una completa coincidencia de las dos lenguas (se encuentran en las dos, seis casos del mismo tipo) . No es difícil ver por esta razón, que estos trabajos dejaron sin solucionar definitivamente el propósito de describir la estructura de las lenguas ecuatorianas. A pesar de las serias insuficiencias anotadas, los trabajos revisados presentan un material interesante que ha resultado útil para posteriores investigaciones.

Los primeros datos sobre otras lenguas ecuatorianas encontramos en el libro de Lorenzo Hervás y Panduro (Catálogo de las lenguas de las naciones conocidas, Madrid 1805).

Este libro es un punto de partida para algunos otros trabajos escritos después. En 1806 apareció el trabajo de Adelunga (Mithridates), Berlín, luego el reconocido trabajo de Max Müller (Grundriss der Sprachwisseuschaft).

A finales del siglo XIX (1891) apareció la interesante investigación de Daniel Briton (The american Race: a linguistic classification and ethnografic description of the native tribes of North and South America.New York.1891) .

Briton unificó las lenguas americanas de acuerdo a territorios geográficos, según este procedimiento, las lenguas indígenas del Ecuador junto con otras lenguas de América Latina se dividen en dos grupos fundamentales a) grupo de lenguas del Pacífico Sur; b) grupo de lenguas del Atlántico.

En 1910, en Buenos Aires apareció el libro de Lafonte Quevedo. El propuso una interesante clasificación de las lenguas de América. De acuerdo al principio morfológico escogido por él divide las lenguas indígenas del Ecuador en dos grupos: lenguas de predicación y lenguas de sufijación.

En 1924 Paul Rivet, partiendo ya de análisis previos sistematizó el estudio de las lenguas americanas. Su trabajo se convirtió en referencia imprescindible para investigaciones que vinieron luego. Asi Jijón y Caamaño, fundándose en los exámenes de Rivet, dió una característica general y propuso una clasificación de las lenguas ecuatorianas (El Ecuador interandino y occidental) Quito. Su trabajo fue continuado por Paz y Miño en 1939.

La clasificación de las lenguas en las que trabajaron, representó un gran esfuerzo, pero, con el tiempo y los adelantos científicos en el área de la lingüística, la división en cuatro familias principales resultó no del todo adecuada. Uno de los factores que contribuyó a las imprecisiones es el hecho de que los datos reunidos no son específicamente lingüísticos, sino que están unidos a datos históricos, etnográficos y folklóricos

Un gran impulso para el estudio de las lenguas indígenas del continente en general fueron las contribuciones de Franz Boaz, Edward Sapir y Leonard Bloomfield, todas de riguroso contenido científico. Sus propuestas tenían como objetivo la descripción de la estructura de la lengua y su desarrollo lo que dio lugar al nacimiento del método descriptivo.

Es importante mencionar especialmente a Kenneth Pike “Studies in Ecuadorian Indian Languages”, 1962 New York, por su aporte a la transcripción fonológica de las lenguas ecuatorianas. Esto posibilitó reunir un material importante para la comparación de todas las lenguas indígenas del Ecuador. En el campo de la gramática Pike parte de la comprensión del tagmema como unidad mínima de la jerarquía gramatical. *Se debe recordar asimismo los trabajos de Morris Swwadesh. Su método glotto-cronológico ha sido utilizado con éxito en el estudio de las lenguas indígenas americanas.

A partir de todas estas nuevas orientaciones científicas podemos mencionar a una gran cantidad de autores contemporáneos, muchos de ellos de los países andinos. Casi en su totalidad, sus investigaciones han sido dedicadas al estudio del quechua (quichua) alcanzando alto grado de nivel científico. Citando a algunos tenemos a Rodolfo Cerrón Palomino, Julieta Haydar, Alfredo Torero, Gary Parquer, Gerald Taylor, Luis Montaluisa, Consuelo Yanez, Ruth Moya, Fabián Potosí, José Yánez, Antonio Cusihuamán, Juan Carlos Godenzi, Amancio Chavez, Clodoaldo Soto, Ileana Soto, Marlene About, María Quintero, entre otros. Sus investigaciones de manera preferencial se relacionan al ámbito de la fonología y de la gramática. Todavía falta por hacerse en el área del léxico, de la semántica y la semiótica.

*Es conocido que el Instituto Lingüístico de Verano tenía como objetivo describir las lenguas indígenas para que sirvieran de medios adecuados a la evangelización, y por ende a la ideologización de los pueblos originales de la Amazonía. De esta manera se abría el camino para las transnacionales petroleras, sin embargo Kennth Pike y sus colaboradores, desde el punto de vista de la descripción lingüística, hicieron un trabajo altamente científico.

Clasificación de las lenguas ecuatorianas .

