Por Eric Toussaint: Sin Permiso
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Unir las fuerzas de la izquierda en todo el mundo para hacer frente al auge de la extrema derecha —y a las guerras imperialistas— es el objetivo de la Primera Conferencia Internacional Antifascista por la Soberanía de los Pueblos, que se celebrará en Porto Alegre del 26 al 29 de marzo. Se espera la asistencia de varios miles de personas procedentes de más de 70 países.
El evento se inaugurará con una gran manifestación en las calles de la capital del estado de Rio Grande do Sul. Durante tres días tendrán lugar once conferencias plenarias temáticas y 150 actividades autogestionadas. Los debates se centrarán en el fortalecimiento de los movimientos sociales, ecofeministas y sindicales, así como en la solidaridad internacional en la lucha contra el fascismo, pero también en las posibilidades y los límites de la acción institucional. La solidaridad con Gaza, las luchas contra el negacionismo climático y por la reforma agraria y la situación en el continente americano serán otros puntos destacados. Al infligir una derrota a Jair Bolsonaro en 2022, la izquierda brasileña demostró que es posible frenar el peligro neofascista: los partidos políticos —desde el PT lulista hasta el PSOL, de izquierda radical, pasando por el PC—, los movimientos populares y los sindicatos superaron sus desacuerdos para hacer triunfar la candidatura de Lula. Estos actores y actrices forman parte del comité unitario que organiza la conferencia.
Aunque gran parte de los ponentes proceden del continente americano, en Porto Alegre —cuna del Foro Social Mundial en 2001 y de uno de los principales movimientos sociales del continente latinoamericano, el Movimiento de los Sin Tierra (MST) en la década de 1980— estará representada una amplia gama de organizaciones y movimientos. Más de 1800 personalidades y activistas, procedentes de los cinco continentes, han firmado el llamamiento internacional lanzado por el CADTM para invitar a la conferencia. Entre ellas se encuentran, en particular: dirigentes de organizaciones populares y políticas del continente latinoamericano, entre ellos el líder del MST, João Pedro Stédile; las escritoras y activistas feministas Nancy Fraser y Tithi Bhattacharya; Paco Ignacio Taibo II, escritor y director del Fondo de Cultura Económica; Frei Betto, escritor brasileño y figura de la teología de la liberación; la eurodiputada (La France Insoumise) Rima Hassan y Thiago Ávila, participantes en la Global Sumud Flotilla para Gaza; Éric Toussaint, portavoz de la red mundial del Comité para la Abolición de las Deudas Ilegítimas (CADTM); Ada Colau, exalcaldesa de Barcelona; Annie Ernaux, Premio Nobel de Literatura en 2022; el exlíder del Partido Laborista británico, Jeremy Corbyn; el líder de La France Insoumise, Jean-Luc Mélenchon, junto a parlamentarios italianos, españoles, escandinavos, alemanes y turcos, y toda la dirección de los Socialistas Democráticos de las Américas (DSA), de la que forma parte Zohran Mamdani, el nuevo alcalde de Nueva York. También figuran las firmas de Yanis Varoufakis, impulsor de la Internacional Progresista; Zoe Konstantopoulou (expresidenta del Parlamento griego en 2015); Manon Aubry (LFI); Olivier Besancenot (NPA); Raymonde Ponce (senadora ecologista); Denis Robert, fundador del medio alternativo francés Blast, y muchos otros. Cientos de responsables políticos y sociales argentinos han firmado el llamamiento y se ha establecido una coordinación entre diferentes organizaciones de Argentina para apoyar la conferencia de Porto Alegre y enviar una delegación unitaria de más de 120 personas.
Desde el Estado español apoyan la conferencia parlamentarias y parlamentarios de Podemos, Sumar, Bloque Nacionalista Galego (BNG), Adelante Andalucía, EH Bildu, Comuns, Compromís, dirigentes sindicales de ELA, LAB, CIG, Intersindical Valencia, movimientos políticos como CUP y Anticapitalistas.
