Pages

Ecuador, como un cangrejo, camina para atrás

La pandemia megaminera ronda en El Oro

Do Rebelión, 29 de janeiro 2025
Por Alberto Acosta, Carlos Zorrilla


Se confirma una vez más. En Ecuador existe una suerte de ADN extractivista en casi todos los segmentos de la población ecuatoriana, empezando por sus élites, que bloquea pensar en una economía que no dependa de las exportaciones primarias. El gobierno de Daniel Noboa asoma como un exacerbado ejemplo de esta atávica tendencia. Ahora, cuando naturalmente las reservas petroleras declinan, se busca un sustituto. Y esa alternativa es la minería, en especial la megaminería.

Una empresa china, la CMOC Group Limited, que adquirió el negocio a la candiense Lumina Gold, está empeñada, desde junio del 2025, en llevar adelante el proyecto Cangrejos, con una duración de 26 años. Tiene nada más ni nada menos que 8 concesiones, con un total de 6.387 hectáreas, en la provincia de El Oro, en los cantones Santa Rosa y Atahualpa. Se trata de dos tajos adyacentes, que impactarían directamente por lo menos en 280 hectáreas. Esta mina en ciernes se encuentra en Valle Hermoso, Cantón Santa Rosa, a escasos 30 kilómetros de Machala. La explotación sería con la modalidad de minería a gran escala y a cielo abierto: Gran Bestia (mina oriental) y Cangrejos (mina occidental).

La reserva de la mena (subsuelo mineralizado con mayor certeza de ser explotado), que incluye diversos minerales, llegaría a 659 millones de toneladas; que podrían alcanzar los casi 1,5 mil millones si se le añade parte del yacimiento aún no suficientemente estudiado. Sería una mina que generaría enormes cantidades de desechos por tener muy bajo contenido metálico (En este tipo de yacimientos no es casi imposible desarrollar actividades propias de la minería ilegal).

Es decir, se obtendría una reducida parte de oro y otros minerales por tonelada: 0,55 gramos de oro por tonelada; 0,68 gramos de plata por tonelada y 0,1% de cobre por tonelada. El total calculado sería de 11,6 millones de onzas de oro, 14,4 millones de onzas de plata y 1,4 mil millones de libras de cobre (equivalente a 635.000 toneladas); de esos montos sería recuperables unos 9 millones de onzas de oro; 9,6 millones de onzas de plata; y, un 78,9% del cobre. Estos atractivos minerales vienen acompañados de metales secundarios tóxicos: mercurio, arsénico plomo, cadmio, cromo y antimonio. Llama la atención que, al igual que todos los otros proyectos mineros, no se reporta la existencia de metales raros, algunos de los cuales valen mucho más que el oro, y que son recursos muy apetecidos por el Estado chino.

Las inversiones estimadas fluctúan entre 1.300 y 1.800 millones de dólares. Según las primeras estimaciones, se obtendrían en total unos 5.500 millones de dólares en ingresos durante la vida útil de la mina (26 años), es decir algo más de 200 millones de dólares anuales (0,5% del Presupuesto General del Estado del año 2026). Esta cantidad con toda seguridad está muy lejos de representar algo más del 50% de los beneficios o ganancias que obtendría la empresa, tal como lo dispone el artículo 408 de la Constitución (en realidad, ningún proyecto minero cumple con este requisito). Adicionalmente, si se toma en cuenta los costos reales de la remediación de minas a gran escala y a cielo abierto en ecosistemas como el de este proyecto, los beneficios fiscales netos para el Estado, se reducen sustancialmente o hasta desaparecen.

La generación de puestos de trabajo en la fase inicial sería de unos 1.200 trabajos, que luego, como sucede en este tipo de actividades capital intensivas, se reduce a una tercera parte; en su mayoría quedarían técnicos y trabajadores calificados, los que, normalmente, no vienen de las zonas de influencia territorial de este tipo de proyectos. Entre el 80 y 90% de los empleos en la actividad minera benefician solo a hombres. La presencia de estas actividades, como sucede con los extractivismos, suele generar múltiples conflictos sociales, delincuencia, prostitución, aumento del alcoholismo, drogadicción y violencia intrafamiliar. Las mujeres son las más afectadas por la minería.