Uno de los pasos fundamentales para profundizar en el estudio lingüístico de las lenguas de América, debe ser una correcta clasificación de las lenguas, lo que permitiría someter a un riguroso sistema a todo el diverso material lingüístico.

Los primeros intentos de clasificación eran hechas partiendo de listas de palabras. Se entiende porque no se llegaba a resultados correctos, muchas palabras utilizadas resultaban préstamos de otras lenguas.

Además hubo intentos de agrupar las lenguas partiendo de culturas idénticas. Sin embargo, pronto quedó claro que lenguas y culturas no siempre coinciden.

Cuando se comenzó a agrupar las lenguas de América de acuerdo a sus características morfológicas, algunos investigadores opinaron que las lenguas de América eran en extremo primitivas porque sus estructuras eran polisintéticas. Estas conclusiones por supuesto son erradas, primero porque no todas las lenguas americanas son polisintéticas y segundo porque los tipos morfológicos no testimonian el grado de desarrollo de una lengua.

También hubo el intento de agrupar las lenguas en relación a determinadas zonas geográficas y esto lógicamente no siempre da resultados correctos.

Todos los intentos señalados, resultaron insostenibles desde el punto de vista metodológico, pero permitieron señalar varias direcciones de análisis para la clasificación lingüística. Sobre todo, luego de los trabajos de Alden Mason y Joseph Greeemberg, el problema de la clasificación de las lenguas americanas tuvo un fuerte impulso progresivo. Sobre todo es importante destacar el nombre de Greemberg, que propuso que únicamente se podría conseguir una completa clasificación de las lenguas americanas únicamente en el caso que se tomaran en cuenta tres aspectos: genético, tipológico y areal.

Hacia la clasificación genética de las lenguas ecuatorianas

Con Mason (1950) en la clasificación genética de las lenguas americanas comienza la tendencia de dividir las familias establecidas con anterioridad en pequeños grupos independientes. Si antes (Hervás l800, Adelung 1806, Bali 1826, D·Orvigni 1839, Luderving 1858, Cherberlaing 1913, Rivet 1924, Shmit 1926, Loukota 1935 Jijón y Caamaño 1943) establecieron mal que bien familias lingüísticas, en los últimos tiempos la tendencia es tratar de reconstruir las protolenguas o “lenguas base” para grupos definidos más o menos extensos de lenguas emparentadas dentro de estas familias. Al mismo tiempo un examen histórico más profundo lleva a un mayor fraccionamiento de sus clasificaciones genéticas. El gráfico siguiente que se refiere a la clasificación de las lenguas ecuatorianas ilustrará lo dicho:

                           ( 1  )                                                  (  2 )

                           Cayapa                                            Tsachi

Chibcha             Colorado                     Chibcha       Tsachila     

                           Kofán 

                           Koyaker                        

                                                               Tukano          Siona

                                                                                     Secoya

Kichua                 Kichua                        Kichua          Kichua

Tupi-Guaraní      Zápara                         Zápara          Zápara

                            Siona

                            Secoya

                            Shimigae                     Shuar            Shuar        

No clasificadas   Sabela                         Waorani       Waorani

                             Auka                               

                                                               Kofán              Kofán

                                                               (en  discusión Awa  y Tetete)


En 1950 Mason revisó la clasificación tradicional genética de las lenguas Americanas, luego de esto se introdujeron substanciales cambios. Mason estuvo en descuerdo con Jijón y Caamaño con lo que el llamó “macrofamilias”. De acuerdo a los trabajos de Jijón y Caamaño en el Ecuador se pueden encontrar representantes de todas las “macrofamilias” fundamentales, es decir Chibcha, Quichua, Tupi-Guaraní.

En lo que se refiere a las lenguas “colorado”) y(tsachila “cayapa” (tsachi) se ha confirmado que son miembros y en útlima instancia parientes de esta familia.

La familia Chibcha une muchas lenguas, distribuidas a lo largo del Océano Pacífico desde los países de Centro América (Panamá, Nicaragua) al Norte hasta el centro del Ecuador al Sur. Podemos proponer el siguiente esquema:

                                    Familia: chibcha

                                    Grupo: talamanka-barbakoa

                                    Subgrupo: sachila

En lo que respecta a las lenguas kofán y koyaker que antes entraban en este grupo, Mason y Loukotka definitivamene las separan de ellas en condición de una familia específica.

De acuerdo a la opinión de algunos estudiosos la definitiva separación entre tsachi y tsachila tuvo lugar hace poco tiempo, quizá hace unos doscientos años. En lengua tsachi hablan actualmente unas seiscientas personas. Entre los tsachi el bilingüismo con el español incrementa rápidamente. En la actualidad este grupo ocupa un territorio reducido en la provincia de Santo Domingo de los Tsachila. En tsachi hablan algunos indígenas y ocupan un territorio pequeño en los bosques tropicales de la provincia de Esmeraldas en las riveras de los ríos Kayapa, Onsole y algunos afluentes del río Santiago. Hay datos que permiten afirmar que los

tschi, tsachila , que significan “persona”, “hombre” habitaron en zonas andinas antes de sus actuales territorios.

