Do Rebelión, 7 de março 2026
Por: Nueva tribuna
El activismo medioambiental y la defensa de los derechos humanos están siendo perseguidos.
Greenpeace Internacional está actualmente haciendo frente a una ofensiva sin precedentes. La emblemática organización medioambiental solicita, de manera urgente, la colaboración y el respaldo de todas aquellas personas comprometidas con la protección del planeta para resistir este ataque de gran magnitud.
En la actualidad, la poderosa e influyente corporación petrolera Energy Transfer ha interpuesto una demanda judicial dirigida tanto contra Greenpeace en los Estados Unidos como contra la organización a nivel internacional. Esta acción legal, promovida en territorio estadounidense, reclama indemnizaciones que ascienden a la asombrosa suma de 300 millones de dólares. El objetivo principal de la petrolera es, según la denuncia, debilitar la capacidad de actuación y la voz de uno de los movimientos ambientalistas más relevantes del mundo.
La demanda de la petrolera Energy Transfer a Greenpeace podría sentar un precedente muy peligroso
De prosperar este litigio en las cortes norteamericanas, las consecuencias serían devastadoras: la filial estadounidense de Greenpeace se vería probablemente obligada a cesar por completo sus operaciones, poniendo fin así a más de medio siglo de trabajo continuo y comprometido en la defensa de la gente, la naturaleza y nuestro entorno. Además, este desenlace podría producirse precisamente en un momento especialmente delicado, caracterizado por el auge y el fortalecimiento de líderes y mandatarios negacionistas del cambio climático, como Trump en Estados Unidos o Milei en Argentina, quienes actualmente ocupan puestos de responsabilidad al frente de importantes gobiernos. En este contexto, la batalla mundial en defensa del planeta y sus habitantes se encuentra bajo una amenaza significativa, ya que perder a una organización con la trayectoria y la influencia de Greenpeace afectaría negativamente a la capacidad de respuesta global frente a la crisis climática.
No es aceptable que los intereses empresariales, económicos y particulares de los grandes conglomerados petroleros consigan imponer su voluntad o lograr silenciar a quienes defienden el medio ambiente. Resulta imprescindible la colaboración de todos para asegurar que la lucha continúe. Ayúdanos a seguir alzando la voz en favor de la justicia climática y ambiental.
En el caso de consumarse una resolución judicial adversa, se establecería un precedente extraordinariamente preocupante. Este precedente podría facilitar que se inicien más demandas similares contra entidades tanto del movimiento ecologista como de quienes defienden los derechos humanos a escala internacional, generando un clima de miedo e incertidumbre y transformando el mundo en un lugar considerablemente más riesgoso para quienes reivindican la protección de la naturaleza y los derechos fundamentales.
Por cada hora, por cada minuto e incluso por cada segundo que se invierte en tratar de sobrevivir en procesos judiciales, el movimiento global de Greenpeace y del ecologismo se ve obligado a desviar recursos y esfuerzos, alejándose necesariamente de su objetivo primordial: lograr que las grandes compañías petroleras dejen de causar destrucción en nuestros ecosistemas y que, de una vez por todas, asuman la responsabilidad y cubran los miles de millones de dólares en daños que están ocasionando como resultado de su contribución directa a la crisis climática.
La realidad a la que se enfrenta el ecologismo y quienes defienden los derechos humanos es cada día más hostil: una escalada de ataques, criminalización y persecución que no muestra señales de disminuir. ¡No permitamos que consigan silenciar al movimiento ecologista! De hecho, se debe demostrar de forma colectiva que, cada vez que intentan callar la voz de una sola persona defensora, se multiplican y surgen muchas voces más dispuestas a luchar y gritar por el cambio.
Hasta el momento, un total de 567.980 personas ya han manifestado su apoyo a esta causa esencial para el futuro del medio ambiente y la sociedad, aportando su firma de solidaridad. ¡Ayúdanos a alcanzar el objetivo de reunir 750.000 firmas!