Aquí aparecen aspectos que normalmente no son considerados en la evaluación de estos mega emprendimientos, tan promocionados por el gobierno y la gran prensa. La huella ecológica no se reduce solo a los tajos de la mina, que tendrían mega dimensiones: se estima que podrían ser de un kilómetro de diámetro y hasta un kilómetro de profundidad.

Si se llegará a explotar el yacimiento en su totalidad, es decir si se extraen los 1.486 millones de toneladas de subsuelo, 827 millones de toneladas acabarían en las relaveras, o piscinas de relaves, (residuos finos generados en el procesamiento de los minerales: roca molida, agua contaminada, productos químicos y minerales no aprovechables). El proyecto tiene previsto un ritmo de extracción creciente: se inicia con 30.000 toneladas/día hasta llegar a las 80.000 toneladas/día. Dado la enorme cantidad de mena que pretenden extraer y procesar, el impacto total del proyecto afectaría al menos unas 2.000 hectáreas, principalmente por el área requerida por los gigantescos tajos, los equipos, las relaveras (en este caso una parte de los desechos sería en forma de relaves deshidratados) y las escombreras para almacenar incluso la capa vegetal y boscosa que sería necesario remover.

Recuérdese, también, que estos proyectos a gran escala provocan severas deforestaciones en zonas boscosas, inclusive afectaciones a las actividades agrícolas y ganaderas en la zona misma del tajo y áreas donde se almacenan los desechos sólidos y líquidos; por cierto, con múltiples impactos en amplias zonas de su influencia. Cabe recordar que los impactos no se quedan en la zona de la mina, sino que son “compartidos” por el viento y las fuentes de agua subterráneas y superficiales.

Aquí emerge un punto crucial. Para movilizar y procesar esta enorme cantidad de material se precisan grandes cantidades de agua. Al inicio se requerirían 201,7 m3 por hora, que llegarían a casi 538 m3 por hora; volumen que, puesto en litros, para entender mejor de qué estamos hablando, nos da un número gigante: 537.800 litros por hora o 12,9 millones litros por día.

En caso de la ruptura de un dique de cola o relavera, como tristemente se ha demostrado en ortos lugares, por ejemplo, en Mariana y Brumadinho, en el Brasil, los impactos en los cuerpos hídricos pueden afectar a comunidades cientos de kilómetros aguas abajo de las minas y poner en peligro la vida humana. El manejo del agua puede contaminar por decenas e incluso cientos de años los flujos de agua, provocando, por igual, impactos en las aguas subterráneas.

Aunque la empresa dice que no se provocaría dicho drenaje, porque se recurriría a relaves deshidratados, se debe tomar esta cuestión con mucho cuidado, considerando la enorme pluviosidad en la zona: más de 2500 mm promedio, valor que sube en la época de El Niño, que cada vez está más bravo. Por cierto, otra pregunta clave es: ¿de dónde se obtendrán los enormes volúmenes de agua que demanda el proyecto, especialmente en verano y las épocas de sequía? La apertura de una mina puede secar, desviar e inclusive contaminar fuentes de agua (superficiales o acuíferos) de comunidades aguas abajo. En consecuencia, de ninguna manera estos impactos se pueden circunscribir a las zonas de directa afectación.

Dicho en términos territoriales acotados al proyecto en esta provincia, su impacto podría llegar a bastas regiones bananeras, cacaoteras y camaroneras circundantes de Puerto Jeli. Más allá de la parroquia Bella María del cantón Santa Rosa, en donde se establecería el grueso del proyecto Cangrejos, las poblaciones de Machala, El Guabo, Pasaje, Huaquillas, en la zona baja de la provincia, podrían sufrir diversas afectaciones -por ejemplo, en su salud- por el polvo o la contaminación del líquido vital o por su escasez en determinadas épocas del año. No se puede dejar de lado el hecho de este proyecto Cangrejos se ubicaría en un área de conservación y uso sostenible municipal, que es, a su vez, cabecera de algunas vertientes y ríos.