Es interesante comparar el parentesco de las dos lenguas  en una  lista de palabras

                           1.  ςápa                  ςápa                padre         

                           2.  ςas’a                    ςása               sangre             

                           3.  ςóra                   ςóra                bien

                           4.   ma                    ma                  uno

                           5.   palú                 p’alyú             dos        

                           6.   ja                     ja                    casa  

                           7.   ti                      ti                    decir

                           8.   máma            máma           abuela

                           9.   tsachi             tsachi          hombre                    

                          10    mo                    mun           quien                 

                          11.   ni                      ñi               fuego  

                          12.   nu                     nu               nosotros

                          13.  nu-la                 nú-la          vosotros            

                          14.  ne-pápa             nee-pa         pierna   

                          15.   te-papa              ty a-pa         mano          

                          16.   títí                    tí               quien 

                          17.   k’ucí                 kuš             beber

                          18.   k´eke’                kepe           noche

                          19.   c                        cǐ                árbol

                          20.   hi                        hi                en



La familia quechua (aunque muy dispersa) ocupa un enorme territorio en América del Sur. En la actualidad se habla el quechua en Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina, Brasil y Chile.

En Ecuador, donde se lo conoce como quichua, se habla en todo el callejón andino, exceptuando la provincia del Carchi, así como en la selva oriental, a lo largo de los ríos Bobonaza, Conambo, Curaray, Payamino y Coca. Aunque los censos de población no han enfocado su interés en conocer la real situación demográfica de los pueblos indígenas, se calcula que los kichwa hablantes podrían alcanzar la cifra de un millón y medio.

De acuerdo a la clasificación tradicional, el shuar (jívaro) estaba incluido en la familia arawak. Pero de acuerdo a clasificaciones más actuales se define como representante de una familia independiente. La lengua shuar en el Ecuador ocupa un territorio en la parte sur de la región oriental entre los afluentes de los ríos Pastaza y Santiago que pertenecen a la cuenca amazónica. La cantidad de hablantes en shuar no está definida. Se calcula aproximadamente en veinte mil. La lengua shuar tienen distintos dialectos: achuar, makuma, guambiza, aguaruna. En el territorio del Ecuador se encuentran los shuar y los achuar.

A la lengua zápara la clasificación tradicional la incluía en el subgrupo de “familia “tupí-guaraní. En la actualidad está considerada “familia” independiente, aun cuando Mason y Laukotka encontraron en ella elementos de la lengua witoto del Tupí. La familia zápara incluye la lengua zápara en el Ecuador, y en Perú tres lenguas: shimigae, iquito, y arabela.

Las lenguas siona y secoya estaban clasificadas como miembros de la familia tukano. Anteriormente el tukano a su vez, se incluía en la familia tupi-guaraní. Los hablantes de las dos lenguas viven a lo largo del río Napo, Putumayo y Aguarico en el Ecuador, Perú y Bolivia.

La lengua waorani (auka) hasta el día de hoy permanece inclasificada clasificada. De acuerdo al trabajo de de Laukotka pertenece al grupo sabela, que se incluye en el witoto del tupi. Los waorani están distribuídos por los afluentes del río Kuraray y por los del río Napo.

Es conocido que en el territorio del Ecuador aún luego de la llegada de los españoles, todavía se hablaban varias lenguas nativas como la cañari, la puruhuá, la tumbecina, la caranqui, la panzalea y algunas más. Desgraciadamente se conservan únicamente reducidos textos de una que otra y de las demás solo rasgos de substrato en la toponímica y la onomástica del español ecuatoriano.

La clasificación presentada no se considera definitiva. Como ya se dijo, muchas lenguas desaparecieron y con ellas datos que hubieran sido de invalorable interés para completar el panorama lingüístico ecuatoriano. Se debe indicar además que la mayoría de las lenguas están clasificadas solo de acuerdo a los rasgos del léxico, únicamente en los últimos tiempos se van tomando en cuenta otros elementos, Todavía no hay criterios que puedan dar una única orientación científica para la clasificación genealógica de las lenguas. Una gramática comparada de las lenguas indígenas del Ecuador todavía está por verse. Por último hay que agregar , que la comprensión de los conceptos dialecto y lengua no siempre están bien definidos, lo que naturalmente es difícil de conseguirlo en la condición de lenguas fundamentalmente orales.

