Pages

Comprender el dinero: Hans-Georg Backhaus (1929-2026)

Do Rebelión, 23 de março 2026
Por Nadja Rakowitz e Frank Engster, Sinpermiso


Hans-Georg Backhaus, junto con Helmut Reichelt, es considerado un pionero y uno de los fundadores de la denominada «nueva lectura alemana de Marx», a la que hoy en día se suman intérpretes de Marx a veces muy diferentes entre sí. Lo «novedoso» en aquel momento, a mediados de la década de los sesenta, era su lectura «lógico-categorial», también denominada «forma-analítica» [form-analytisch], del análisis de la forma de valor de Marx, en contraposición a las interpretaciones historizantes y sociológicamente truncadas del comienzo de «El Capital». Es cierto que esta lectura lógico-categorial tenía precursores tanto en el marxismo clásico y «occidental» como en la Teoría Crítica. Pero solo Backhaus dedujo de ello la consecuencia radical que supuso el giro copernicano en la crítica del valor y del dinero basada en Marx: la crítica de la teoría pre-monetaria del valor [prämonetärer Werttheorie], es decir, de las teorías que derivan el valor bien del trabajo (concreto), bien del intercambio de mercancías, y pretenden construir a partir de ello una teoría positiva del valor. Según Backhaus, el dinero es lo que tiene prioridad lógica —¡no hay valor sin dinero!

«El Capital» como crítica. Esto tuvo repercusiones teóricas y políticas de gran alcance. La más importante fue que Backhaus se tomó muy en serio el subtítulo de «El Capital»: para Marx su obra trata de la crítica de la economía política, no de una economía mejor. Marx no era un David Ricardo más radical. Un ‘ricardianismo’ de izquierdas no podía ser el cimiento de una economía socialista. De ahí que Marx pretendiera realizar una crítica a la totalidad del capitalismo y a su economía política en cuyo transcurso se harían perceptibles las dimensiones de su abolición. Los tres volúmenes de «El Capital» fueron el inicio de esta obra inconclusa.

Hans-Georg Backhaus sentó las bases para tal interpretación de «El Capital» como una crítica y la desarrolló a partir de la relación intrínseca entre el dinero y el valor. Su gran descubrimiento, la tesis sobre la unidad necesaria entre la crítica del dinero y la del valor, lo plasmó reiteradamente en una serie de ensayos, aunque nunca escribió un libro sobre su tesis ni desarrolló las consecuencias e implicaciones de su enfoque en los tres volúmenes de El Capital. Algunos de sus ensayos se han traducido a varios idiomas; hoy en día Backhaus no solo es conocido en Europa y en el mundo anglosajón, sino también, por ejemplo, en China, Japón y Corea del Sur. Sus textos más importantes se publicaron en 1997 en una antología titulada «Dialéctica de la forma-valor», en la que también se encuentran los «Materiales para la reconstrucción de la teoría del valor de Marx I-IV», que datan de la década de los setenta.

Los títulos elegidos por Backhaus para sus ensayos y volúmenes reflejan con precisión el tema en torno al cual giró su vida. Backhaus mostró a los economistas burgueses que no entendían su propio objeto de estudio, el dinero y el valor, pero que esta incapacidad subjetiva era socialmente necesaria, se debía a la «monstruosidad» del propio objeto económico. Sin embargo, también reprochó esta incapacidad para comprender los conceptos de dinero y valor al enemigo de la teoría económica burguesa: el marxismo clásico. Y también consideró que la comprensión de la crítica de Marx a la economía por parte de los representantes principales de la Teoría Crítica era insuficiente, aunque él siempre se consideró discípulo de Adorno. Finalmente, también demostró que el propio Marx muestra «ambivalencias» en sus conceptos de valor y dinero, así como en el método de su exposición. Tales ambivalencias, sin embargo, residen en la propia materia y, en ese sentido, apuntan a un problema, quizá incluso a un límite de la ciencia económica en sí misma.

Descubrir el significado de la dialéctica. Hans-Georg Backhaus falleció el 8 de marzo de 2026 a la edad de 96 años en su ciudad adoptiva, Fráncfort del Meno, donde vivió hasta el fin de sus días con la mente lúcida, dotado de una memoria fenomenal y rodeado de su caótica biblioteca. Recibía de buen grado a quienes le visitaban - enseguida le contando feliz alguna nueva idea o descubrimiento en alguna obra que acababa de leer. En sus últimos años se aficionó por los libros de historia, mostrando gran interés por la Revolución francesa de 1789 y, en particular, por sus facciones de izquierda. Además, le preocupaba la historia nazi de Turingia, en la que veía paralelismos con acontecimientos recientes que le inquietaban.

