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Cuba. Marxlenin Pérez Valdés: «La política de cero combustible es una medida terrorista y genocida»

Do Resumen Latinoamericano, 24 março 2026
Por Ainara Lertxundi /Naiz / 24 de marzo de 2026.




Marxlenin Pérez Valdés, profesora en la facultad de Filosofía e Historia de La Habana durante 16 años, coordina y conduce el programa de análisis económico ‘Cuadrando la Caja’ de la televisión cubana. De la mano de Cubainformación, acaba de visitar Euskal Herria dentro de una gira por el Estado.

Marxlenin Pérez Valdés, profesora durante 16 años en la facultad de Filosofía e Historia en la Universidad de La Habana, es también coordinadora de planificación editorial de la plataforma Ideas Multimedios, que aglutina las webs Cubadebate y Fidel Soldado de las Ideas y los programas de la televisión cubana, la Mesa Redonda, ‘Con Filo’ y ‘Cuadrando la Caja’, que ella misma conduce.

En entrevista con NAIZ, subraya que Cuba vive un momento de «mucha incertidumbre por lo que pueda suceder, porque depende de un imperialismo que está en su fase decadente pero en la más peligrosa, que es la fase fascista». Califica de «terrorista y genocida» la política de cero combustible impuesta por el Gobierno estadounidense de Donald Trump, que «busca asfixiar la vida del pueblo, todo lo que huela a desarrollo en Cuba».

Las consecuencias de la falta de combustible se hacen sentir en todos los sectores, también en el sanitario. «La restricción energética ha hecho que 96.387 pacientes estén esperando una cirugía. De ellos, 11.193 son niños. A lo mejor son pacientes oncológicos o han sufrido una rotura. Desde lo más complejo hasta lo más simple, necesitan una atención específica que no se les puede brindar. Es un dato aplastante de esa guerra económica, que tiene una repercusión directa en la vida y la salud de las personas», denuncia.

¿Cómo está impactando la política de cero combustible impuesta por Donald Trump?

Esta es una de la últimas medidas de la Administración estadounidense contra Cuba que se inserta en el marco del bloqueo. Nos gusta hablar de guerra económica porque eso incluye todo el terrorismo sostenido contra la Revolución. Una política de cero combustible es una medida terrorista y genocida que busca asfixiar la vida del pueblo, todo lo que huela a desarrollo en Cuba, truncar todo lo que pueda suponer una estabilidad en la vida cotidiana.

Las presiones de EEUU hacia gobiernos de otros países para que fueran cortando relaciones con Cuba, especialmente en el sector energético, empezaron en 2019, pero las hemos sentido con mayor énfasis este año.

Desde diciembre no entra petróleo venezolano y, a partir del 3 de enero, con el secuestro del presidente Nicolás Maduro, todo eso se ha agudizado y se ha extendido a otros países. Se mantiene, además, un cerco naval para impedir que llegue el petróleo a la isla. Eso, por supuesto, está teniendo implicaciones muy graves en la vida de los cubanos. Nos vemos sometidos a una nueva etapa de crisis muy parecida al Periodo Especial en los 90.

¿En qué aspectos se parecen y diferencian?

Es complicado hacer esos paralelismos porque tendríamos que tener a mano estadísticas rigurosas para poder saber cómo se comportaron en lo económico, social y político.

Hay elementos comunes como la crisis petrolera y energética. Ya estuvimos sometidos a largos apagones en los 90, tuvimos problemas en el transporte y para adquirir alimentos, y, en cierta manera, nos quedamos aislados en el mundo. Esa es una de las intenciones de la política estadounidense: aislar a Cuba para que la Revolución se quede totalmente desamparada y sin aliados estratégicos internacionales y, de esa manera, contribuir a un estrangulamiento de la economía.

Por otra parte, durante los 90, el decaimiento del nivel proteico condujo a enfermedades asociadas a ello. Afortunadamente, no estamos en esa etapa, todavía. Esperamos no llegar a eso.

«Es un momento de mucha incertidumbre por lo que pueda suceder, porque depende de un imperialismo que está en su fase decadente pero en la más peligrosa, que es la fase fascista»

Otro de los elementos que nos recuerdan al Periodo Especial es el transporte. Moverse es toda una odisea, la vida cotidiana se fractura cuando hay tantas carencias materiales. En aquel momento nos fuimos por la vía de las bicicletas. Ahora tenemos la ventaja de las energías renovables; hay, por ejemplo, muchos triciclos, motos y bicicletas eléctricas. Eso de alguna manera está paliando un poco el hecho de no tener los buses.

¿Cómo están haciendo frente a la falta de combustible?

En sentido general se está reorganizando toda la vida en el país. Las escuelas han tenido que modificar sus horarios; en la enseñanza primaria y secundaria se va a reducir el horario, no solo los días de la semana, sino la cantidad de horas. Ya se había reducido la jornada laboral de lunes a jueves.