Clasificación tipológica de las lenguas ecuatorianas

La preferencia por el examen de las lenguas como estructuras en los últimos tiempos ha estimulado el paulatino estímulo de las diversos aspectos de la clasificación tipológica.

Existen diferentes maneras de conocer las tipologías de las lenguas: la clasificación de A. Shleicher, E. Sapir, Ch. Hockett, Lafonte Quevedo, J. Schmidt y otros.

De acuerdo a la clasificación de Shleicher, las lenguas del Ecuador fundamentalmente pertenecen a las lenguas aglutinantes, aunque en ellas hay elementos de polisintetismo. Estos elementos polisintéticos de aucerdo a su calidad en todas las lenguas no son iguales y aún no están suficientemente descritos. (Hay que señalar que el concepto mismo de polisintetismo ha ido cambiando).

Sapir presta atención al comportamiento de los afijos en relación a la raíz. Este procedimiento en el Quechua está bastante bien estudiado, no así en las demás lenguas indígenas.

Schmidt no solo que toma principios morfológicos y fonéticos, sino que relaciona las lenguas con grupos culturales. Esta teoría ha tenido aplicaciones exitosas.

Hochett parte del “núcleo gramatical” para proponer la clasificación tipológica. Para él el núcleo gramatical tiene: 1.partes del texto; 2. categorías gramaticales; 3. elementos gramaticales; construcción léxica. Su desgraciadamente no ha tenido aplicación práctica porque la gramática de muchas lenguas no está aún suficientemente descrita.

Una completa clasificación de las lenguas ecuatorianas es una tarea del futuro. Sin embargo, a la luz de algunos materiales conocidos en el presente sobre estas lenguas se puede percibir que el plano tipológico se caracteriza por una serie de interesantes coincidencias y también de algunas definidas diferencias. Ya que la mayor parte del material con que se cuenta es de los niveles fonológico y morfológico, nos detendremos en las características de la tipología de la fonología y la morfología.

Desde el punto de vista de la tipología de sus sistemas fonológicos las lenguas ecuatorianas no presentan mayores complicaciones. Exceptuando algunos casos aislados, estos sistemas fonológicos de acuerdo a su inventario de fonemas, pueden ser definidos como bastante sencillos.

El número de fonemas vocálicos fluctúan en ellos de cuatro a seis. En las lenguas se repiten los fonemas. En algunos casos el vocalismo se complica a cuenta de la presencia de correspondientes vocales nasalizadas. Vocales alargadas, por lo visto, no existen o desaparecieron con el tiempo. En algunos dialectos quechuas del Perú se conservan vocales alargadas. .

En términos de la  tradicional  clasificación  vocálica, es apropiado para   las lenguas ecuatorianas  el siguiente esquema:               

                  Nivel superior                  i                                u

                                                                            

                  Nivel medio                      e                               o

                  Nivel inferior                                       a



A pesar del limitado cuadro vocálico, el de las consonantes en las lenguas ecuatorianas es mucho más interesante. Todo sus características fundamentales se pueden sintetizar entre dos esquemas del consonantismo de dos lenguas: la secoya ya la quechua, de las cuales la primera lengua muestra un sistema consonántico mucho más pobre que el de la segunda.

El esquema que presentamos está construido de tal manera que en los ángulos exteriores se señalan los fonemas que se producen en la parte posterior bucal , en el ángulo medio , los de la parte central, y en ángulo interior los que se producen en la parte anterior. El esquema , sin embargo, es aproximativo, ya que en la práctica los fonemas que se localizan en una línea , algunos , se diferencian por el lugar de la articulación (más cerca, más lejos). La mitad de arriba del esquema corresponde a las consonantes sordas, y la de abajo a las sonoras. También debemos aclarar que el esquema que presentamos corresponde a al modelo general de la lengua y no a dialectos específicos.

La estructura de las consonantes fricativas en las lenguas del Ecuador no parece compleja. Como se observa algunos fonemas están presentes obligatoriamente como / w/, /y/ (considerados también semivocales), pero con frecuencia están ausentes /r/ y /l/.

Tampoco son comunes las africadas de las cuales con mayor frecuencia se encuentran /c/ y / č/.

La lengua kofán con sus cinco africadas representa en esta relación una cierta excepción. En el quichua si existe africadas glotalizadas / č’/.

En general en relación a las oclusivas las consonantes de las lenguas indígenas ecuatorianas dan un cuadro muy diverso. Dentro de los fonemas oclusivos, como regla, se observa, la oposición entre las consonantes sonoras y las sordas (no aspiradas por su carácter fonético): comparemos /b/, /d/, /g/ en el un extremo y /p/, /t/, /k/ en el otro.

Sin embargo, en la lengua zápara por cuanto no existen fonemas oclusivos sonoros, se oponen los fonemas de otras series: comparemos /p/, /t/, /k/ de un lado , y /m/,/w/,/y/, /s/ del otro.