Internacional neofascista
Se ha constituido una especie de internacional neofascista, impulsada sobre todo por los Estados Unidos de Donald Trump, y la extrema derecha amenaza con llegar al poder en la mayoría de los Estados europeos; la India está dirigida por un hinduista radical e islamófobo Narendra Modi, mientras que en Israel, el gobierno neofascista de Benjamin Netanyahu lleva más de dos años y medio perpetrando un genocidio en Gaza.
En América Latina, a la elección de Javier Milei en noviembre de 2023 le siguió la de Juan-Antonio Kast en Chile, en 2025. Mientras tanto, el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, toma como modelo el régimen autoritario de Nayib Bukele en El Salvador. La extrema derecha hará todo lo posible por ganar las elecciones presidenciales de este otoño en Brasil frente a Lula, con el apoyo de una red internacional. Si logra su objetivo esto tendrá repercusiones terribles en todo el continente, que sufrió brutales dictaduras durante el siglo pasado. En este contexto, la conmemoración masiva del quincuagésimo aniversario del golpe del 24 de marzo de 1976 constituirá una preparación de vital importancia para la conferencia de Porto Alegre, que comenzará dos días después, el 26 de marzo de 2026.
La extrema derecha europea está ahora integrada en espacios transnacionales de coordinación política directamente vinculados al trumpismo. El principal lugar de convergencia es la Conservative Political Action Conference (CPAC), la gran cita anual de la extrema derecha estadounidense que se ha ido internacionalizando progresivamente. Desde principios de la década de 2020, líderes y cuadros de la AfD, Vox, el Rassemblement National, Fidesz, Fratelli d’Italia, Chega, Vlaams Belang o la AUR rumana participan regularmente en ella, junto a Donald Trump, sus allegados (Steve Bannon, J.D. Vance y Mike Flynn) y líderes latinoamericanos de extrema derecha. La CPAC funciona como una plataforma ideológica global donde se difunden y armonizan los temas centrales del trumpismo: guerra civilizacional, rechazo del multilateralismo, hostilidad hacia la UE, obsesión migratoria, ataques contra los derechos de las mujeres y las minorías, escepticismo climático y criminalización de la izquierda y los movimientos sociales.
Esta internacionalización se ha reforzado aún más con la participación activa de Javier Milei, presidente de Argentina, Jair Bolsonaro y sus redes, así como José Antonio Kast, líder de la extrema derecha chilena, recientemente elegido presidente de Chile. Trump presenta sistemáticamente a estas figuras latinoamericanas como modelos de «resistencia al socialismo» y restauración del orden autoritario. Las reuniones de la CPAC organizadas fuera de Estados Unidos (Brasil, México, Argentina o Hungría) confirman la existencia de un eje transatlántico y transcontinental que conecta Washington con algunas capitales europeas y la América Latina reaccionaria. No se trata solo de intercambios simbólicos: estos espacios permiten la circulación de financiación, estrategias electorales, técnicas de comunicación digital y métodos de polarización social inspirados en el movimiento MAGA.
Paralelamente a la CPAC, el partido Vox desempeña en España un papel central en la estructuración de esta red internacional, en particular a través de Foro Madrid, creado en 2020. Presentado como una alternativa «patriótica» a los foros progresistas internacionales, Foro Madrid reúne a partidos y líderes de extrema derecha europeos y latinoamericanos, entre los que se encuentran Milei, Bolsonaro, Kast, representantes del RN, Chega, Fratelli d’Italia o partidos de Europa Central. Foro Madrid y las iniciativas de Vox sirven de puente entre el trumpismo, la extrema derecha europea y las derechas radicales latinoamericanas, articulando un discurso explícitamente contrario a la izquierda, los feminismos, la ecología, los derechos humanos y cualquier forma de soberanía popular que no sea autoritaria. Aunque se trata de una yuxtaposición de fuerzas nacionales, la extrema derecha aparece como un bloque ideológico internacional del que Donald Trump constituye hoy el principal polo político, mediático y simbólico.