En términos de electricidad, la demanda de este proyecto pasaría inicialmente, durante los primeros 4 años, de 100 a 150 MW; lo que significa que prácticamente un equivalente a toda la generación (actual) de Termo Machala sería destinada a este fin. Adicionalmente, gran parte de la infraestructura de transporte la asumirá el Estado, tan es así que ya se anuncia el arreglo de las vías cercanas al Proyecto Minero Cangrejos.

Entre otros tantos puntos a considerar, es la posible pérdida del Patrimonio Cultural del país ya que se conoce que la región donde se ubica la concesión minera, es conocida como área de presencia histórica de la cultura Milagro del Período de Integración (aproximadamente del 500 al 1500 d. C.), con una asociación con la cultura Cañar y una posible interrelación con la cultura Manteña.

Una cuestión adicional a considerar -en todos los proyectos mineros- es la existencia de leyes débiles o sesgadas a favor de las empresas, que abren la puerta a todo tipo de violaciones de Derechos Humanos, colectivos y los de la Naturaleza, así como al irrespeto de las obligaciones fiscales, de las normativas existentes e inclusive de los mismos contratos. Con una institucionalidad débil, como la que existe en Ecuador, las comunidades y la Naturaleza estarán desprotegidas, tal como sucede con la incapacidad estatal con la minería ilegal propiamente dicha. Un asunto de mucho cuidado cuando se sabe que los llamados pasivos ambientales permanecen por decenas e incluso centenas de años luego de la terminación del proyecto minero. Y en este contexto la corrupción y múltiples formas de violencia estarán a la orden del día.

Bastaría con recordar que, en la misma provincia, Zaruma se hunde, literalmente por la incontrolada actividad minera a pequeña escala en el distrito minero de Portovelo. Las imágenes de esos grandes socavones, que se van comiendo la ciudad, nos conmueven. Además, esta actividad minera contamina los ríos adyacentes desde hace más de un siglo, con repercusiones incluso en la zona de Tumbes en el Perú. Esta tragedia sirve para reflexionar sobre los mayores riesgos que conlleva esta actividad extractivista a gran escala.

Cerremos destacando un punto crucial, aunque el Estado no tiene el Estudio de Impacto Ambiental y Manejo Ambiental, el presidente Noboa estaba listo para firmar un convenio de explotación con la empresa china en enero de este año. Firma que se suspendió quizás debido la creciente resistencia de la población de la provincia, que comienza a comprender la grave amenaza que representa este proyecto megaminero. Crece la conciencia de que este proyecto no será el motor económico regional prometido, pero si un nuevo dolor de cabeza para la provincia, pues podría afectar el sector más generador de divisas y empleo de la provincia: la agricultura y la ganadería. Y por todas estas razones, agravadas ante la falta de información oficial sobre los enormes riesgos del proyecto, es deseable que la sociedad orense responda, siguiendo el ejemplo de la resistencia comunitaria y ciudadana en la provincia del Azuay y de la masiva movilización del “quinto río” de la ciudad de Cuenca para defender sus derechos existenciales, es decir tanto Derechos Humanos como de la Naturaleza.

Estamos advertidos. No se puede seguir jugando con el futuro del Ecuador. Y la provincia del El Oro -ni ninguna otra provincia- puede ser tratada como zona de sacrificio para seguir sosteniendo una modalidad de acumulación primario exportadora, causante de incontables destrozos sociales y ambientales. Es hora de plantearnos en serio alternativas sustentables y socialmente equilibradas.

Entre las diversas fuentes de información empleadas se incluye el estudio de prefactibilidad del proyecto minero: Cangrejos Gold-Copper Project NI 43-101 Technical Report on the Pre-feasibility Study

Alberto Acosta, ministro de Energía y Minas 2007, presidente Asamblea Constituyente 2007-2008.

Carlos Zorrillla, co-fundador de la DECOIN en Intag.


Nenhum comentário:

Postar um comentário