A veces se encuentra la oposición de las consonantes palatalizadas con las no palatalizadas : así en la lengua tsachi (kayapa) se diferencian los fonemas sordos /t/ y /ty/ y los sonoros /d/ y /dy/.

Se encuentra finalmente la oposición entre los fonemas sordos no aspirados y los sordos aspirados. Tanto en el quichua como en el kofán de acuerdo al rasgo no aspirado-aspirado se oponen los fonemas /p/, /t/ , /k/ con / ph/, /th/, kh/.

Mucho más complicado que la comparación de los sistemas fonológicos, resulta el de los sistemas gramaticales. Tal situación se explica no solo por las dificultades que presenta el material de las diversas lenguas, sino también porque hasta hace poco no eran objeto de investigación cietífica.

En esta afirmación, por supuesto se excluye a la lengua quechua (quichua),

que en todas las épocas ha sido estudiada intensamente.

Por esto la comparación que vamos a mostrar aquí está hecha sobre los datos del quechua, del kayapa y del zápara.

A pesar de que los intentos de compatibilizar la estructura morfológica de las lenguas indígenas del Ecuador pecan de ser muy limitados, estas, desde el punto de vista de la clasificación morfológica tradicional, se da por sentado que se relacionan con las lenguas aglutinantes. Y son, precisamente, los elementos aglutinantes los que definen el tipo morfológico general de cada una de las lenguas que se estudian aquí. Sin embargo, debido a la insuficiencia de materiales es difícil juzgar la magnitud de la tendencia en cada lengua hacia la aglutinación polisintética.

De aquí que partimos de la conocida definición del tipo de lenguas aglutinantes, que se caracteriza por la forma de organización de la palabra independiente mediante la adjunción a ella de afijos semi dependientes. Dentro de esta definición se advierte también, que los temas (bases) independientes y los afijos se presentan en las diferentes palabras de estas lenguas con el mismo aspecto fonético de tal manera que en su forma exterior no es difícil diferenciar uno de otro, dicho de otra manera , la base o la raíz de la palabra en las lenguas aglutinantes, como regla, son invariables. Los sufijos consecuentemente siempre poseen un solo significado gramatical. Además el mismo proceso de unión de los afijos con la raíz o con el tema (base) se percibe como mecánico por cuanto los límites de los morfemas están definidos con precisión. Todas estas características de las lenguas aglutinantes son aplicables en general a las lenguas ecuatorianas y en particular al quichua,

cuya similitud con las lenguas túrquicas ya fue percibida hace ya algún tiempo.

Una de las características más difundidas de las lenguas aglutinantes es la capacidad de los nombres sustantivos de representar el papel de elemento determinante y de preposición en relación al elemento determinado. Precisamente esta particularidad encontramos en las lenguas indígenas ecuatorianas. Obsérvese:

           En el quichua:  Kapak Ñan  “ camino real” , literalmente “ Rey + camino”               

           En  el   tsachi (cayapa): « t y a   keep’e  “noche lunada”, literalmente “luna + noche”

Si se trata de clasificar las lenguas ecuatorianas desde el punto de vista de la calidad de los afijos por si mismos, hay que decir, que todas ellas tienen muy desarrollada la sufijación. Al mismo tiempo la prefijación en ellas está desarrollada débilmente o ausente completamente. (por ejemplo está ausente en la zápara y posiblemente en la tsachi ). Los mismos afijos de hecho tienen una fuerte tendencia a tener un solo significado. El desarrollo de la sufijación conduce a que las lenguas ecuatorianas, con frecuencia presentan una cadena de sufijos, unidos al morfema raíz.

          Tomado del  tsachi: quindetsuwayu  “ nosotros lo hicimos más rápido”. Si analizamos los morfemas tenemos:

            qui      =      la raíz del verbo hacer     

            n        =      elemento de unión

            de      =       sufijo del plural

            tsu     =       sufijo de pasado ( progresivo)

            wa     =       sufijo de tiempo pasado

            yu     =       sufijo  de acción

Casi toda la riqueza de estas lenguas  en lo que se refiere a nombres

y verbos  se expresa por medio de los sufijos. Con los sufijos, en gran parte,  se expresa  la categoría del posesivo de los sustantivos. Veamos:

          en lengua quichua: runapak  =  “ se refiere a la persona” (sufijo pak)

          en  lengua tsaschi :  chulutala = “ se  refiere al árbol” (sufijo tala)

Con los sufijos  se trasmite  los grados de comparación  en lo que se refiere    

a  las  relaciones  de localización.

          en lengua  quichua: sispa  =  cerca        sispalla “más cerca”, “cerquita” (sufijo lla)

