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Los feminismos populares contra la guerra neocolonial en América Latina

Do Rebelión, 4 de abril 2026
Por Carmen Navas Reyes, Maisa Bascuas, Pilar Troya Fernández : Instituto Tricontinental de Investigación Social

El imperialismo sabe que, para destruir una nación, debe destruir la voluntad de quienes sostienen el tejido social. En la guerra híbrida, la mujer no es una víctima pasiva, sino una combatiente que reorganiza la voluntad colectiva en cada comuna y en cada territorio.

Este 8 de marzo, día en el que el mundo honra a la mujer trabajadora, nosotras y nosotros rendimos homenaje a las mujeres antiimperialistas de nuestro continente. Ellas, con sus cuerpos-territorios, su intelecto y ejemplos, escriben hoy las páginas más dignas de la historia contemporánea de Nuestra América.


Atravesamos una etapa marcada por la agresión Trump —una profundización de la guerra híbrida— y una guerra neocolonial que se despliega mediante la impunidad financiera y el extractivismo voraz. El avance de las ultraderechas en la región no es casual; busca imponer un modelo de despojo donde el peso de la deuda asfixie la soberanía de los pueblos. Ante la resistencia a la invasión directa y la guerra silenciosa de las Medidas Coercitivas Unilaterales (MCU) contra Cuba y Venezuela, el feminismo popular emerge no solo como protesta, sino como la columna vertebral de la supervivencia y la dignidad.Mujeres ante el Monumento a las Heroinas de la Resistencia y la Independencia. Caracas, 2025. (Prensa MinMujer).

I. Las 3 lecciones de la agresión Trump y la guerra neocolonial en América Latina

La historia reciente de Nuestra América, marcada por la sombra de la doctrina Monroe y su actualización bajo el “Corolario Trump” —que persiste como lógica de Estado en Washington—, nos deja tres lecciones fundamentales sobre la naturaleza de la guerra actual contra la soberanía.

1. El cuerpo de la mujer como primer territorio de defensa

El ataque del pasado 3 de enero contra Venezuela no fue solo una incursión militar; fue una afrenta a la dignidad de un pueblo que ha decidido ser libre. En esa jornada, 12 mujeres entregaron su vida en combate. Nueve de ellas eran soldadas, integrantes de la Guardia de Honor Presidencial.

El imperialismo entiende que, para quebrar a una nación, debe quebrar la voluntad de quienes sostienen el tejido social. En la guerra híbrida, la mujer no es una víctima pasiva, sino un cuadro combatiente que reorganiza la voluntad en cada comuna y en cada territorio.

Esta lección se hermana con la siembra de Berta Cáceres en Honduras. Hace una década, la élite extractivista creyó que al asesinar a Berta apagaría la voz del pueblo Lenca. No comprendieron que su cuerpo, al igual que el de las milicianas y comuneras venezolanas, representa la resistencia contra las represas y el capital transnacional.

La detención ilegal de la luchadora social Cilia Flores es un intento más de secuestrar este símbolo de dignidad y resistencia política. Detenida ilegalmente en Estados Unidos, Cilia Flores es una reconocida luchadora social y política. Ella fue abogada de los oficiales que se rebelaron durante las insurrecciones militares de 1992, entre ellos el comandante Hugo Chávez. Este día, las mujeres del mundo pedimos su liberación y retorno a Venezuela.

2. La economía de la resistencia es femenina

En Cuba, la “guerra silenciosa” de las MCU ha tomado la forma de un asedio energético sin precedentes. Al impedir la llegada de combustible, Washington busca transformar la vida cotidiana en un infierno de carestías. Sin embargo, en la isla, la resistencia tiene rostro de mujer. Son ellas quienes, mediante la organización popular y los vínculos comunitarios, inventan soluciones diarias para sostener la vida frente al bloqueo.

Esta economía de la resistencia no busca el lucro, sino la reproducción de la vida. Mientras el sistema financiero internacional utiliza la deuda para disciplinar a las naciones, las mujeres cubanas y venezolanas oponen una economía de cuidados colectivizados. En Venezuela, el 80% de los liderazgos de las comunas y consejos comunales son mujeres. Ellas deciden, planifican y ejecutan los proyectos que mantienen a flote la estructura social bajo el bloqueo. La lección es clara: el socialismo en Nuestra América sobrevive porque las mujeres han transformado el ámbito de lo privado en un espacio de gestión política y resistencia económica frente a la agresión imperialista.

3. La solidaridad y la paz como diplomacia de los pueblos

La reciente acción del gobierno de Claudia Sheinbaum en México, enviando buques con 1.200 toneladas de ayuda a Cuba, rompe con la lógica de la sumisión financiera. La “sororidad” no es solo un concepto interpersonal, sino una categoría política internacional.

Lo vemos también en la movilización de las organizaciones populares que, desafiando presiones externas, coordinan el envío de ayuda y el apoyo mutuo entre naciones asediadas. El 21 de marzo vio el arribo del Convoy Nuestra América, organizado por diversos movimientos y organizaciones populares. Esta solidaridad popular es la que permite que Cuba resista y que Venezuela profundice su modelo comunal.

