Por Elisa Villa Román, Resumen Latinoamericano, 26 de mayo de 2026.
El senador, quien fue uno de los negociadores del Gobierno en la fallida mesa con la guerrilla del ELN, está convencido de que se puede salir del ciclo de la violencia a través del diálogo
Iván Cepeda, candidato presidencial del Pacto Histórico, ha presentado un programa de Gobierno centrado en lo que él llama tres revoluciones: la ética, la social-económica y la política, ejes que atraviesan cada uno de sus planteamientos. Cepeda se ha posicionado como el candidato de la continuidad del Gobierno de Gustavo Petro. Su campaña apela directamente a los movimientos sociales, la atención a las víctimas del conflicto, y las comunidades indígenas y afrodescendientes. En materia de seguridad, el candidato rechaza la militarización como respuesta única de su Gobierno en caso de ganar las elecciones presidenciales. Asimismo, defiende la creación de un Banco del Pueblo para comunidades sin acceso al sistema financiero, y la consolidación de reformas laborales y pensionales. Su programa además rechaza el extractivismo, posiciona a Colombia como potencia mundial de la vida y la diversidad, y condena de manera directa al genocidio en Gaza.
Seguridad y orden público
El candidato de izquierda concibe la seguridad como componente esencial de su programa, alejándose de un enfoque exclusivamente militar o policial. Propone asegurar la protección de la vida de líderes sociales y defensores de derechos humanos y combatir al crimen organizado mediante el desmonte de sus estructuras financieras. El aspirante a mantener el rumbo del Gobierno de Gustavo Petro plantea mantener las negociaciones de paz con los grupos ilegales, establecer un diálogo con movimientos sociales para abordar las causas estructurales de la violencia y sitúa la paz con justicia social como eje central de su agenda de seguridad.
Economía y política fiscal
El senador propone profundizar la progresividad tributaria gravando las grandes fortunas de Colombia, y reduciendo las exenciones a las grandes empresas; los recursos tributarios adicionales serían destinados a programas sociales. También plantea la creación del Banco del Pueblo, una entidad financiera pública que lidere un sistema de acceso directo para las comunidades empobrecidas. Concibe el recaudo tributario como herramienta de equidad, acompañado de una persecución activa de la evasión fiscal. Su agenda incluye la consolidación de las reformas en materia laboral y pensional del Gobierno de Gustavo Petro, y sitúa la economía campesina y popular como motor productivo del país.
Salud
Cepeda propone revertir la privatización del sistema de salud instaurada con la Ley 100, defender el sistema público y reducir el poder de los intermediarios privados, en una prolongación de la visión del Gobierno De Gustavo Petro y de su propuesta de reforma al sistema de salud que ha negado repetidamente el Senado. Apuesta por el acceso universal garantizado, con especial atención a las poblaciones rurales y excluidas, y plantea destinar a fortalecer el sistema los recursos recuperados de la corrupción en el sector. Su visión parte de concebir la salud como un derecho fundamental y no como un negocio.
Educación
El candidato del progresismo propone una reforma integral en todos los niveles, orientada a garantizar un futuro libre a la juventud a través de una educación de calidad y amplio espectro. Defiende la educación pública, gratuita y de calidad como derecho fundamental, haciendo énfasis en llevar la educación superior gratuita a las zonas rurales. Además, concibe la universidad pública como espacio de pensamiento crítico y soberanía del conocimiento.
Energía y medio ambiente
Cepeda posiciona a Colombia como potencia mundial de la vida y defiende la biodiversidad, la naturaleza y el territorio como bienes comunes que no deben ser tratados como recursos explotables. En su agenda ambiental, el candidato incorpora conceptos como la justicia ambiental y los derechos de los animales. También propone el rechazo a lo que él llama “extractivismo depredador” y muestra su apoyo a las comunidades que defienden su territorio frente a los proyectos minero-energéticos. Cepeda sitúa la territorialidad indígena, campesina y afrodescendiente como eje de su política ambiental.
Anticorrupción y reforma del Estado
Propone un Sistema Nacional contra la Macrocorrupción con base en cinco pilares: transparencia y prevención mediante la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF), el Portal Anticorrupción de Colombia (PACO) y alertas tempranas; una Unidad de Investigación de Macrocorrupción en la Fiscalía; una instancia de juzgamiento especial para corrupción sistémica; un Fondo de Reparación de Víctimas de la Corrupción; y presencia en los territorios con mayor impunidad acompañada de movilización ciudadana. Su enfoque concibe la corrupción como una macrocriminalidad que captura instituciones, distorsiona mercados y despoja comunidades, y no como un delito individual. Por otro lado, fija como meta central reducir la impunidad actual, que estima en el 94%. Propone además la “austeridad republicana” como principio de Gobierno.
Campo y reforma agraria
Postula una revolución agraria basada en la organización y movilización del campesinado, con la profundización de la reforma agraria iniciada durante el Gobierno Petro. Sitúa el acceso al agua como eje de esta transformación y apuesta por la economía campesina y popular como alternativa al modelo latifundista, articulando el conocimiento científico con los saberes tradicionales campesinos y de pueblos ancestrales. Su agenda incluye la soberanía alimentaria, el apoyo a la producción local, el crédito accesible y el acceso a tecnología para los pequeños productores.