La riqueza de los morfemas – sufijos en las lenguas ecuatorianas conforma una jerarquía definida. Algunos de los sufijos siempre se adjuntan más estrechamente con la base (raíz) y se sitúan siempre más cerca de ella, otros, se encuentran más lejos. Así por ejemplo en el quechua el sufijo de pluralidad de los nombres sustantivos = kuna , siempre se adjunta inmediatamente a la base del nombre, solamente , luego de el siguen diferentes sufijos, de otras categorías morfológicas :

                       runa                  =                “ hombre”

                       runakuna          =                 “gente”

                       runakunarayku =                  “por la gente”

El mismo cuadro tiene lugar en la lengua tsachi. Por ejemplo, el sufijo verbal de negación = h, se adjunta inmediatamente a la base, y los otros sufijos en un determinado orden siguen tras él:

                         quera           =   base del verbo “saber”

                          h                 =   sufijo de negación

                          d                 =   sufijo de plural

                          querahd      =  “ no saben”

Para  la morfología  del nombre de las lenguas indígenas ecuatorianas  son propias también  las categorías  de número y caso, propias de las lenguas aglutinantes en general) .

Los nombres  pueden ser simples y  derivados (así en quechua papa (“patata”- es un nombre simple, pero miku-na “comida” – es derivado.

Al menos en el quechua  son muy  propias las  palabras compuestas, por ejemplo  los nombres sustantivos, que se componen  que se componen de dos raíces o bases, se relacionan con las derivadas.

Para la morfología del verbo de estas lenguas es característica  la presencia de las categorías  de  aspecto (que  se diferencia  claramente del español), de número, persona, tiempo, negación, causa, reciprocidad, reflexión  y otras.

En general, por lo que se puede apreciar,  la oposición de los nombres y los verbos en estas lenguas no es muy rígida. El  hecho es que, si los sufijos verbales se adjuntan a la base nominal,  estos la convierten en verbal. En forma analógica, la adjunción de sufijos  nominales a la base verbal, esta   se transforma en nominal.  Entre los  sufijos sustantivantes del quechua tenemos por ejemplo al sufijo= na: obsérvese

Miku – na  “comida” (de la base verbal  miku comer y el sufijo

verbalizante  =  na: mikuna

De  la misma manera en lengua zápara  con el sufijo  verbal se obtiene  (ahaso-ho =  “conversar”)  de  la base sustantiva  ahaso  “boca” y el sufijo verbal  ho

Además los sufijos pueden convertir  en verbos a los adjetivos (ejem. hara (“ancho”  hara-si (“ampliar”).

En las lenguas estudiadas, se puede decir, que existen  lo que se llama  bases bivalentes, las que de igual manera, aceptan tanto sufijos nominales como verbales. Ejemplo: yumay = “semen”, yumay = engendrar.

Sin embargo, a veces en las lenguas indígenas del Ecuador, suele suceder que hay casos  de  desviación  del  rígido tipo de la aglutinación.  Tales desviaciones se  expresan,  por ejemplo en la sustantivación de algunos sufijos  que transmiten no uno, dos significados gramaticales. Así por ejemplo en lengua zápara  el sufijo nominal  = ka significa la categoría     

de singular y  de no-persona  amasi-ka  “pescado”  y   plural  y no-persona

amasi-  a  pescados. Lo contrario, el nombre  “gente”  recibe otros sufijos: irica-.naw “esposa”, irica-pi “esposas”.

Los trabajos de la Escuela  lingüística rusa  sobre lenguas aglutinantes  túrquicas como  las   itelmen, chukchi, koriaka. Los científicos rusos no plantean la existencia de  parentesco genético entr las lenguas de Siberia y las  lenguas. N. A. Baskakov, N. D, Dimitriev , B.A.Serebrwenikov , A.K. Borobkov 

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Aspectos de reciprocidad areal  de las lenguas ecuatorianas     

Como ya lo señaló J. Greenberg, la clasificación de las lenguas  resulta incompleta si no se toma en cuenta las complejas  relaciones  que se establecen  entre ellas cuando están en contacto. Entrecruzadas territorialmente se influyen mutuamente y, como resultado se conforman zonas  comunes para una serie de fenómenos  lingüísticos  independientes  

a la pertenencia genética de estas lenguas.

Si en el campo de las clasificaciones genética  y  tipológica  de las lenguas indígenas ecuatorianas  hay  todavía mucho por hacer,  en lo que toca a la clasificación areal, de estas lenguas , podemos  afirmar que  esta  está  todavía menos estudiada. Por eso en el presente estudio no es posible hablar de la experiencia de la clasificación areal  de las lenguas indígenas del  Ecuador.  En la actualidad solo podemos llamar la atención sobre algunos aspectos de esta  clasificación.