Pero como la situación empeora cada vez más, todo el tiempo hay que ir renovando las medidas. Lo más importante que hay que resaltar es que el país está enfocado en una revolución energética. Ese es uno los grandes ejes estratégicos hacia los cuales tenemos que redirigir la mirada. Las inversiones están concentradas en instalar la mayor cantidad de parques fotovoltaicos, queremos llenar la isla de paneles solares. Ya hay 51 parques fotovoltaicos.

«Son etapas. Ya hemos pasado por esto. Son esos ciclos en los que la derecha y la izquierda se van alternando y dependiendo de quién gobierna los pueblos se benefician o se ven perjudicados»

Es cierto que a nivel micro aún no se percibe porque todos los cubanos siguen sufriendo apagones, pero a nivel macro se puede sentir que están aportando al Sistema Energético Nacional (SEN). Sin esos paneles solares, la crisis energética sería todavía mucho peor. Por esa vía se van suavizando las condiciones extremas a las que nos vemos sometidos por la carencia de combustible.

En esa transición energética estamos tratando de favorecer en primer lugar a los sectores obreros más humildes, a los médicos para garantizar su desplazamiento a los centros sanitarios, a los enfermos electrodependientes, especialmente los niños, etcétera.

¿Qué afecciones está teniendo el bloqueo de combustible en los más vulnerables?

La diferencia con respecto a otras agresiones que EEUU aplica en otros países es que no son bombas, como es el caso de Palestina. A la gente le queda claro que las bombas matan, pero como esta es más sutil, se corre el riesgo de que no se perciba su gravedad.

La restricción energética ha hecho que 96.387 pacientes estén esperando una cirugía. De ellos, 11.193 son niños. A lo mejor son pacientes oncológicos o han sufrido una rotura. Desde lo más complejo hasta lo más simple, pero necesitan una atención específica que no se les puede brindar. Es un dato aplastante de esta guerra económica, que tiene una repercusión directa en la salud.

La falta de combustible también está cambiando la forma de hacer periodismo.

En estas condiciones de complejidad para todo el pueblo cubano, en la plataforma Ideas Multimedios hemos tratado de adaptarnos a las condiciones actuales y usar el ejemplo de Fidel de cuando se universalizó la educación superior. Se crearon universidades en los barrios para acercar la universidad a la gente. Hemos intentado poner en práctica una especie de municipalización del periodismo.

Ya que los periodistas no se pueden desplazar, buscamos que tengan la capacidad de articular cada uno desde su barrio una historia. Se están haciendo reportajes de investigación muy interesantes porque te da una visión integral de todos los barrios de la isla. Municipalizar el periodismo es un modo revolucionario de entender y de resolver las carencias.

¿Qué inquietudes llegan a la programa que conduce, «Cuadrando la caja»?

Es un programa muy difícil de hacer porque abordar la economía en Cuba es todo un reto. Los temas que más impacto tienen son los que más parecido tienen con la realidad: la dolarización parcial de la economía, el mercado de cambio…

«Las inversiones están concentradas en instalar la mayor cantidad de parques fotovoltaicos; queremos llenar la isla de paneles solares»

Los principales retos son elegir temas que se parezcan a la conversación social y transmitir todas estas cuestiones tan técnicas a través de un lenguaje accesible para todos. El objetivo no es solo hacer un análisis o un diagnóstico, sino proponer soluciones y alternativas.

Otro de los grandes sectores afectados es el turismo, una fuente de ingresos fundamental para la isla. Aerolíneas como Air France han suspendido sus vuelos con Cuba por imposibilidad de repostar y algunos hoteles han tenido que cerrar. ¿En qué momento se encuentra?

Desde hace años, el turismo ha sido uno de los focos de la guerra económica de EEUU y se está intentando desprestigiar a la isla como destino turístico. Se dice que en Cuba no hay comodidades para los turistas, que es insegura… A ello hay que añadir una serie de trabas a los potenciales turistas, por ejemplo, si en tu pasaporte hay algún rastro de que has visitado Cuba, no puedes entrar en EEUU…

El cero combustible ha tenido un impacto en la infraestructura hotelera y turística. Afortunadamente, se mantienen aerolíneas que no han cedido a las presiones y hay alternativas para mantener las rutas a Cuba, que no es solo sol y playa. Por eso, estamos potenciando un turismo ecológico, cultural y también sanitario. Nuestro personal de la salud está a disposición de pacientes que en sus países no logran acceder a cirugías o tratamientos.

Honduras ha puesto fin a la misión médica en el país, mientras que Ecuador ha expulsado a la misión diplomática cubana. ¿Qué lectura hace del viraje hacia la extrema derecha de Latinoamérica y del rol que juega Marco Rubio?

Nos gusta desligar a los gobiernos de los pueblos porque son países que ahora están gobernados por la derecha o la extrema derecha y que se alinean a la agenda fascista del binomio Trump-Rubio. Pero, sobre todas las cosas, son pueblos que siempre han sido hermanos de Cuba y viceversa. Esos lazos han estado construidos sobre la base de la cooperación médica, la educación o el deporte.

Cuba se ha abierto camino en un mundo desigual e injusto tratando de que las conquistas de la Revolución se pongan al servicio de otros pueblos hermanos que no han tenido esas posibilidades de desarrollo. Por eso, nuestros médicos han llegados a lugares a donde no lo han hecho otros.