Paz y política exterior
Cepeda propone una política exterior de paz, autónoma y solidaria con los migrantes, y busca posicionar a Colombia como actor principal de la paz en el mundo. Defiende la autonomía y la integración regional latinoamericana, la protección a migrantes y refugiados colombianos en el exterior, y una postura clara en conflictos internacionales, incluida la condena al genocidio en Gaza. Rechaza la militarización global, defiende el multilateralismo y el Derecho Internacional Humanitario, asimismo concibe su política exterior como continuidad del gobierno de Gustavo Petro.
Víctimas, derechos humanos y paz interna
Sitúa a las víctimas en el centro de su Gobierno y adopta como principios rectores la verdad, la justicia, la reparación integral, la memoria y las garantías de no repetición. Expresa su apoyo a las madres buscadoras de desaparecidos, las víctimas de falsos positivos y casos como La Escombrera. Además, propone el reconocimiento del genocidio político cometido contra la Unión Patriótica, comunidades campesinas e indígenas. Plantea la articulación con el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado y concibe la revolución ética como base de la reconciliación nacional, con una paz que va más allá de lo judicial y se adhiere a la justicia social.
Pueblos y territorios
El senador de izquierda propone avanzar en el reconocimiento de los pueblos indígenas y desarrollar una revolución antirracista que visibilice y reconozca a las comunidades afrodescendientes. Identifica a Tumaco, Puerto Tejada y Buenaventura como ejes territoriales estratégicos, y toma el encuentro con los pueblos Wiwa y Kankuamo como modelo de consulta real con las comunidades. Sitúa derechos territoriales como base de su propuesta de revolución agraria.
Mujeres y política social
Otorga un papel protagónico a las mujeres en las tres revoluciones que articulan su programa: la ética, la social-económica y la política. Defiende una política de igualdad sustantiva, una revolución ética que sea a la vez antirracista y feminista, y propone una renta básica para la población en pobreza extrema. Contempla la atención específica para mujeres víctimas de violencia sexual y desplazamiento. Apuesta por políticas universales en pensión, salud y educación en beneficio del conjunto del pueblo.
Infraestructura y conectividad
Propone el desarrollo territorial sostenible de la llamada puerta de la Amazonía y una revolución urbana para la vida con infraestructura social en las ciudades. Plantea enfrentar el saqueo de regalías en los territorios para garantizar una mayor inversión local, y concibe la conectividad como un derecho, con acceso a internet para las comunidades más apartadas.}
Iván Cepeda, candidato presidencial del Pacto Histórico, ha presentado un programa de Gobierno centrado en lo que él llama tres revoluciones: la ética, la social-económica y la política, ejes que atraviesan cada uno de sus planteamientos. Cepeda se ha posicionado como el candidato de la continuidad del Gobierno de Gustavo Petro. Su campaña apela directamente a los movimientos sociales, la atención a las víctimas del conflicto, y las comunidades indígenas y afrodescendientes. En materia de seguridad, el candidato rechaza la militarización como respuesta única de su Gobierno en caso de ganar las elecciones presidenciales. Asimismo, defiende la creación de un Banco del Pueblo para comunidades sin acceso al sistema financiero, y la consolidación de reformas laborales y pensionales. Su programa además rechaza el extractivismo, posiciona a Colombia como potencia mundial de la vida y la diversidad, y condena de manera directa al genocidio en Gaza.
Seguridad y orden público
El candidato de izquierda concibe la seguridad como componente esencial de su programa, alejándose de un enfoque exclusivamente militar o policial. Propone asegurar la protección de la vida de líderes sociales y defensores de derechos humanos y combatir al crimen organizado mediante el desmonte de sus estructuras financieras. El aspirante a mantener el rumbo del Gobierno de Gustavo Petro plantea mantener las negociaciones de paz con los grupos ilegales, establecer un diálogo con movimientos sociales para abordar las causas estructurales de la violencia y sitúa la paz con justicia social como eje central de su agenda de seguridad.
Economía y política fiscal
El senador propone profundizar la progresividad tributaria gravando las grandes fortunas de Colombia, y reduciendo las exenciones a las grandes empresas; los recursos tributarios adicionales serían destinados a programas sociales. También plantea la creación del Banco del Pueblo, una entidad financiera pública que lidere un sistema de acceso directo para las comunidades empobrecidas. Concibe el recaudo tributario como herramienta de equidad, acompañado de una persecución activa de la evasión fiscal. Su agenda incluye la consolidación de las reformas en materia laboral y pensional del Gobierno de Gustavo Petro, y sitúa la economía campesina y popular como motor productivo del país.