Para abordar el tema de la clasificación areal de las lenguas  indígenas ecuatorianas es necesario tomar en cuenta  tres hechos lingüísticos:  I): la fuerte  influencia del español sobre las lenguas locales  se prolonga  ya  por más de cinco siglos ; 2) hay que tomar en cuenta el  prestigio del quechua (lengua oficial del  Tawantin Suyo ;  3) la presencia de una serie de otras lenguas indígenas , que pasivamente han ido asimilando rasgos del español y del quichua.  Está claro que los  intensos contactos  en el Ecuador  conducen a un cuadro muy complejo, en el que  se observa fenómenos de substrato y  superestrato.

El español con su  posición de lengua oficial  y prácticamente la única lengua en la que se expresa por escrito el arte, la literatura, la ciencia, la técnica,  la  administración, la religión, el derecho, etc., ejerce un gran ascendiente  sobre las otras lenguas indígenas  del Ecuador. Su influenciase se extiende en diferentes grados por todo el territorio del Ecuador. En esta relación  todo el territorio del Ecuador  podría  ser dividido en zonas. Así en las zonas de la Sierra se podría hablar  de  zonas bilingües, con un conjunto de fenómenos lingüísticos concretos.  En  las  ciudades  la influencia de las lenguas indígenas  sobre el español es mínima. También se puede  distinguir las zonas de algunos pueblos indígenas que se encuentran   alejadas, aisladas  de  la población hispano hablante  donde hay gene  que no habla  el  español.

El estudio  detallado de la influencia del  español  sobre  las  lenguas  indígenas – es una tarea  al futuro, ya que  entre los hablantes  de las lenguas hay muy pocos  especialistas.

Como  la relación del quichua con el español  es por ahora  la  más  conocida,  nos detendremos en  la  vinculación de estas dos lenguas. Está claro que  esta relación  refleja  la situación concreta  de opresión  cultural y social  que ha soportado  el  quichua. La influencia del español  sobre  el quichua  ha sido muy  profunda  y prolongada, de aquí que se pueda hablar de un fuerte superestrato  del español en el quichua. Lo contrario, si nos referimos a la  relación del español como lengua dominante con el quichua, podemos hablar que en el español hay un substrato  quichua.

El superestrato del español en el quichua se manifiesta en todos los sistemas de  la estructura  de  la lengua quichua. – en la fonología, la morfología,  la sintaxis, la semántica  y  el  léxico. En la fonología quichua se percibe en la actualidad  la presencia de algunas consonantes  sonoras, las  que  históricamente  eran desconocidas en el sistema fonológico del quichua. Por esto,  por ejemplo, tenemos  coca  bamba , “valle de la laguna “ en vez  de  coca  pampa”.

Sobre  la  profunda influencia  del  superestrato español  en el quichua  hablan  también los hechos morfológicos. Así,  se observa la presencia de la categoría de género  en  los  nombres  sustantivos. Una muestra de esta categoría  en  los sustantivos  se  observa en las formas del  artículo: el-  para el género masculino  y la para el femenino ( ejem. la warmi  “la mujer”,  la wawa  “la niña”; el sungo “corazón”).  Al mismo tiempo, en los nombres adjetivos,  esporádicamente aparece la  terminación = A  o  =O ( para del género femenino  y masculino respectivamente ), los que son propios del español. Ejem.: en el quichua  la palabra  mishu “metizo”- misha “mestiza”.  En la morfología verbal es interesante la posibilidad de  terminaciones verbales del  español  a raíces   de verbos quichuas : capana                                                       

“espiar”.

En la lengua quichua del Ecuador  se da  fijaciones de terminaciones españolas al gerundio y al  participio:

               chapado       “espiado”           chapando             “espiando”         

               chumado  “borracho”     chumándose            “emborrchandose”         

En la serie de casos donde se observa la influencia de vidente la influencia del sistema de composición de palabras españolas en el quichua. Así los diminutivos del nombre sustantivo aceptan los correspondientes afijos del español para la formación de palabras = itu // zitu (esp. ito// cito ) curizitu “ hijito” . Además se observa el modelo de carácter “ híbrido” de conformación de palabras, que incluye componentes tanto del españole como del quichua, veamos en el quichua: vida- warmi “ mujer de mi vida” ( los dos son tratamientos cariñosos)

Sobre todo son muchas las imposiciones del léxico español en el quichua del Ecuador. De la fuerte influencia de parte del español en el quichua ecuatoriano habla el hecho de que el quichua ha asimilado palabras que provienen de las más diversas clases morfológicas , y en particular de la serie de las palabras verbos: por ejemplo, kasarana = “casarse” (esp. casar), intindi “comprender “ (esp. entender)