Cuando México desafía las presiones de Washington para asistir a la isla y cuando las mujeres se auto convocan en brigadas feministas como Brigada Internacionalista por la Paz Cilia Flores, se está practicando un feminismo que prioriza la vida de las familias y las comunidades por sobre los dictámenes del capital transnacional. La solidaridad es la ternura —y la estrategia— de los pueblos.

Gabriela Barraza (Argentina), Viviremos y venceremos, 2021. Disponível em eltricontinenal.org.

II. Las 3 tareas a las que nos convocan los feminismos populares

El diagnóstico no basta; la coyuntura exige una hoja de ruta que blinde los procesos populares contra la reacción patriarcal y extractivista.

1. Institucionalizar la gestión comunal de poder popular

En Venezuela, cerca del 80% de los liderazgos en los consejos comunales son ejercidos por mujeres. Ellas son las voceras de calle, las que planifican proyectos y ejecutan el presupuesto soberano. Frente al avance de la ultraderecha, la respuesta es más poder popular. La tarea urgente es fortalecer la Consulta Popular Nacional y el modelo de comunas. Es allí donde el feminismo popular hace gestión y responde a la ofensiva imperialista.

Debemos asegurar que los recursos del territorio sean gestionados por quienes los habitan y defienden, cerrando el paso a la impunidad de las milicias (en Brasil, grupos armados parapoliciales y paramilitares) y las estructuras ilegales de poder como las que intentaron silenciar a Marielle Franco en Brasil.

2. Desmantelar la impunidad del extractivismo neocolonial

No podemos avanzar hacia el futuro sin cerrar las heridas de la impunidad. Las historias de Berta Cáceres en Honduras y Marielle Franco en Brasil son faros, pero también recordatorios de la ferocidad del capital.Justicia para Berta: A diez años de su asesinato, la tarea es desmantelar el modelo extractivista que asesina a quienes defienden los bienes comunes. El castigo a los autores intelectuales del asesinato de Berta es una deuda pendiente de toda la región contra las transnacionales.
Justicia para Marielle: La reciente condena de los hermanos Brazão en Brasil es una victoria contra las milicias y el poder paraestatal. La tarea es erradicar las estructuras de violencia política que dañan los tejidos populares e intentan silenciar a las mujeres negras, faveladas y disidentes que ocupan espacios de poder.

Berta y Marielle nos enseñaron que defender el territorio indígena, campesino, afro y defender la vida en las ciudades es la misma lucha. Sus nombres son banderas que alimentan nuestra resistencia diaria contra el patriarcado, el colonialismo, el racismo y el capitalismo.

3. Empujar la reforma agraria popular y la soberanía alimentaria


Como nos enseñan las compañeras campesinas del Movimiento Sin Tierra, una tarea urgente para el feminismo popular es la defensa de la tierra. La reforma agraria popular es el derecho de las mujeres a decidir sobre la producción y la semilla frente al agronegocio extractivo. Para las mujeres, la tierra es el espacio de reproducción de la cultura y la vida. Sin soberanía alimentaria, la soberanía nacional está incompleta. Debemos fortalecer los lazos entre las campesinas y las trabajadoras urbanas para garantizar que el alimento sea un derecho y no una mercancía de la deuda.
III. Mensaje de Berta Cáceres

Para las mujeres de Nuestra América, la lucha es por la vida misma. Berta Cáceres, guardiana de los ríos y de la dignidad de los pueblos, nos dejó un mandato que sacude la conciencia de todo el continente:

¡Despertemos, humanidad! Ya no hay tiempo. Nuestras conciencias serán sacudidas por el hecho de estar contemplando la autodestrucción basada en el capitalismo, el racismo y el patriarcado. En nuestras cosmovisiones somos seres surgidos de la tierra, el agua y el maíz. De los ríos somos custodios ancestrales… ¡Demos la vida, si es necesario, por la defensa de la humanidad y del planeta!

Este grito de Berta es nuestra brújula. Ante la agresión neocolonial, nuestra respuesta es la unidad, la custodia de nuestra tierra y la rebeldía inquebrantable.

¡Vivan las mujeres que luchan! ¡Viva Nuestra América libre y soberana! ¡Venceremos!

Carmen Navas es politóloga venezolana e investigadora de la Oficina Nuestra América del Instituto Tricontinental de Investigación Social.

Maisa Bascuas es politóloga argentina, profesora e investigadora de la Universidad de Buenos Aires; Pilar Troya es investigadora y militante feminista ecuatoriana y ha trabajado sobre políticas públicas de igualdad y el movimiento de mujeres; ambas son coordinadoras del Departamento de Feminismos del Sur Global del Instituto Tricontinental de Investigación Social.

Fuente: https://thetricontinental.org/es/feminismos-populares-america-latina/

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