Salud
Cepeda propone revertir la privatización del sistema de salud instaurada con la Ley 100, defender el sistema público y reducir el poder de los intermediarios privados, en una prolongación de la visión del Gobierno De Gustavo Petro y de su propuesta de reforma al sistema de salud que ha negado repetidamente el Senado. Apuesta por el acceso universal garantizado, con especial atención a las poblaciones rurales y excluidas, y plantea destinar a fortalecer el sistema los recursos recuperados de la corrupción en el sector. Su visión parte de concebir la salud como un derecho fundamental y no como un negocio.
Educación
El candidato del progresismo propone una reforma integral en todos los niveles, orientada a garantizar un futuro libre a la juventud a través de una educación de calidad y amplio espectro. Defiende la educación pública, gratuita y de calidad como derecho fundamental, haciendo énfasis en llevar la educación superior gratuita a las zonas rurales. Además, concibe la universidad pública como espacio de pensamiento crítico y soberanía del conocimiento.
Energía y medio ambiente
Cepeda posiciona a Colombia como potencia mundial de la vida y defiende la biodiversidad, la naturaleza y el territorio como bienes comunes que no deben ser tratados como recursos explotables. En su agenda ambiental, el candidato incorpora conceptos como la justicia ambiental y los derechos de los animales. También propone el rechazo a lo que él llama “extractivismo depredador” y muestra su apoyo a las comunidades que defienden su territorio frente a los proyectos minero-energéticos. Cepeda sitúa la territorialidad indígena, campesina y afrodescendiente como eje de su política ambiental.
Anticorrupción y reforma del Estado
Propone un Sistema Nacional contra la Macrocorrupción con base en cinco pilares: transparencia y prevención mediante la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF), el Portal Anticorrupción de Colombia (PACO) y alertas tempranas; una Unidad de Investigación de Macrocorrupción en la Fiscalía; una instancia de juzgamiento especial para corrupción sistémica; un Fondo de Reparación de Víctimas de la Corrupción; y presencia en los territorios con mayor impunidad acompañada de movilización ciudadana. Su enfoque concibe la corrupción como una macrocriminalidad que captura instituciones, distorsiona mercados y despoja comunidades, y no como un delito individual. Por otro lado, fija como meta central reducir la impunidad actual, que estima en el 94%. Propone además la “austeridad republicana” como principio de Gobierno.
Campo y reforma agraria
Postula una revolución agraria basada en la organización y movilización del campesinado, con la profundización de la reforma agraria iniciada durante el Gobierno Petro. Sitúa el acceso al agua como eje de esta transformación y apuesta por la economía campesina y popular como alternativa al modelo latifundista, articulando el conocimiento científico con los saberes tradicionales campesinos y de pueblos ancestrales. Su agenda incluye la soberanía alimentaria, el apoyo a la producción local, el crédito accesible y el acceso a tecnología para los pequeños productores.
Paz y política exterior
Cepeda propone una política exterior de paz, autónoma y solidaria con los migrantes, y busca posicionar a Colombia como actor principal de la paz en el mundo. Defiende la autonomía y la integración regional latinoamericana, la protección a migrantes y refugiados colombianos en el exterior, y una postura clara en conflictos internacionales, incluida la condena al genocidio en Gaza. Rechaza la militarización global, defiende el multilateralismo y el Derecho Internacional Humanitario, asimismo concibe su política exterior como continuidad del gobierno de Gustavo Petro.
Víctimas, derechos humanos y paz interna
Sitúa a las víctimas en el centro de su Gobierno y adopta como principios rectores la verdad, la justicia, la reparación integral, la memoria y las garantías de no repetición. Expresa su apoyo a las madres buscadoras de desaparecidos, las víctimas de falsos positivos y casos como La Escombrera. Además, propone el reconocimiento del genocidio político cometido contra la Unión Patriótica, comunidades campesinas e indígenas. Plantea la articulación con el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado y concibe la revolución ética como base de la reconciliación nacional, con una paz que va más allá de lo judicial y se adhiere a la justicia social.
Pueblos y territorios
El senador de izquierda propone avanzar en el reconocimiento de los pueblos indígenas y desarrollar una revolución antirracista que visibilice y reconozca a las comunidades afrodescendientes. Identifica a Tumaco, Puerto Tejada y Buenaventura como ejes territoriales estratégicos, y toma el encuentro con los pueblos Wiwa y Kankuamo como modelo de consulta real con las comunidades. Sitúa derechos territoriales como base de su propuesta de revolución agraria.
Mujeres y política social
Otorga un papel protagónico a las mujeres en las tres revoluciones que articulan su programa: la ética, la social-económica y la política. Defiende una política de igualdad sustantiva, una revolución ética que sea a la vez antirracista y feminista, y propone una renta básica para la población en pobreza extrema. Contempla la atención específica para mujeres víctimas de violencia sexual y desplazamiento. Apuesta por políticas universales en pensión, salud y educación en beneficio del conjunto del pueblo.
Infraestructura y conectividad
Propone el desarrollo territorial sostenible de la llamada puerta de la Amazonía y una revolución urbana para la vida con infraestructura social en las ciudades. Plantea enfrentar el saqueo de regalías en los territorios para garantizar una mayor inversión local, y concibe la conectividad como un derecho, con acceso a internet para las comunidades más apartadas.}
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