Es conocido el caso de palabras castellanas cuando que al entrar en el quichua varían, en algo su significado, por ejemplo, la palabra “bosque” se emplea como “parque”. En muchos casos la adopción del español se da con cambios en el nivel fonético de acuerdo a las peculiaridades del sistema fonológico del quichua ( este cambio sobre todo ocurre en el paso de o > u ejem. kumidur = “comedor”. En el léxico quichua es posible encontrar una serie de arcaísmos castellanos : truje “traje”

Hay que decir, que el quichua no se ha mantenido mantiene del todo pasivo. Ya en la época del Tawantin Suyo el prestigio del quichua era muy grande, inclusive muchas otras lenguas indígenas por su influencia terminaron por extinguirse, algunas huellas de las lenguas asimiladas quedan en el quichua, pero ahora se les percibe como quichuas. La autoridad del quichua se prolongó en las distintas épocas históricas del país, ya dijimos anteriormente que el quichua sirvió para la propaganda religiosa de los misioneros españoles, pero también era estudiada en los primeros centros de estudio que se fundaron en el Ecuador.

Desde el otro lado, la lengua quichua sirvió como substrato para el español del Ecuador. Su aporte es notorio tanto en la fonética, como en la gramática y el léxico, inclusive muestra su influencia en la literatura. Es fácil detectar el substrato fonético quichua en el uso del español por el tono de la lengua.

Así mismo es notoria la influencia del quichua en la morfología, como ejemplo, tenemos el uso del sufijo –ka, propio del quichua para dar énfasis a la palabra de mayor significado: la casa ka es mía = “verdaderamente es mi casa”.

Igual influencia notamos en la sintaxis. A manera del quichua se localiza el verbo al final de la oración: ejem.: “Todo esto en el mercado compramos.”.

Son muy usados en el español del Ecuador las expresiones onomatopéyicas quichuas achachay para expresar sensación de frío; arra rray para la sensación del calor; ananay para la sensación de agrado.

Queda por señalar, que un estudio profundo de la interrelación del español con las lenguas indígenas tiene un gran interés científico no solo para análisis contrastivos en todos los niveles de las lenguas, sino también para resolver una serie de interrogantes de la lingüística en general.

Para aplicar correctamente la teoría del substrato y el superstrato lingüísticos en América en general y en el Ecuador en particular es importante recordar la idea de A. Alonso sobre las dos etapas de los contactos de lenguas: “en la primera etapa los portadores del substrato ven en la lengua del opresor (superestrato) el ideal de la norma lingüística. Todas las desviaciones de esta norma se asumen como defectos. Esta etapa, se caracteriza por le factor “alejamiento”. En la segunda etapa, el ideal de la norma lingüística es el habla cotidiana de un determinado territorio, con todas sus características arraigadas en ella. Los elementos del substrato que han quedado son percibidos como innovaciones y percibidos como norma correcta. Esta segunda etapa está comenzando con el uso público del quichua ecuatoriano, que actualmente se utiliza en la educación bilingüe promovida por la DINEIB (Dirección de Educación Intercultural Bilingüe) y además, muy limitadamente por cierto, en la utilización de la lengua en algunas esferas sociales y administrativas como los medios de comunicación colectiva.

A todo esto hay que añadir que el bilingüismo (con todos sus grados posibles) se da únicamente en la población indígena, entre los no indígenas son contadas las personas que manejan a más del español alguna lengua indígena, lo que refleja claramente la situación de opresión que aún soportan los propios pueblos originarios.

Conclusiones

Este breve recuento de la situación lingüística en Ecuador permite esbozar algunas conclusiones: la lengua quichua, cuenta con estudios avanzados y modernos que constituyen base objetiva para desarrollar sus posibilidades propiamente lingüísticas y de aplicación social. El quichua en el Ecuador debe ser normatizado para que pueda ser verdaderamente una lengua literaria, utilizada en el campo del arte, la cultura, la ciencia y la tecnología.

Las otras lenguas indígenas del país presentan aún muchos interrogantes que no han sido contestados aún. Dar respuesta a estos interrogantes es tarea urgente dado el ritmo acentuado de su desaparición. No solo es cuestión de describirlas y guardarlas como paradigmas de lo más valioso del espíritu creador humano, sino que hay que propender a que permanezcan vivas, a que se las utilice normalmente.

Hay que hacer mucho todavía para definir las clasificaciones lingüísticas de estas lenguas ya sea en campo genético como en el tipológico. Se debe trabajar en las relaciones areales de las lenguas, esclarecer sus relaciones y sus jerarquías. Esto ayudaría al estudio sincrónico y diacrónico de sus sistemas. Todo esto exige métodos lingüísticos de investigación. Lo ideal sería que sean los mismos indígenas, capacitados científicamente, los encargados de describir sus lenguas madres a todos los niveles: fonético, gramatical, semántico y semiológico.

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