Agresiones imperialistas
En enero de 2026, tras agredir militarmente a Venezuela y secuestrar al presidente venezolano y a su esposa, Trump amenazó a Petro con ser el siguiente en la lista. Varios medios de comunicación informaron de sus amenazas.
Desde agosto de 2025 el ejército estadounidense ha atacado decenas de embarcaciones en aguas internacionales del Caribe y el Pacífico Oriental, en nombre de la lucha contra el narcotráfico. Los ocupantes —un total de más de 130 entre el 2 de septiembre de 2025 y mediados de febrero de 2026— fueron asesinados sin que se hiciera pública ninguna prueba de culpabilidad y sin el más mínimo proceso judicial. Por orden de Trump, el ejército de los Estados Unidos no abordó estas embarcaciones, sino que las destruyó junto con sus ocupantes. Sin acusación, sin debate contradictorio, sin decisión judicial: bastó una decisión de Trump para que su ejército ejecutara a presuntos delincuentes sin ningún tipo de juicio, cometiendo así auténticos crímenes.
Envalentonado por el éxito de su operación en el plano militar y ante unas protestas internacionales oficiales muy débiles en comparación con la gravedad de su acción contra Venezuela, Trump decidió radicalizar en gran medida la política que lleva a cabo contra Cuba desde su primer mandato. Desde finales de enero de 2026, su objetivo es asfixiar por completo la economía de la isla mediante un corte total o casi total del suministro de combustibles indispensables para la producción de energía.
El «corolario de Trump» a la doctrina Monroe marca, por tanto, una evolución importante por su carácter explícito y por la centralidad otorgada al instrumento militar. Mientras que las administraciones anteriores solían dar prioridad a los mecanismos económicos, diplomáticos o clandestinos —desestabilización, entrenamiento y financiación de mercenarios, asesinatos sin reivindicación—, la Estrategia de Seguridad Nacional 2025 (NSS 2025) y la Estrategia de Defensa Nacional (NDS 2026) proclaman sin rodeos el uso de las Fuerzas Armadas como instrumento normalizado de gestión regional. La operación contra Venezuela en enero de 2026 y las amenazas públicas dirigidas a otros gobiernos —Cuba, Colombia, México, Brasil…— ilustran esta voluntad de intimidación estratégica. A ello hay que añadir, desde febrero de 2026, la agresión masiva contra Irán llevada a cabo conjuntamente con Israel y la agresión perpetrada por Israel contra el Líbano.
Necesaria respuesta de la izquierda
En la izquierda, la respuesta tiene dificultades para internacionalizarse. Las fuerzas que luchan contra el fascismo y las agresiones imperialistas son numerosas y muy diversas, y no se trata de borrar estas diferencias. Es esencial constituir un frente amplio, a escala global, contra enemigos cada vez más amenazantes. Esta convergencia debe incluir a todas las fuerzas dispuestas a defender a la clase obrera, el campesinado, las personas migrantes, las mujeres, las personas LGBTQIA+, las personas racializadas, las minorías oprimidas y los pueblos indígenas, al tiempo que se defiende la naturaleza y se apoyan las luchas contra el imperialismo.
La conferencia de Porto Alegre intentará dar un primer paso para responder a este desafío. A continuación, será muy importante llevar a cabo con éxito iniciativas antifascistas y antiimperialistas unificadas en las grandes regiones del mundo: Europa, América del Norte, América Latina, África y Asia.
Todavía es posible firmar el Llamamiento internacional para reforzar la acción antifascista y antiimperialista haciendo clic aquí.
Eric Toussaint es un historiador belga, portavoz del Comité para la Abolición de las Deuda Ilegítimas, antes llamado Comité para la Cancelación de la Deuda del Tercer Mundo, que ayudó a fundar. Historiador de formación, es doctor en ciencias políticas por la Universidad de Lieja y la Universidad París 8.