Greenpeace Internacional está actualmente haciendo frente a una ofensiva sin precedentes. La emblemática organización medioambiental solicita, de manera urgente, la colaboración y el respaldo de todas aquellas personas comprometidas con la protección del planeta para resistir este ataque de gran magnitud.
En la actualidad, la poderosa e influyente corporación petrolera Energy Transfer ha interpuesto una demanda judicial dirigida tanto contra Greenpeace en los Estados Unidos como contra la organización a nivel internacional. Esta acción legal, promovida en territorio estadounidense, reclama indemnizaciones que ascienden a la asombrosa suma de 300 millones de dólares. El objetivo principal de la petrolera es, según la denuncia, debilitar la capacidad de actuación y la voz de uno de los movimientos ambientalistas más relevantes del mundo.
La demanda de la petrolera Energy Transfer a Greenpeace podría sentar un precedente muy peligroso
De prosperar este litigio en las cortes norteamericanas, las consecuencias serían devastadoras: la filial estadounidense de Greenpeace se vería probablemente obligada a cesar por completo sus operaciones, poniendo fin así a más de medio siglo de trabajo continuo y comprometido en la defensa de la gente, la naturaleza y nuestro entorno. Además, este desenlace podría producirse precisamente en un momento especialmente delicado, caracterizado por el auge y el fortalecimiento de líderes y mandatarios negacionistas del cambio climático, como Trump en Estados Unidos o Milei en Argentina, quienes actualmente ocupan puestos de responsabilidad al frente de importantes gobiernos. En este contexto, la batalla mundial en defensa del planeta y sus habitantes se encuentra bajo una amenaza significativa, ya que perder a una organización con la trayectoria y la influencia de Greenpeace afectaría negativamente a la capacidad de respuesta global frente a la crisis climática.
No es aceptable que los intereses empresariales, económicos y particulares de los grandes conglomerados petroleros consigan imponer su voluntad o lograr silenciar a quienes defienden el medio ambiente. Resulta imprescindible la colaboración de todos para asegurar que la lucha continúe. Ayúdanos a seguir alzando la voz en favor de la justicia climática y ambiental.
En el caso de consumarse una resolución judicial adversa, se establecería un precedente extraordinariamente preocupante. Este precedente podría facilitar que se inicien más demandas similares contra entidades tanto del movimiento ecologista como de quienes defienden los derechos humanos a escala internacional, generando un clima de miedo e incertidumbre y transformando el mundo en un lugar considerablemente más riesgoso para quienes reivindican la protección de la naturaleza y los derechos fundamentales.
Por cada hora, por cada minuto e incluso por cada segundo que se invierte en tratar de sobrevivir en procesos judiciales, el movimiento global de Greenpeace y del ecologismo se ve obligado a desviar recursos y esfuerzos, alejándose necesariamente de su objetivo primordial: lograr que las grandes compañías petroleras dejen de causar destrucción en nuestros ecosistemas y que, de una vez por todas, asuman la responsabilidad y cubran los miles de millones de dólares en daños que están ocasionando como resultado de su contribución directa a la crisis climática.
La realidad a la que se enfrenta el ecologismo y quienes defienden los derechos humanos es cada día más hostil: una escalada de ataques, criminalización y persecución que no muestra señales de disminuir. ¡No permitamos que consigan silenciar al movimiento ecologista! De hecho, se debe demostrar de forma colectiva que, cada vez que intentan callar la voz de una sola persona defensora, se multiplican y surgen muchas voces más dispuestas a luchar y gritar por el cambio.
Hasta el momento, un total de 567.980 personas ya han manifestado su apoyo a esta causa esencial para el futuro del medio ambiente y la sociedad, aportando su firma de solidaridad. ¡Ayúdanos a alcanzar el objetivo de reunir 750.000 firmas!

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