«La aproximación de la lancha puede ser parte del desconocimiento que hay en ciertos sectores, sobre todo en los más reaccionarios y terroristas que residen en Florida, sobre el nivel de preparación de los guardacostas cubanos»

Es lamentable que esa sea la decisión de esos gobiernos porque no están favoreciendo a sus pueblos, sino que se están subordinando a la política del garrote y la zanahoria de ese binomio. Ya hemos pasado por esto. Son esos ciclos en los que la derecha y la izquierda se van alternando, y dependiendo de quién gobierna, los pueblos se benefician o perjudican.

Ahora estamos en esa etapa en la que muchos gobiernos se están alineando a la agenda estadounidense. Afortunadamente, en esa cumbre infame de Miami apenas participaron doce gobiernos, pero en la región somos muchos más.

Por un lado, hay mucha presión de un capitalismo imperialista, fascista y envalentonado y determinados gobiernos serviles que se subordinan a eso. Por otro, todavía persiste, yo diría que mayoritariamente, un respaldo y una cooperación que apuesta por no romper lazos y vínculos con Cuba.

Trump afirma que a «Cuba va a caer dentro de poco».

Debemos poner las cosas en perspectiva histórica. Esa frase la venimos escuchando desde el triunfo de la Revolución. Tras el secuestro de Maduro, dijo que el siguiente era Cuba. Pero, luego habló de Groenlandia y ahora está en Irán. Si bien las amenazas son fijas, constantes y muy serias –está hablando de una posible invasión, de escalar totalmente esa política de medidas coercitivas unilaterales a lo que sería una guerra convencional–, se han visto matizadas por un cambio constante.

«Sería mucho más fácil decir que ‘no juego más, no quiero más socialismo si eso significa que me van a tener torturado toda la vida’. Pero esa rendición implicaría traicionar todo el espacio que se ha ganado en función de los humildes»

Esto no quiere decir que estemos minimizando las amenazas, al contrario, les damos toda la seriedad e importancia que tienen. Pero no son nuevas. No nos podemos olvidar de playa Girón, de la crisis de los misiles, de todos los atentados terroristas que ha sufrido el pueblo en los 67 años de Revolución.

Vivimos un momento de mucha incertidumbre por lo que pueda suceder, porque depende de un imperialismo que está en su fase decadente, pero en la más peligrosa, que es la fase fascista.

Por eso, el pueblo cubano históricamente se ha preparado ante una posible invasión de EEUU. Desde el 3 de enero ha habido en la isla una convocatoria a la preparación militar como nación agredida y bajo amenaza de ser invadida.

¿Cómo sitúa la aproximación a aguas cubanas de una lancha con armamento?

Este hecho puede ser parte del desconocimiento que hay en ciertos sectores, sobre todo en los más reaccionarios, mafiosos y terroristas que residen en Florida, del nivel de preparación de los guardacostas cubanos. Ese desconocimiento lleva a este tipo de actividades apresuradas y precipitadas. Obviamente, no iban a lograr entrar.

En Cuba creó cierta conmoción de sentir que se intenta violentar la soberanía, el espacio, la independencia y la tranquilidad. Puede que sea un hecho aislado, pero, sin duda, responde a un envalentonamiento del imperialismo estadounidense porque entiende que le salieron bien las cosas en Venezuela y creyeron que con Cuba les iba a salir tan bien o tan rápido como en Venezuela.

¿Cómo ve a la juventud?

Debemos hablar en plural, de juventudes, porque no hay una homogeneización. Lo ideal es que esas juventudes encuentren las posibilidades de hacer ese proyecto de vida en su país dentro de la Revolución. Ese es uno de los grandes retos que se ve afectado porque las carencias materiales cada vez son más difíciles. Todo el bombardeo mediático y digital está haciendo que no se contenten con poco y sea más difícil satisfacer esas expectativas materiales.

Si bien hay algunos que están desconectados, otros tienen los pies en la tierra y están preocupados por el futuro de la Revolución y buscan respetar y preservar los derechos que ganó la Revolución.

Y los jóvenes, en general, se han visto muy impactados por la muerte de 32 compatriotas en Venezuela. Este hecho ha despertado el patriotismo, el nacionalismo y el antiimperialismo que, históricamente, ha caracterizado a las juventudes cubanas.

A todas las generaciones de Cuba les ha caracterizado el sentido de la dignidad y eso es lo que ha garantizado que 67 años de Revolución sean posibles, y que cuenten con el respaldo popular general a pesar de todas las dificultades y épocas de crisis que hemos tendido que atravesar.

El objetivo de esa política de asfixia es que el pueblo colapse y responsabilice de ello al Gobierno. En este contexto es digno de admirar la capacidad de resistencia del pueblo. Eso solo es posible porque la Revolución construyó una conciencia popular que está en los marcos de la dignidad. Sería mucho más fácil decir ‘no juego más, no quiero más socialismo si eso significa que me van a tener torturado toda la vida’. Pero esa rendición implicaría traicionar todo el espacio que se ha ganado en función de los humildes.

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