Fuente: https://www.sinpermiso.info/textos/hacer-converger-las-fuerzas-de-las-izquierdas-en-todo-el-mundo-para-resistir-al-auge-de-la-extrema
El evento se inaugurará con una gran manifestación en las calles de la capital del estado de Rio Grande do Sul. Durante tres días tendrán lugar once conferencias plenarias temáticas y 150 actividades autogestionadas. Los debates se centrarán en el fortalecimiento de los movimientos sociales, ecofeministas y sindicales, así como en la solidaridad internacional en la lucha contra el fascismo, pero también en las posibilidades y los límites de la acción institucional. La solidaridad con Gaza, las luchas contra el negacionismo climático y por la reforma agraria y la situación en el continente americano serán otros puntos destacados. Al infligir una derrota a Jair Bolsonaro en 2022, la izquierda brasileña demostró que es posible frenar el peligro neofascista: los partidos políticos —desde el PT lulista hasta el PSOL, de izquierda radical, pasando por el PC—, los movimientos populares y los sindicatos superaron sus desacuerdos para hacer triunfar la candidatura de Lula. Estos actores y actrices forman parte del comité unitario que organiza la conferencia.
Aunque gran parte de los ponentes proceden del continente americano, en Porto Alegre —cuna del Foro Social Mundial en 2001 y de uno de los principales movimientos sociales del continente latinoamericano, el Movimiento de los Sin Tierra (MST) en la década de 1980— estará representada una amplia gama de organizaciones y movimientos. Más de 1800 personalidades y activistas, procedentes de los cinco continentes, han firmado el llamamiento internacional lanzado por el CADTM para invitar a la conferencia. Entre ellas se encuentran, en particular: dirigentes de organizaciones populares y políticas del continente latinoamericano, entre ellos el líder del MST, João Pedro Stédile; las escritoras y activistas feministas Nancy Fraser y Tithi Bhattacharya; Paco Ignacio Taibo II, escritor y director del Fondo de Cultura Económica; Frei Betto, escritor brasileño y figura de la teología de la liberación; la eurodiputada (La France Insoumise) Rima Hassan y Thiago Ávila, participantes en la Global Sumud Flotilla para Gaza; Éric Toussaint, portavoz de la red mundial del Comité para la Abolición de las Deudas Ilegítimas (CADTM); Ada Colau, exalcaldesa de Barcelona; Annie Ernaux, Premio Nobel de Literatura en 2022; el exlíder del Partido Laborista británico, Jeremy Corbyn; el líder de La France Insoumise, Jean-Luc Mélenchon, junto a parlamentarios italianos, españoles, escandinavos, alemanes y turcos, y toda la dirección de los Socialistas Democráticos de las Américas (DSA), de la que forma parte Zohran Mamdani, el nuevo alcalde de Nueva York. También figuran las firmas de Yanis Varoufakis, impulsor de la Internacional Progresista; Zoe Konstantopoulou (expresidenta del Parlamento griego en 2015); Manon Aubry (LFI); Olivier Besancenot (NPA); Raymonde Ponce (senadora ecologista); Denis Robert, fundador del medio alternativo francés Blast, y muchos otros. Cientos de responsables políticos y sociales argentinos han firmado el llamamiento y se ha establecido una coordinación entre diferentes organizaciones de Argentina para apoyar la conferencia de Porto Alegre y enviar una delegación unitaria de más de 120 personas.
Desde el Estado español apoyan la conferencia parlamentarias y parlamentarios de Podemos, Sumar, Bloque Nacionalista Galego (BNG), Adelante Andalucía, EH Bildu, Comuns, Compromís, dirigentes sindicales de ELA, LAB, CIG, Intersindical Valencia, movimientos políticos como CUP y Anticapitalistas.