Asimismo, su interés por Turingia se debe a que, nacido en 1929, se crio allí, en la pequeña localidad de Remda, cerca de Rudolstadt, y vivió en carne propia el fascismo turingio. Tras la guerra, permaneció inicialmente en su región natal donde obtuvo el título de Bachillerato asistiendo a clases nocturnas en un centro de adultos [Abendgymnasium]. Aunque en la década de 1950 se trasladó al oeste, a Heidelberg, para estudiar Derecho, siempre valoró mucho que la RDA le hubiera facilitado formarse académicamente. Ni siquiera después de 1989 y la caída del muro de Berlín se sumó al numeroso coro de críticos de la RDA, ampliamente despreciada, incluso por amplios sectores de la izquierda de la República Federal.

En 1961 se trasladó a Fráncfort porque, como solía contar, «por fin quería saber qué significa la dialéctica». Al principio asistió a las clases de Max Horkheimer, también a las de Karl Heinz Haag y, a partir de 1962, a las de Theodor W. Adorno. Con anterioridad había tenido contacto, entre otros, con Heinz Brakemeier y Leo Kofler, quienes defendían una interpretación antiestalinista de Marx, y había asistido a los seminarios de Kofler. A partir de entonces se dedicó a estudiar la teoría del valor de Marx y descubrió por casualidad un ejemplar de la primera edición de «El Capital» de 1867 los archivos de Hermann Brill, combatiente de la resistencia, en cuya obra se estaba adentrando en aquel momento. La comparación del texto sobre el análisis de la forma-valor en la MEW 23 con esta primera edición fue el punto de partida para Backhaus en su nueva interpretación de Marx, ya que, sobre todo, la «transición» del valor al dinero, así como las notas metodológicas, brillan por su ausencia en la segunda edición de «El Capital» como en versiones posteriores. A ello se sumó su lectura de los «Grundrisse», hasta entonces poco considerados.

Backhaus presentó sus análisis iniciales en una ponencia en el seminario de Adorno, pero, para gran decepción suya, esta no tuvo el efecto que esperaba. Sin embargo, aunque opinaba que Adorno tenía más bien «intuiciones geniales» en relación con Marx y El Capital que un conocimiento profundo, Backhaus nunca dejó de admirar a Adorno. Las conclusiones de Backhaus fueron retomadas por Helmut Reichelt y Hans-Jürgen Krahl, aunque a veces sin reconocerlo expresamente. Diethard Behrens y Kornelia Hafner continuaron profundizando en las tesis de Backhaus. Y en la década de los noventa, en varias universidades, sobre todo en Fráncfort, surgió un pequeño grupo de estudiantes que desarrolló la interpretación de Marx de Backhaus y Behrens, y publicó sus conclusiones en tesis doctorales, entre otras obras.

Intervenciones míticas. Más allá de Fráncfort, sus tesis se debatieron en los congresos de la «Marx Gesellschaft», fundada en 1994 por el mismo Backhaus, Diethard Behrens, Heinz Brakemeier, Hans-Joachim Blank, Michael Heinrich y otros. Las intervenciones de Backhaus en los seminarios universitarios, y en los congresos de la Marx Gesellschaft, eran míticas. Se apasionaba tanto al exponer su interpretación que era capaz de enfurecer insultar a su interlocutor, salir corriendo de una sesión y desaparecer —para volver media hora más tarde y seguir discutiendo amablemente.

Genio y figura hasta su muerte, su indignación ante la estupidez y la desfachatez no solo de los políticos sino también de los académicos coetáneos, era alentadora. Por ejemplo, cuando sacaban a relucir Saskia Esken o Jürgen Habermas, se le podía sacar de quicio. Este fervor por la controversia contrastaba radicalmente con la profunda lealtad y afecto que siempre mostró hacia sus amigos, sus cuidadoras y a quienes le visitaban si no andaban con tonterías políticas. A pesar de sus feroces críticas y su desprecio por la sociedad capitalista, Hans-Georg aceptó su situación personal hasta sus últimos años. Nunca se quejó ni permitió que su carácter se agriase. Al contrario, le gustaba la buena mesa, le encantaban los pasteles y las sopas que se cuidadora polaca le preparaba. A menudo, se reía a carcajadas, incluso hasta el día de su muerte.

Con Hans-Georg Backhaus no solo aprendimos a leer a Marx, sino también a mantener la cordura y entereza cuando los vientos de la sociedad soplan en contra.

Nadja Rakowitz
es politóloga y socióloga médica, presidenta del consejo asesor de la Fundación Rosa Luxemburg

Frank Engster
es filósofo especializado en economía y marxismoFuente:
https://www.nd-aktuell.de/artikel/1198229.hans-georg-backhaus-verstehen-was-geld-ist.html

Traducción:Álex Álvarez Taylor

Nenhum comentário:

Postar um comentário