Internacional neofascista
Se ha constituido una especie de internacional neofascista, impulsada sobre todo por los Estados Unidos de Donald Trump, y la extrema derecha amenaza con llegar al poder en la mayoría de los Estados europeos; la India está dirigida por un hinduista radical e islamófobo Narendra Modi, mientras que en Israel, el gobierno neofascista de Benjamin Netanyahu lleva más de dos años y medio perpetrando un genocidio en Gaza.
En América Latina, a la elección de Javier Milei en noviembre de 2023 le siguió la de Juan-Antonio Kast en Chile, en 2025. Mientras tanto, el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, toma como modelo el régimen autoritario de Nayib Bukele en El Salvador. La extrema derecha hará todo lo posible por ganar las elecciones presidenciales de este otoño en Brasil frente a Lula, con el apoyo de una red internacional. Si logra su objetivo esto tendrá repercusiones terribles en todo el continente, que sufrió brutales dictaduras durante el siglo pasado. En este contexto, la conmemoración masiva del quincuagésimo aniversario del golpe del 24 de marzo de 1976 constituirá una preparación de vital importancia para la conferencia de Porto Alegre, que comenzará dos días después, el 26 de marzo de 2026.
La extrema derecha europea está ahora integrada en espacios transnacionales de coordinación política directamente vinculados al trumpismo. El principal lugar de convergencia es la Conservative Political Action Conference (CPAC), la gran cita anual de la extrema derecha estadounidense que se ha ido internacionalizando progresivamente. Desde principios de la década de 2020, líderes y cuadros de la AfD, Vox, el Rassemblement National, Fidesz, Fratelli d’Italia, Chega, Vlaams Belang o la AUR rumana participan regularmente en ella, junto a Donald Trump, sus allegados (Steve Bannon, J.D. Vance y Mike Flynn) y líderes latinoamericanos de extrema derecha. La CPAC funciona como una plataforma ideológica global donde se difunden y armonizan los temas centrales del trumpismo: guerra civilizacional, rechazo del multilateralismo, hostilidad hacia la UE, obsesión migratoria, ataques contra los derechos de las mujeres y las minorías, escepticismo climático y criminalización de la izquierda y los movimientos sociales.
Esta internacionalización se ha reforzado aún más con la participación activa de Javier Milei, presidente de Argentina, Jair Bolsonaro y sus redes, así como José Antonio Kast, líder de la extrema derecha chilena, recientemente elegido presidente de Chile. Trump presenta sistemáticamente a estas figuras latinoamericanas como modelos de «resistencia al socialismo» y restauración del orden autoritario. Las reuniones de la CPAC organizadas fuera de Estados Unidos (Brasil, México, Argentina o Hungría) confirman la existencia de un eje transatlántico y transcontinental que conecta Washington con algunas capitales europeas y la América Latina reaccionaria. No se trata solo de intercambios simbólicos: estos espacios permiten la circulación de financiación, estrategias electorales, técnicas de comunicación digital y métodos de polarización social inspirados en el movimiento MAGA.
Paralelamente a la CPAC, el partido Vox desempeña en España un papel central en la estructuración de esta red internacional, en particular a través de Foro Madrid, creado en 2020. Presentado como una alternativa «patriótica» a los foros progresistas internacionales, Foro Madrid reúne a partidos y líderes de extrema derecha europeos y latinoamericanos, entre los que se encuentran Milei, Bolsonaro, Kast, representantes del RN, Chega, Fratelli d’Italia o partidos de Europa Central. Foro Madrid y las iniciativas de Vox sirven de puente entre el trumpismo, la extrema derecha europea y las derechas radicales latinoamericanas, articulando un discurso explícitamente contrario a la izquierda, los feminismos, la ecología, los derechos humanos y cualquier forma de soberanía popular que no sea autoritaria. Aunque se trata de una yuxtaposición de fuerzas nacionales, la extrema derecha aparece como un bloque ideológico internacional del que Donald Trump constituye hoy el principal polo político, mediático y simbólico.
Agresiones imperialistas
En enero de 2026, tras agredir militarmente a Venezuela y secuestrar al presidente venezolano y a su esposa, Trump amenazó a Petro con ser el siguiente en la lista. Varios medios de comunicación informaron de sus amenazas.
Desde agosto de 2025 el ejército estadounidense ha atacado decenas de embarcaciones en aguas internacionales del Caribe y el Pacífico Oriental, en nombre de la lucha contra el narcotráfico. Los ocupantes —un total de más de 130 entre el 2 de septiembre de 2025 y mediados de febrero de 2026— fueron asesinados sin que se hiciera pública ninguna prueba de culpabilidad y sin el más mínimo proceso judicial. Por orden de Trump, el ejército de los Estados Unidos no abordó estas embarcaciones, sino que las destruyó junto con sus ocupantes. Sin acusación, sin debate contradictorio, sin decisión judicial: bastó una decisión de Trump para que su ejército ejecutara a presuntos delincuentes sin ningún tipo de juicio, cometiendo así auténticos crímenes.
Envalentonado por el éxito de su operación en el plano militar y ante unas protestas internacionales oficiales muy débiles en comparación con la gravedad de su acción contra Venezuela, Trump decidió radicalizar en gran medida la política que lleva a cabo contra Cuba desde su primer mandato. Desde finales de enero de 2026, su objetivo es asfixiar por completo la economía de la isla mediante un corte total o casi total del suministro de combustibles indispensables para la producción de energía.
El «corolario de Trump» a la doctrina Monroe marca, por tanto, una evolución importante por su carácter explícito y por la centralidad otorgada al instrumento militar. Mientras que las administraciones anteriores solían dar prioridad a los mecanismos económicos, diplomáticos o clandestinos —desestabilización, entrenamiento y financiación de mercenarios, asesinatos sin reivindicación—, la Estrategia de Seguridad Nacional 2025 (NSS 2025) y la Estrategia de Defensa Nacional (NDS 2026) proclaman sin rodeos el uso de las Fuerzas Armadas como instrumento normalizado de gestión regional. La operación contra Venezuela en enero de 2026 y las amenazas públicas dirigidas a otros gobiernos —Cuba, Colombia, México, Brasil…— ilustran esta voluntad de intimidación estratégica. A ello hay que añadir, desde febrero de 2026, la agresión masiva contra Irán llevada a cabo conjuntamente con Israel y la agresión perpetrada por Israel contra el Líbano.
Necesaria respuesta de la izquierda
En la izquierda, la respuesta tiene dificultades para internacionalizarse. Las fuerzas que luchan contra el fascismo y las agresiones imperialistas son numerosas y muy diversas, y no se trata de borrar estas diferencias. Es esencial constituir un frente amplio, a escala global, contra enemigos cada vez más amenazantes. Esta convergencia debe incluir a todas las fuerzas dispuestas a defender a la clase obrera, el campesinado, las personas migrantes, las mujeres, las personas LGBTQIA+, las personas racializadas, las minorías oprimidas y los pueblos indígenas, al tiempo que se defiende la naturaleza y se apoyan las luchas contra el imperialismo.
La conferencia de Porto Alegre intentará dar un primer paso para responder a este desafío. A continuación, será muy importante llevar a cabo con éxito iniciativas antifascistas y antiimperialistas unificadas en las grandes regiones del mundo: Europa, América del Norte, América Latina, África y Asia.
Todavía es posible firmar el Llamamiento internacional para reforzar la acción antifascista y antiimperialista haciendo clic aquí.
Eric Toussaint es un historiador belga, portavoz del Comité para la Abolición de las Deuda Ilegítimas, antes llamado Comité para la Cancelación de la Deuda del Tercer Mundo, que ayudó a fundar. Historiador de formación, es doctor en ciencias políticas por la Universidad de Lieja y la Universidad París 8.
Fuente: https://www.sinpermiso.info/textos/hacer-converger-las-fuerzas-de-las-izquierdas-en-todo-el-mundo-para-resistir-al-auge-de-la-extrema

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